San Isidro: ruido y desorden sin remedio

La acera que da al Hospital Escalante Pradilla

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Aunque San Isidro de El General es una ciudad laberíntica, nada acogedora y especialmente ruidosa, es poco lo que se puede hacer, desde una perspectiva realista de la Alcaldía de Pérez Zeledón.

Aparte de un incumplido ordenamiento vial, requerido por el sector comercial, desde hace muchos años, esta pequeña ciudad del sureste de Costa Rica se muestra cada vez más congestionada y ruidosa.

No sólo se saturan las aceras del Hospital; también las que dan a las terminales de buses.

No sólo se saturan las aceras del Hospital; también las que dan a las terminales de buses.

Este concepto, visible a todas luces, volvió a quedar plasmado durante la sesión ordinaria de la Municipalidad de Pérez Zeledón, en que dos regidores pidieron la intervención del Alcalde, en la búsqueda de una solución al inconveniente de las ventas ambulantes y de los agresivos ruidos del perifoneo.

El regidor Enrique Fallas (PNG) se refirió a la creciente cantidad de vendedores ambulantes, que dificultan el tránsito de personas –ya de por sí masivo- que visita el Hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla.

“No es que estoy contra los vendedores; pero sí de la obstaculización. Es una realidad de día y de noche”, dijo Fallas, al referirse no solamente a las ventas (unas fijas y otras ambulantes) que contribuyen a saturar la acera que da al Hospital.

La torre de emergencias, en construcción. La calle de enfrente siempre está saturada.

La torre de emergencias, en construcción. La calle de enfrente del Hospital Escalante Pradilla siempre está saturada.

Denunció que, además de obstaculizar, las ventas dan mal aspecto y –algunas de ellas- se funcionan  en condiciones insalubres. La acera del hospital, en efecto, es un “mercado persa”, donde es posible encontrar tanto juguetes y prendas de vestir como remedios para matar pulgas y verduras acopiadas en el suelo.

A la solicitud de Fallas, para que la Alcaldía encuentre solución al inconveniente de la acera, se sumó la del regidor Rafael Ángel Calderón (PLN), para la publicidad por medo de megáfonos, que se realiza mediante perifoneo o equipos de sonido instalados en las entradas a algunas tiendas.

No parece haber controles sobre el volumen. Y, por lo que parece, los dueños de los equipos de perifoneo tampoco cuentan con patente municipal; según expuso Calderón.

La acera que da al Hospital Escalante Pradilla, siempre congestionada.

Vendedores ambulantes en las aceras y vehículos estacionados en zona amarilla, en la ruta a la sala de emergencias.

Estos inconvenientes que –según los denunciantes- pueden estar alterando la salud de las personas, no son nuevos para la Municipalidad, y constituyen todo un dilema.

De acuerdo con lo expuesto por el alcalde Jeffry Montoya, a la inquietud de Fallas, los comerciantes piden acción contra la competencia desleal de los vendedores ambulantes; y éstos solicitan permiso para trabajar, pero no los hay, por una disposición legal.

Si se trata de un vendedor de frutas o verduras que tiene un vehículo, cierra la compuerta cuando alcanza a ver a los inspectores municipales, y nada se puede hacer; si se trata de vendedores que llevan las mercancías en sus brazos, se escabullen. Y si se les llega a hacer un decomiso, reaparecen después con otro lote.

Además, la posibilidad de ubicarlos en algún lugar que les sirva de mercado –de la manera en que lo sugiere Fallas- es remota, porque ellos siempre se van a desplazar hasta las aceras más transitadas, que dan al Hospital y las terminales de buses, para tener a quién ofrecerle sus mercancías.


28 septiembre, 2016

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