Proyecto de acueducto en etapa de adjudicación

Georgina Garro, funcionaria del ICAA, explica a representantes de asociaciones de desarrollo y de organizaciones civiles, sobre los alcances del proyecto de abastecimiento de agua y la etapa en que se encuentra.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Funcionarios del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillado (ICAA) convocaron a los líderes de diversas comunidades y organizaciones de Pérez Zeledón para informarles sobre el avance del proyecto de abastecimiento de agua potable para las áreas urbanas del cantón.

El proyecto, desesperantemente lento para la necesidad urgente que tiene Pérez Zeledón de un servicio de agua potable que satisfaga la demanda, está en la etapa de adjudicación de la construcción de las plantas y la instalación de tuberías que se habrían de  alimentar del río Chirripó, en el sector de Guadalupe de Rivas.

Los funcionarios se han estado reuniendo con líderes en sus propias comunidades y ayer jueves siete de febrero de 2013 tuvieron un encuentro en las instalaciones de la Casa de la Juventud, en San Isidro de El General. Además de dirigentes de diversas asociaciones de desarrollo de populosas comunidades generaleñas, estuvieron en la reunión representantes de la organización civil Unión de Trabajadores Independientes de Pérez Zeledón (Utraipez) y de la fundación conservacionista Montaña Verde.

El agotamiento del servicio se comenzó a percibir desde 2004 y, más recientemente,  la junta directiva del ICAA tomó la decisión de suspender la instalación de pajas para todo establecimiento comercial, con lo cual Pérez Zeledón –afectado por una severa crisis socio económica- ha perdido inversiones de decenas de miles de millones de colones.

Un empresario del barrio San Luis, de San Isidro de El General, al que se le negaba el servicio de agua, obtuvo el amparo de la Sala Constitucional, en octubre de 2012, en una resolución que ordenó a la Dirección Regional de ICAA asentada en Pérez Zeledón que proveyera de agua a todo el que la necesitara. Pero ¿cómo hacerlo, si las plantas de captación, tratamiento y abastecimiento de Quebradas se encuentran saturadas? ¿Cómo dar, si no hay?

El proyecto, de seis millones de dólares, está financiado, pero tras el tardío inicio de búsqueda de soluciones no han sido pocos los atrasos, si se toma en cuenta que para la instalación de las plantas y las nuevas instalaciones ha habido que cumplir etapas complejas en diversas instituciones, incluyendo la engorrosa adquisición de terrenos.

Hoy, en la etapa de adjudicaciones hay algo más de una decena de empresas que se ofrecen para construir las instalaciones. Los trabajos se le deberán adjudicar a la que haga la mejor oferta, pero en el momento en que se logre, otras van a presentar apelaciones que atrasarán aún más el proyecto. Nunca ha sido de otra manera.

El proyecto, en sí, consiste en dos etapas. Una es para aumentar el caudal de agua del acueducto de Quebradas en 150 litros por segundo, suficiente –por el momento- en consideración a que el faltante actual es de 75 litros por segundo. Una segunda etapa consistirá en aumentar el caudal en otros 150 litros por segundo.

La Sala Constitucional ordena al AyA que suministre agua. El problema es que no hay.


En otros términos, habrá un momento en que el acueducto del río Chirripó estará respaldando al de Quebradas con 300 litros de agua por segundo, pero aquí surge un cuestionamiento: ¿será suficiente para atender la demanda, al ritmo de crecimiento de la población y sus necesidades paralelas, al plazo de 25 años considerado en el proyecto? Líderes presentes durante la reunión de ayer calculaban que el servicio de abastecimiento de agua volverá a tocar techo en tres o tal vez cinco años.

Las inquietudes son diversas y en el proyecto llevan las de perder asentamientos como Las Esperanzas Arriba, una comunidad rural ubicada al sur sureste de San Isidro, que sobrevive con micro acueductos que, a decir de sus líderes, son diminutos, insuficientes y están afectados por diversos focos de contaminación. Mejor suerte tienen otras comunidades vecinas de Las Esperanzas Arriba, como Las Esperanzas Abajo y La Ceniza que, aunque también son rurales, podrán recibir agua del nuevo acueducto gracias a que los favorece la topografía del terreno. El proyecto sólo contempla el abastecimiento de agua por gravedad.

Esta es la situación grave que se presenta no sólo a Las Esperanzas Arriba, sino a otras comunidades ubicadas en sectores altos de la Fila Costeña, donde no hay nacientes de agua ni mantos acuíferos de los que se puedan abastecer de agua potable. La posibilidad de recibir agua por medio de bombeo o de pozos profundos exige proyectos de muy alto costo.
 


8 Febrero, 2013

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