Porcicultores de Pérez Zeledón apuntan al mercado internacional

Jorge Esteban Fallas, Colinas del Norte.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

L
os porcicultores de la Región Brunca no solo tendrán en el término de unas semanas una planta procesadora de cerdo, sino que están apostando a la más alta calidad, con el claro objetivo de proyectarse al mercado internacional.

Tal es el esmero con que están trabajando los porcicultores, que uno de ellos ha demostrado que se puede minimizar la contaminación que producen las chancheras, al punto de convertirlas en fuentes generadoras de fertilizantes orgánicos que contribuyen a revertir los daños que los seres humanos están causando al medio ambiente.

Jorge Esteban Fallas advierte que hay que competir con calidad.

Jorge Esteban Fallas advierte que hay que competir con calidad.

La planta procesadora está en proceso de construcción, en el distrito Daniel Flores de Pérez Zeledón) y la muestra de que los productores pueden revertir los daños que las chancheras y otras actividades humanas están causando al medio ambiente, es la Finca Colinas del Norte, situada a la salida de San Isidro de El General.

Jorge Esteban Fallas, en representación de Colinas del Norte, adelanta que el sector porcícola del sureste de Costa Rica estará estrenando planta procesadora en el término de dos a tres meses. El respaldo a los porcicultores proviene de una transferencia de 109 millones de colones del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El sector porcícola apunta a comerciar un producto diferenciado. “Sabemos que en cantidad no vamos a poder competir con una transnacional, y por eso tenemos que apostarle a la calidad”, decía Fallas decía Fallas a funcionarios de diversas instituciones públicas y a una veintena de emprendedores reunidos, a finales de abril de 2015, en Pueblo Nuevo de Cajón.

Sí se puede competir con las empresas transnacionales.

Sí se puede competir con las empresas transnacionales.

Y Jorge Esteban no solo habla con conocimiento de causa; las pruebas de que lo está haciendo han sido tan contundentes, que la finca –incluyendo la chanchera- se hizo acreedora de una bandera azul ecológica en la categoría de “cambio climático”.

Esbozó una reseña de la labor realizada por su familia durante los últimos quince años, desde que se inició con una cerdita en una galera, hasta mantener una piara promedio de mil doscientos cerdos, a 150 de la carretera interamericana (en San Rafael Norte) tan limpia e inodora, que los viajeros ni siquiera la perciben cuando van para San José.

Limpieza total; tratamiento con microorganismos, para reducir los olores; alimentación de ganado vacuno en estabulado con cerdaza; y abono orgánico para los cultivos de caña (para los cerdos) y pasto (para las vacas) con los residuos de los establos…

¿Una chanchera ecológica? Sí se puede; sí se pudo.

¿Una chanchera ecológica? Sí se puede; sí se pudo.

Pero, como complemento de este proceso de búsqueda de excelencia en la producción porcícola y ganadera, los Fallas también están desarrollando un proyecto de reforestación en sus dos fincas –la de San Rafael Norte y una en Barú- con el doble propósito de proteger las cuencas de dos quebradas y mejorar la calidad del agua, por un lado, y de crear corredores biológicos a los que van regresando los animalitos silvestres que habían huido del desastre de la deforestación.

La Bandera Azul Ecológica es un galardón, no un certificado de calidad, pero detrás de ella vienen recompensas: los productos procedentes de empresas galardonadas tienen cada día más aceptación entre los comercializadores y los consumidores y, de ahí a una certificación es “solo” un paso.

“Parecía imposible; me decían que era imposible; pero se pudo; y si nos decidimos a proteger el planeta, tal vez los hijos o los nietos lo puedan ver. Tenemos que hacer todo el esfuerzo para trabajar lo más amigablemente posible con el medio ambiente”, recalca Jorge Esteban Fallas, porcicultor insignia en cuya finca, ahora mismo, está flameando una bandera azul.

Nota: En la foto de entrada, Jorge Mario (el abuelo), Jorge Esteban (el hijo) y José Esteban (el nieto) Fallas. El niño muestra una gran satisfacción al ayudar a su padre y su abuelo.

4 mayo, 2015

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