Regidores embotellados en un escenario teatral

Ni se construye un nuevo edificio, ni se le remodela, ni se le demuele para usarlo como parqueo.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

C
on una crisis de imagen imposible hasta para el director de “La Lista de Schindler”, la Municipalidad de Pérez Zeledón está llegando a los cinco años de protagonizar una tragicomedia a la que no le encuentran desenlace ni moraleja.

En parte, el novelón es atribuido a que las sesiones municipales se vienen celebrando en el escenario del auditorio del Complejo Cultural, algo que lleva a “algunos regidores” a montar exhibiciones teatrales sistemáticas que suelen llegar acompañadas por las expresivas e irreverentes manifestaciones de grupos de personas que, en casos conflictivos, han llegado a llenar el graderío.

Ni se construye un nuevo edificio, ni se le remodela, ni se le demuele para usarlo como parqueo.

Ni se construye un nuevo edificio, ni se le remodela, ni se le demuele para usarlo como parqueo.

Para tratar de minimizar esta proyección de imagen, deslucida aún más porque se está destinando a “un circo” un espacio que hace quince años fue reservado a la cultura del pueblo generaleño, el presidente municipal, David Araya Amador, solicitó ayer (diez de marzo de 2015) a la alcaldesa Vera Corrales que estudie la posibilidad de adecuar –para la celebración de las sesiones municipales- el edificio esquinero donde funcionó la Escuela de Música Sinfónica de Pérez Zeledón.

En la práctica, las posibilidades son remotas y en la teoría parecen imposibles, si se parte de que la Alcaldesa advierte que si dedica a un ingeniero a que se ocupe de restaurar el viejo edificio ruinoso de la esquina, deberá sacrificar el tiempo destinado a obras públicas que son importantes.

El Concejo de Pérez Zeledón dispuso trasladarse temporalmente al teatro del Complejo Cultural, desde su tradicional sala de sesiones (en el segundo piso del Palacio Municipal) en 2010, para que las personas con discapacidad pudieran acceder a las sesiones municipales, de conformidad con términos de la Ley 7600.

El que va a la villa pierde la silla

No sean las apariencias; el sonido se encajona en el escenario y los a los regidores a veces les cuesta entender lo que se dice.

No sean las apariencias; el sonido se encajona en el escenario y los a los regidores a veces les cuesta entender lo que se dice.

Se construyó un pasillo ancho y se instaló un elevador (no sin ruidosas protestas por ser el aparato más barato que un ascensor y deducirse un cierto menosprecio para los usuarios) pero, para cuando los trabajos estuvieron realizados, ya la sala del Concejo había sido seccionada y ocupada por personal administrativo. Se podrían botar las paredes, pero no hay otro espacio dónde ubicar a los funcionarios.

La solución a esta crisis de imagen, en consecuencia, no se vislumbra a corto plazo, en un Concejo que no encuentra cómo escapar al cerco establecido por una suerte de “Fantasma de la Ópera” que les impide buscar soluciones –en el tema, en específico- a presente y a futuro.

Anoche mismo, una moción presentada por el regidor Wilberth Ureña orientada a evitar las típicas disputas de inicios de gestión –relacionada con el nombramiento del personal de confianza del alcalde- fue “enviada a comisión” sin miramientos ni contemplaciones. Los regidores suelen entrar en disputa con los alcaldes para que no haga nuevos nombramientos y terminan, a fin de cuentas, dándoles el beneplácito.

El Palacio Municipal está saturado y se están ocupando espacios destinados a la cultura.

El Palacio Municipal está saturado y se están ocupando espacios destinados a la cultura.

La propuesta de Ureña era para que el Concejo previera la necesidad del próximo alcalde, de manera que se le autorice (sin saber quién va a ser el alcalde y sin que intervengan los intereses políticos) el nombramiento de entre cinco y diez asistentes, para que lo acompañen durante su mandato.

Pero un regidor comentó que no se debía poner un límite inferior a los cinco funcionarios de confianza; otro que el límite inferior fuera de tres; otros que no fuera ninguno, porque ya la Administración Municipal está sobrada de buenos funcionarios.

La votación quedó ocho (en contra) contra uno a favor, de manera que, conforme se expuso ayer, el próximo alcalde deberá escoger a sus funcionarios de confianza, de entre los que ya están trabajando en la Municipalidad.


11 marzo, 2015

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