Siete pioneros del sur

Imagen: Siete pioneros del sur

PerezZeledon.net le lleva un resumen de las anécdotas de nuestros personajes que durante el 2009 trascendieron por la Internet

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net

Santiago Angulo, el cazador de Buena Vista

Durante este 2009 publicamos las historias de pioneros del Valle de El General y de la zona sur, que con su aporte tesonero han dejado una huella perenne y un valioso legado a las nuevas generaciones y a esta prodigiosa Región Brunca de Costa Rica.

Hoy, a pocos días de que finalice el año, les llevamos un compendio de los diferentes personajes, que pasaron por el parrafeo de nuestras notas y que nos transmitieron emociones y anécdotas encantadoras de nuestro pasado, que en definitiva, merecen ser contadas.Comenzamos con Santiago Angulo, el gran cazador, quien cruzó el Cerro de la Muerte siendo apenas un chiquillo y a pata pelada sufrió las laceraciones de la escarcha cuando su familia se abría camino entre la espesura siguiendo un abra con la ilusión de encontrar el místico Valle de El General, donde se rumoraba que la tierra era fértil, buena para el cultivo del maíz y los frijoles.

Uno. Don Santiago nos narró su afición por la cacería y nos transportó a las agrestes selvas de Buena Vista, donde con escopeta en mano se iba al acecho de dantas, saínos, jaguares y tepezcuintles.

El cazador de Buena Vista nos sumergió con su relato por linderos extraordinarios cuando en El General todo era montaña, y la vida quizá no tan fácil, pero sí más llevadera.

Ahora con cincuenta años de casado, once hijos y más de diez nietos, considera que posee una familia muy unida, la cual ha sido bendecida por Dios.

Luis Valverde de Sabalito, puro humor y Valdespino

Dos. En uno de los viajes que hicimos a Sabalito de Coto de Brus, a inicios de año, nos encontramos a Luis Valverde Rivera, quien abrió brecha entre ramajes –por la osada cuesta de Fila de Cal– con el fin de poseer tierra en Sabalito y de esta manera unirse a la colonia tica en la zona fronteriza sur.

Valverde nos contó acerca del proceso de colonización de Sabalito y cómo cada persona que llegaba marcaba aproximadamente 30 hectáreas y cimentaba su propia finca.

Actualmente, con 94 años de edad, le encanta tomarse sus ‘cuerazos’ de Valdespino y se considera un enamorado de la vida… y de las mujeres.

Tres. Luego entrevistamos a Emelina Cordero, conocida como doña Mela, propietaria por 39 años de Refrescos Corrales en San Isidro de El General.

Emelina Cordero, “doña Mela”

Ella narró el inicio y el fin de la fábrica de bebidas de cola, zarza y limón, y cómo llegó a San Isidro muerta de miedo –procedente de Alajuela– pues sus amigas le habían dicho que aquí era destierro de malhechores.

Doña Mela dijo que repartían el producto por toda la región y que tenían tres vehículos para transportarlo. “Nuestros refrescos eran tan ricos y famosos que en invierno –como los camiones no podían ingresar a las comunidades por los barriales– los clientes llegaban a la fábrica en carreta y en sacos de gangoche se los llevaban”, acotó.

Cuatro. A mediados de año y por recomendación de nuestro amigo Ned Gordon, nos dirigimos a San Pedro de Pérez Zeledón, donde nos encontramos con un sabio hombre de memoria prodigiosa… Nada más ni nada menos que frente a nosotros tuvimos a don Teodoro “Yoyo” Quirós, quien a sus 92 años ha dado un aporte invaluable al país y al cantón que le abrió sus puertas.

Teodoro Quirós Castro, el caudillo de los campesinos

Don “Yoyo”, un verdadero caudillo, trabajó en la construcción de la carretera Interamericana, fiscalizó el suministro de hule en el país, comercializó banano en el exterior, fue Ministro de Agricultura, diputado, ganadero… en fin, ocupó innumerables puestos abocado siempre a la defensa del campesinado costarricense.

Don Teodoro fue amigo de infancia y juventud de Rodrigo Facio Brenes, reconocido abogado y filósofo, y del expresidente de la República José Figueres Ferrer, tanto que, este último le concedió el cargo de Ministro de Agricultura en el año 1956, gracias a su poder de decisión y espíritu de lucha en favor de los campesinos.

Don Teodoro vive en su finca tranquilo, ahí comercializa madera, ganado, plátano, café…. de todo. Hasta tiene su propio generador eléctrico.

Este ilustre caudillo está casado, tiene 6 hijos, 21 nietos y 32 bisnietos, y a sus 92 años conduce su pickup hasta San José y posee más vitalidad que un veinteañero.

