Prisión a coligalleros por daños al Corcovado

Sancionados con penas de prisión.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

C
uatro coligalleros que fueron sorprendidos removiendo tierras en el Parque Nacional Corcovado, en el sector de Puerto Jiménez de Golfito, fueron sancionados con penas de prisión, ayer jueves 27 de junio de 2013, por el Juzgado de Flagrancia de Corredores, comunicó el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).

La sentencia, de tres meses de prisión para cada uno, refleja una clara contradicción entre lo que fue expresamente autorizado  y lo que ahora está prohibido (la explotación artesanal de oro) y viene a dar la razón a los funcionarios, en su lucha por defender los parques nacionales y las áreas protegidas. Dura lex sed lex (dura es la ley, pero es la ley).

Parque Corcovado, un tesoro de la humanidad.

Parque Corcovado, un tesoro de la humanidad.

El Código Minero establece penas de prisión de tres a cinco años a quien desarrolle actividades mineras de reconocimiento, exploración o explotación en un parque nacional, una reserva biológica u otra área de conservación de vida silvestre que goce de protección absoluta de la legislación vigente…”, cita el comunicado del SINAC.  El Juez se pronunció por la pena mínima.

Para los funcionarios del SINAC y del Área de Conservación de Osa (ACOSA) la sentencia es ejemplar y de trascendental importancia, porque siempre se habían encontrado en condiciones de desigualdad, en su labor de proteger al Parque.

Por un lado, el poco y mal pagado personal de vigilancia ha tenido a su cargo la protección de áreas que superan las 90 mil hectáreas, en la Península de Osa. Por otro lado, no encontraban en los tribunales de justicia el respaldo necesario para justificar su labor.

Etilma Morales, directora de ACOSA, destacó la importancia de la sentencia porque las viene a respaldar en sus esfuerzos por evitar el daño ambiental que vienen sufriendo los humedales, ríos y árboles del Corcovado, por las remociones y por la contaminación con residuos sólidos.

El hábitat de animales en vías de extinción.

El hábitat de animales en vías de extinción.

Dada la dicotomía entre una población que vive en condiciones económicas críticas y la necesidad de proteger el ambiente, la represión prevista en la ley, ahora implementada en un documento que sienta jurisprudencia, se convierte en un instrumento que respalda la labor de las autoridades. A los oreros se les priva de una solución momentánea de sus necesidades; a la humanidad se le aporta un “tanque de oxígeno” para que se ayude a seguir viviendo.

La labor de remover tierras, piedras y hasta árboles y pegarse a la cateadora durante horas interminables, con el agua hasta las rodillas y entre mosquitos, es un trabajo agotador que causa reumatismos y vuelve al hombre susceptible a las enfermedades.

Es un trabajo realizado en condiciones adversas por gente que ha tenido dificultad para encontrar otras fuentes de empleo y que, por desarrollarse en tierras del Estado, da la sensación de que no se está causando daño a personas en particular. Inclusive, hubo una temporada en que el Estado autorizó la extracción artesanal de oro, como una alternativa de solución económica para muchas familias y para evitar la explotación industrial.

Pero la “fiebre” fue tanta,  que el país tuvo que establecer medidas para proteger al Parque Corcovado y como consecuencia de ello vino la prohibición.

Los oreros sancionados fueron sorprendidos el 20 de junio de 2013, en la cuenca del río Claro, dentro del Parque Corcovado. El informe presentado por funcionarios destacados en el puesto de Los Planes en la Fiscalía de Flagrancia, decía que los hombres ya habían removido unos 20 metros cúbicos de material rocoso.

Fotos por cortesía del SINAC.


28 junio, 2013

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