El trágico recuento de Semana Santa

El Párroco de San Isidro hace el recorrido entre la Iglesia del Calvario y la catedral, en un burrito.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Aunque la Semana Santa es concebida como un período de recogimiento y reflexión, en el mundo católico, los cambios de oportunidad que se han venido dando la convierten en una fuente en una rara fuente de informaciones noticiosas.

“Antes de comprar, compare precios”; “Habrá tantos puestos policiales en carretera”; “Si sale de vacaciones, avísele al vecino”;  “Dónde estarán ubicados los puestos de la Cruz Roja”; “No entre al mar menos de dos horas después de haber almorzado”…  y uno de los desoladores oficios de los periodistas: El recuento de Semana Santa.

La bendición de las palmas. La Iglesia incinera las propias, para usar la ceniza el primer día de Cuaresma.

La bendición de las palmas. La Iglesia incinera las propias, para usar la ceniza el primer día de Cuaresma.

A diferencia del periodismo tradicional –de papel y noticiarios radiofónicos y televisivos- los medios informativos digitales de hoy imponen la necesidad de ir comunicando la noticia conforme se va produciendo, pero invariablemente, para el Domingo de Resurrección, en cada uno de ellos habrá un periodista de guardia para preparar las notas rojas del día siguiente.

El recuento de muertos de Semana Santa: Dieciocho muertos en accidentes de tránsito; cuatro ahogados en el mar y dos en pozas, uno picado por las abejas; tantos homicidios…  Subtítulos con los nombres de las víctimas (ahora sólo sus apellidos), los lugares y las horas en que fallecieron y, en todos los casos, “el caso quedó a las órdenes de las autoridades competentes”.

El dolor humano, que sólo interesa a la familia doliente, convertido en estadísticas obligadas, porque hay que hacer el recuento de muertos de Semana Santa… y entre más muertos registre, mejor es el medio informativo.

Algunos centenares de feligreses, durante la procesión del Domingo de Ramos.

Algunos centenares de feligreses, durante la procesión del Domingo de Ramos.

Semana Santa convertida en un período de vacaciones caracterizado por la necesidad masiva de pasar unas vacaciones en la playa o la montaña, tantas veces malogradas por la pérdida de vidas y lesiones de por vida, en contraste con el propósito eclesiástico de reflexionar acerca de la muerte y resurrección de Jesucristo.

Y aunque las manifestaciones sociales y las disposiciones políticas –de intenciones estrictamente económicas- han tergiversado hasta lo impensable la esencia de la Semana Santa, la Iglesia sigue nadando contra la marea en su labor misionera. Si la conmemoración cediera un paso, desaparecerían las vacaciones y, probablemente, también, los principios espirituales y de convivencia.

En la parroquia de San Isidro de El General, ayer -20 de marzo de 2016- se celebró el Domingo de Ramos, con la participación de unos centenares de feligreses, que conmemoran la llegada de Jesús a Jerusalén, montado en un burrito y acompañado por los apóstoles. Se mantiene una tradición de un pueblo mayoritariamente católico y una obligación intrínseca para los católicos.

El padre Luis Picado, párroco de San Isidro, rocía con agua bendita a los feligreses.

El padre Luis Picado, párroco de San Isidro, rocía con agua bendita a los feligreses.

Pero también, en la Parroquia, se vienen dando ciertos cambios, como que fueron suprimidas las eucaristías de las seis de la mañana, durante los días lunes, martes y miércoles. En su lugar, la misa se celebrará a las diez de la mañana y a las cuatro y seis de la tarde.

Además de la eucaristía, con los horarios mencionados, hoy –lunes- es el jubileo de los sacerdotes de la Diócesis de San Isidro de El General, a las 9:30 de la mañana, en el parque local; y a las 7:00 de la noche del miércoles será el Vía Crucis sacerdotal.

El Jueves Santo

Para la conmemoración de la última cena, previa al fallecimiento de Jesús, en San Isidro se celebrará la eucaristía vespertina, a las seis de la tarde.

Luego, desde las 7:30 pm, decenas de actores estarán representando el prendimiento del Pastor, durante una procesión alrededor de las dos cuadras ubicadas frente a la catedral de San Isidro de El General.

El padre Luis Picado, párroco de San Isidro, rocía con agua bendita a los feligreses.

El padre Luis Picado, párroco de San Isidro, rocía con agua bendita a los feligreses.

Desde ese momento -7:30 pm- queda abierto un período de adoración al Santísimo, que se prolongará hasta la 1:30 de la madrugada.

El Viernes Santo

Una hora de laudes, a partir de las ocho de la mañana, precederá a la procesión del Santo Vía Crucis, en que los actores escenificarán los acontecimientos que culminaron con la condena y el ejecútese del Hijo de Dios.

Desde las tres de la tarde, los feligreses, en la catedral, entran en un período de meditación de las Siete Palabras y de oficios, que desembocan en la Procesión del Santo Entierro, a las cinco de la tarde.

El Párroco de San Isidro hace el recorrido entre la Iglesia del Calvario y la catedral, en un burrito.

El Párroco de San Isidro hace el recorrido entre la Iglesia del Calvario y la catedral, en un burrito.

El Domingo de Resurrección

El sábado no hay misa. Para las tres de la tarde se tiene programada la Procesión de la Soledad y para las siete de la noche la solemne celebración de la vigilia pascual.

Y el domingo, para cuando las masas estén regresando de vacaciones –ojalá con el corazón en henchido de agradecimiento por el sacrificio de Jesús y no doblegado por el dolor oculto en el recuento estadístico de Semana Santa- tras la solemne eucaristía de las 9:30 de la mañana  será la procesión de Jesús Resucitado, a las 10:30 a.m., también alrededor de las dos cuadras de enfrente de la catedral.

En la tarde, misa a las 4:00 y a las 6:00. La labor misionera continúa.


21 marzo, 2016

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