Termina la pesadilla para el “Grupo Chánguena”

Agricultores, fotos del Inder.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

A un año de los días aciagos en que esperaban el inminente desalojo que los habría dejado a la intemperie, en plenos días de Navidad, los agricultores de la Finca Chánguena pueden dormir tranquilos. El Inder les tiene una solución.

Los incidentes dejaron personas lesionadas y los líderes estuvieron en la cárcel.

Los incidentes dejaron personas lesionadas y los líderes estuvieron en la cárcel.

Ya saben que el año entrante -2017- serán ubicados en una finca de 252 hectáreas, y que con las primeras lluvias podrán dedicarse a las siembras de autoconsumo y al desarrollo de proyectos de mediano plazo, de productos como raíces, tubérculos y plátanos y largo plazo como como cultivos aguacate, palmito, cacao, bambú, rambután y otros frutales.

En un comunicado de prensa del martes de la presente semana, 20 de diciembre de 2016, el Instituto de Desarrollo Rural (Inder) destaca el logro como el resultado de un esfuerzo institucional, realizado a través de la Universidad Nacional (UNA) y coordinado con funcionarios de las instituciones públicas de los sectores social y agroalimentario.

El siguiente paso a dar –especifica el Inder-  es la medición y parcelación del terreno, autorizar el ingreso de los agricultores e registrar las propiedades.

Con tierras para trabajar y un proyecto de desarrollo debidamente planificado, los agricultores están llamados a convertirse en un grupo modelo, orientado hacia el abastecimiento del futuro Mercado Mayorista de la Región Brunca, con sede en la ciudad de Puerto Cortés.

Fue una temporada de pesadilla. Ahora tendrán la oportunidad de disfrutar una vida llevadera.

Fue una temporada de pesadilla. Ahora tendrán la oportunidad de disfrutar una vida llevadera.

Termina, de esta manera, el más reciente drama por la tenencia de la tierra que se ha vivido en el país. La finca Chánguena y los cuadrantes de la finca Térraba, ubicadas en Palmar Sur de Osa, fueron estuvieron ocupadas durante años, por ex trabajadores.

Éstos reclamaban un derecho natural a la tierra; pero el arrendatario de la finca reclamó derechos y se inició un proceso de desalojo. Era poco lo que las instituciones estatales podían hacer, porque el conflicto derivaba de un negocio realizado entre dos entidades privadas: una cooperativa y un arrendatario.

Hubo diversos mandatos judiciales de desalojo, entre ellos un ejecútese definitivo que vencía el 25 de diciembre del año pasado. Y se desataron las manifestaciones sociales en diversos sectores del territorio nacional. Los grupos sociales reaccionaron; las instituciones también.

La policía suspendió el desalojo del puente, cuando algunos campesinos amenazaron con tirarse al río, arrastrando a sus hijos.

La policía suspendió el desalojo del puente, cuando algunos campesinos amenazaron con tirarse al río, arrastrando a sus hijos.

Acaso, el momento más dramático se vivió en Palmar Norte (durante un desalojo) ocupado por los campesinos, que se instalaron en covachas, sobre el puente del Río Térraba. Una fuerza policial de choque fue enviada a desalojar el puente, pero frenó en seco, cuando algunos campesinos amenazaron con volarse desde el puente, con sus hijos.

Luego –a grandes trazos- el conflicto entró en un período de tregua, a partir de solicitudes del Inder, como mediador y líder en la búsqueda de soluciones, y una solicitud del Banco Nacional para aplazar la diligencia de desalojo.

En principio, la solución, al presente conflicto, está dada. “Es un paso importante en la solución de los conflictos de tierra que hay en Palmar Sur, porque le permite al instituto contar con 252 hectáreas y dar respuesta, especialmente, a las familias que componen el grupo Chánguena” indicó Álvaro Chanto, director regional brunca del Inder, a través de la Oficina de Prensa.

 

Créditos: Imágenes por cortesía de: Inder, Nuevo Partido Socialista, Osa Informativo y Zona Sur Lucha y Vive.


22 Diciembre, 2016

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