Proyecto Diquís trae ganancias a productores de Pérez Zeledón

Proyecto Diquís trae ganancias a productores de Pérez Zeledón

Carlos Monge B.
prensa@perezzeledon.net 

La planta hidroeléctrica del Diquís, que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) construye en Buenos Aires, es la gran compradora de alimentos producidos por empresas agrícolas, ganaderas e industriales de la Región Brunca.

Las compras son realizadas a través del Programa de Abastecimiento Institucional del Consejo Nacional de Producción y contribuyen de manera significativa para que la Brunca se convierta en la segunda región más importante en el programa de abastecimiento, que viene funcionando desde 2008.

La primera región en importancia es la Central, con un 77,3 por ciento de las compras; y la única que no tiene participación en el PAI es la Huetar Atlántica, informa el ingeniero Juan Sibaja, director de la Región Brunca del CNP.

Las compras a los proveedores de la Región Brunca, alcanzan el 12.5 por ciento del total de ventas por medio del PAI y en el caso específico del Proyecto Diquís, el privilegio principal es para empresas como Solima S.A (carnes), Tres Jotas (carnes), Apilac (lácteos), Frutilac (pulpas), CoopeAgri R.L. (café), CAC San Isidro (productos hortícolas), Tío Mon (huevos) y Valpes (pan).

Pero también se favorecen otras empresas de la región, como Empacadora Nela (San Vito), que produce palmito fresco; Jomar (Puerto Cortés), proveedora de pescado y Coopeagropal R.L. (Corredores) con el apaorte de aceite y margarinas.

El PAI existe por una modificación a la Ley del CNP, en que se obliga a los entes públicos a proveerse del Consejo todo tipo de suministros propis de su ramo, a los precios establecidos. Las instituciones pueden hacer contrataciones directas y se da prioridad a los productores agropecuarios, agroindustriales, pesqueros y agrícolas.

En el país es el Ministerio de Justicia y Paz el mayor comprador a través del PAI y el Ministerio de Educación Pública, en todo el territorio y por consecuencia en Pérez Zeledón, es uno de los más reacios a atender la disposición legal. Las compras del MEP sólo fueron del 1% en todo el país y el CEN-CINAI no compró nada.

Justicia compró el año pasado más de lo que presupuestó para alimentos, pues su prevención era de 6.374 millones de colones y las compras alcanzaron los 7 mil millones de colones. Es, efectivamente, el costo en alimentos agropecuarios, pesqueros y acuícolas de tener prisioneros en las cárceles costarricenses.

Otro gran comprador de productos alimenticios es el Ministerio de Seguridad Pública, cuyas facturas alcanzaron los 4367 millones de colones durante el año pasado; y, en contraposición, el Banco Nacional de Costa Rica y la Refinadora Costarricense de Petróleo no se abastecieron de alimentos a través del PAI, a pesar de que el primero tenía 1050 millones de colones presupuestados para tal efecto y RECOPE 968 millones de colones, revela el informe de Sibaja.

De toda manera, es importante que no haya una incorporación repentina de instituciones abasteciéndose por medio del PAI, para darle continuidad sostenida al crecimiento que ha mostrado desde que se inició el programa, en el 2008. El crecimiento ha sido paulatino, desde los 8.500 millones de colones en el primer año hasta casi 19 mil millones en el 2012. Y se estima que va a llegar a los 75 mil millones.

El CNP fue trascendental para los agricultores costarricenses durante décadas y vino a menos desde que se le suprimió toda una serie de programas, entre ellos el de entidad estabilizadora de los precios de los productos agrícolas, a inicios de los años 90.

Pero en el 2008 retomó fuerza, al menos con el Programa de Abastecimiento Institucional, que contribuye al ahorro global de los gastos del Estado, porque elimina intermediarios y facilita la contratación directa; sirve de apoyo al desarrollo de las áreas rurales, cuyas actividades agropecuarias se han visto disminuidas desde los años 80; y, entre otra serie de razones, contribuye con una mejor distribución de la riqueza.

El CNP  continúa en una interminable “reestructuración” -una perversa tortura psicológica para sus funcionarios- exigida por organismos internacionales. En parte, el problema se deriva de la pérdida de una parte importante de las funciones para las que fue creado.

El PAI vino a abrir un nuevo panorama y la función irá siendo más amplia, en la medida –como lo explica el director de la Región Brunca- en que no pierda los clientes actuales, muestre crecimiento con nuevos clientes, incorpore más suplidores y haya una gestión institucional más integrada.


13 noviembre, 2012

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