''Tengo más de 40 años de vivir en Dominical''

Imagen: ''Tengo más de 40 años de vivir en Dominical''
Ramón Marín llegó a este lugar cuando el jornal valía
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Xinia Zúñiga Jiménez
xinia@perezzeledon.net

Si en 1964 Pérez Zeledón era un cantón que apenas empezaba
a dar sus primeros pasos, ahora imagínese con era la Península
de Osa y más específicamente Dominical, donde no habían
hoteles ni restaurantes, calles en mal estado, sin electricidad y otros servicios
de los cuales se goza en la actualidad.

Uno de los pioneros que más conoce de aquella época es don Ramón
Marín Berrocal, conocido como Mon, quien actualmente tiene 73 años
de edad y llegó a Dominical poco antes de cumplir los 33, es decir hace
más de 40 años. Llegó de Puriscal con su esposa Pilar
Porras Berrocal y ya tenían siete de los nueve hijos que procrearon,
porque en Turrubares, lugar donde vivían, se desarrolló la ganadería
y él es agricultor, lo cual no le permitía continuar con su labor,
porque asegura que ya no quedaban tierras disponibles para cultivar y por eso,
tuvieron que buscar otro rumbo.

Con sus pocas pertenencias se vinieron para estas tierras con el fin de criar
a la familia y tener un mejor futuro, sin embargo, aquella decisión no
fue nada fácil. Y aunque en la actualidad recuerda sus aciertos y desaciertos,
manifiesta que no se arrepiente y si lo hiciera de qué le vale, ya que
no puede retroceder el tiempo.Sólo un bus a San Isidro

Actualmente la mayor actividad que hay en Dominical es la turística
y aunque el servicio de autobús no es excelente, hay muchos vehículos
que lo pueden transportar, pero en aquellos años en que llegó
don Ramón, cuenta que sólo había un servicio de bus al
día, el cual salía de Barú porque la calle estaba en muy
mal estado, a las seis de la mañana y regresaba a las seis de la tarde,
es decir, había que disponer de un día completo para ir a San
Isidro.

“Cuando llegué a Dominical sembraba arroz, frijoles y maíz,
entre otros productos, pero ahora ya no se puede porque la mayor actividad es
el turismo y ya ni madera se siembra porque hay muchos animales y dañan
los cultivos”, comentó.
Dice Marín Berrocal que lo rescatable de este cambio, es que al haber
extranjeros en su mayoría, ellos protegen mucho los animales, lo cual
es bonito porque se cuida el medio ambiente, lo que casi no hacen los costarricenses,
quienes deberían dar el ejemplo.

Poco dinero, pero mucha comida

Las familias de aquellos años no era muy complicado criarlas, según
doña Pilar subsistían con lo que hubiera y no habían lujos
de ninguna clase. Lo difícil era cuando alguno se enfermaba y tenían
que comprar las medicinas o llevarlo al hospital. Los 9 hijos de esta pareja
fueron a la escuela y nada más, porque no había colegio, hasta
hace apenas unos 5 años fue que se construyó el Liceo de Uvita.

”En Puriscal llegó el momento que había que trabajar de
peón y por eso mejor me vine para estos lados a cultivar la tierra. He
sido agricultor toda la vida”, dijo don Ramón, mientras que su
esposa indicaba que ella también sabe mucho de las labores del campo.

Hace más de 30 años este hombre le compró 15 hectáreas
a su suegro, las cuales tenía sembradas de madera, pero hace poco tuvo
un problema con unos vecinos y lo desalojaron, lo cual espera resolver pronto,
porque asegura que él es el legítimo dueño y que no sabe
nada de lo ocurrido.

Sin embargo, agradece todo el apoyo que ha recibido de muchas personas, especialmente
extranjeros, quienes les han tendido la mano en momentos difíciles. Por
eso, cree que la decisión de dejar Puriscal no fue un desacierto, aunque
no se explica como hay gente que le gusta hacer daño sin motivo.

Aún trabaja

A pesar que ya le acompañan 73 años este pionero todavía
trabaja, él es el encargado del mantenimiento del Hotel Río Mar
desde hace unos 4 años. “Ahora la verdad es que trabajo poco”,
añadió mientras recordaba los duros años vivió para
sacar adelante a su familia.

Si en Pérez Zeledón el desarrollo llegó con la construcción
de la Carretera Interamericana, en Dominical se dio con la Costanera Sur, la
cual se constituye una vía de vital importancia para el turismo, tanto
por las playas de la zona como por la gente que viaja por aquí hacia
el Depósito Libre de Golfito y Paso Canoas.

Dominical es playa, arena, sol y mucho surf, pero sobre todo un lugar tranquilo
para disfrutar en familia, el cual escogió don Ramón Marín
para criar a su familia, la cual se ha extendido mucho pues ahora tiene hasta
bisnietos, a quienes tiene muchas anécdotas que contarles, tanto de las
vivencias en Puriscal y Dominical, como de la experiencia acumulada a lo largo
de más de siete décadas que Dios le ha permitido vivir.

Imágenes relacionadas


Xinia Zúñiga entrevistando al señor Ramón
Marín

Ramón Marín con tremendo ayote producto de su esfuerzo

Don Ramón “Mon” Marín y su esposa Pilar
Porras Berrocal

De izquierda a derecha: Marlen Marín Mena (nieta), Cinthia
Gómez Marín (blusa blanca), doña Pilar Porras Berrocal
y don Ramón Marín. Sentada la niña María
Fernanda Marín Mena, bisnieta de Mon, de 3 años.

Señor Ramón Marín


3 mayo, 2005

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