Recogen, curan y dan en adopción a los indefensos perros de la calle

Una niña alza a Beethoven, un charrorrito que acaba de adoptar.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

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Aclaración necesaria (22 de octubre, 2013):  Huellas no es un refugio; no cuenta con instalaciones, permisos ni posibilidades económicas para contar con un refugio. No está dentro de lo posible seguir recibiendo más animalitos.

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S
i la desaparición repentina de un ser querido nos causa una sensación de irreparable soledad, a quienes podemos seguir afrontando los avatares de la vida por nuestros propios medios ¿cuán grande puede ser el vacío para el que se encuentra indefenso?

Indefenso, como un perro sin destino que un día encontró el abrigo de una anciana, muy pobre pero compasiva, que lo llevó a su casa y alimentó hasta devolverle la ilusión por la vida. ¿Quién asegura que un perro no entiende de esas cosas?

Ocurrió por el lado del barrio Aeropuerto, en San Isidro de El General, donde una mujer de 70 años tuvo que dejar en el abandono no a uno, sino a los siete perros que fue recogiendo en las calles, porque la internaron en el hospital.

Alguien comunicó sobre la dramática situación en que se encontraban los perros, con lo que llegaron a rescatarlos funcionarios del Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) y miembros de una fundación que tiene su base en el Centro Médico Veterinario Huellas, junto al céntrico Bar el Estadio.

Estos siete perros, así como muchos otros hasta sumar 70, forman ahora parte de una jauría distribuida en las casas de los miembros y colaboradores de la fundación, entre los cuales hay profesionales de diversas disciplinas.

Milena Elizondo Segura, médica veterinaria y líder de la fundación, informa que la organización viene funcionando de hecho desde hace un año –inicios de 2012- y está en proceso de formalización. Diez son los fundadores y hay otros apasionados del proyecto que se han ido sumando, en la labor de socorrer a los animalitos de la calle. Así perros, como gatitos.

En la veterinaria es frecuente el ingreso de animalitos que a veces llegan en condiciones dramáticas, por enfermedad, desnutrición o lesiones, desde los más diversos lugares de Pérez Zeledón, algunos tan insólitos como el Cerro de la Muerte (donde sus dueños los dejaron abandonados) pero principalmente vienen de los sectores del Aeropuerto, Lomas de Cocorí y Pacuar, porque el cierre de botadero de basura municipal los privó de su fuente de alimentos a ellos o de ingresos a sus dueños.

En la veterinaria primero se les cura y después se devuelven a sus dueños, cuando los tienen, o se les ubica en las casas de los miembros de la fundación, donde se les siguen dando los cuidados médicos y alimentación.

Muchos de ellos –debidamente castrados, para que no continúen con el proceso natural de reproducción- son dados en adopción. El apoyo de los miembros de la fundación es fundamental, porque en Pérez Zeledón no hay refugio para animales.

El costo de mantener a los animalitos no sería tan alto, si no fueran tantos. Aparte de las medicinas que se necesitan, los 70 perros más los gatitos consumen alrededor de ocho sacos de alimento por semana.

De ahí que los miembros de la fundación se valgan, además de sus propias cuotas, de rifas y otras actividades para recoger dinero, o como un campeonato de Fútbol 5 que están organizando, o su presencia en la próxima edición de El Zagüate del Año, prevista para el próximo 27 de marzo de 2013 en el Polideportivo de Pérez Zeledón.

Hay propósitos, en este proyecto de la fundación: socorrer a los animales que están sufriendo y contribuir con la sociedad, sacando de las calles y castrando a los perros y motivando a la gente para que brinde las mejores atenciones a sus mascotas, expresa la doctora Elizondo.
 


5 Marzo, 2013

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