Cinco. Conocer a mediados de año a una “comerciante de tiro”, y conversar con ella por más de dos horas en su negocio “La Novia Elegante”, nos caló hondo para hacerle una nota de semblanza.

Lourdes Quirós una comerciante de tiro. A sus 69 años mantiene el carisma y la jovialidad de una gran señora

Hablamos de Lourdes Quirós, dama impetuosa, que nos describió su historia, cargada de relevantes y jocosas anécdotas del San Isidro de antaño, y nos retrocedió a la Guerra Civil del 48, donde vivió aciagos acontecimientos siendo una niña, entre los que destacó la fosa común donde la tropa victoriosa tiró a los caídos, ahí sobre carretera Interamericana, por donde actualmente están los buses del Grupo Gafeso-Musoc.

Y no solo eso, ella nos contó que en su vida adulta tuvo que salir adelante –como comerciante– sin la ayuda de su esposo. Actualmente como propietaria de La Novia Elegante, alquila y vende las más finas prendas a todos los generaleños y habitantes de otros cantones de la región.

Seis. Asimismo, entrevistamos y plasmamos en la web a Óscar López Morales, el gran líder de pueblo. Con 88 años y rebosante de prolífica energía, nos recibió en su casa de habitación, en San Isidro, donde muy cordial, sereno y con voz pausada nos relató sus vivencias, cargadas de interesantes acciones, que aún no cesan.

La vida de don Óscar se teje alrededor de una fecunda historia que merece ser contada y sabida, principalmente para quienes nos vanagloriamos de ser generaleños, pues su valioso aporte al cantón de Pérez Zeledón no puede pasar desapercibido.

Óscar López, el gran líder de pueblo

Dueño fundador de la Librería Minerva, conformó el Comité Cantonal de Deportes, del cual fue presidente durante el período de 1958 -1964,  integró equipos de fútbol y baloncesto.

Su experiencia en altos cargos de Gobierno le permitió a don Óscar ostentar en San Isidro de El General el liderazgo. Prueba de ello fue que en la administración de Francisco Orlich se desempeñó como regidor y jefe político del ayuntamiento, en donde desarrolló importantes proyectos en beneficio del cantón.

Posterior a su cargo de jefe político en la Municipalidad de Pérez Zeledón, don Óscar pasó a ser gerente de Mutual la Vivienda, sin dejar de lado el negocio familiar y otras ocupaciones en las que siempre alcanzó el título de líder y fundador. Tal es el caso de la Cámara Junior, el Club de Leones y el Colegio de Contadores Privados de Costa Rica, de todas esas organizaciones fue presidente.

Don Óscar ahora vive tranquilo; todavía hace deporte, es amante del tenis, y afirmó que seguirá sirviendo a su país hasta que su intrépido corazón, paladín y aventurero deje de latir.

En su oficina, cuando era director de la Escuela Pedro Pérez

Siete. Y por último, conocimos la historia de don Rodrigo Mora Araya, quien se autodefine un generaleño de cepa. Él fue el primer director de la Escuela Pedro Pérez Zeledón siendo apenas un veinteañero. Formó parte de la primera generación de la Escuela 12 de Marzo; también de la primera generación del Liceo Unesco, del Instituto de Formación Profesional, y cuando se abrió aquí la sede Brunca de la  Universidad Nacional (UNA), fue el primero en graduarse como Licenciado en Administración Educativa.

Don Rodrigo nos dijo que nació en San Isidro de El General en 1939, es el décimo noveno hijo de una familia numerosa, “el cumiche”.  Sin embargo, solo conoció a seis hermanos, ya que los otros doce murieron antes de que él saliera del vientre materno.

Creció en un rancho pajizo, de piso de tierra, en medio de un cafetal. En una propiedad de 2.000 metros cuadrados que su padre Manuel le había comprado a su tío Celestino.

Don Rodrigo narró que aunque vivió en la pobreza nunca pasó hambre y taciturno recuerda que sus primeros zapatos se los puso cuando hizo su primera comunión, gracias a que un señor, amigo de la familia, se los dio fiados a su mamá.

Este generaleño fue también supervisor de escuelas en los circuitos 01 y 05 por dos años y tuvo la dicha de pensionarse a los 42 años de edad, lo cual le permitió desarrollar otros oficios, entre ellos, el de técnico en electrónica y comerciante.

Él vive actualmente en la Cuesta de los Bomberos, en San Isidro de El General, es amante de la pesca e intrépido viajero. Está casado y es padre de tres hijos.

Así es que estos son los relatos de los siete pioneros del 2009, por lo que esperamos que para el año que viene nos propongan  nuevos personajes, cuya vida y acciones merecen ser contadas entre líneas.


17 Diciembre, 2009

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