Papalotes llenan la plaza de Sinaí de colorido y esparcimiento

En el concurso disfrutan tanto los pequeños como los grandes.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net 

A
l menos mil personas se congregaron a lo largo del día de ayer, domingo  16 de marzo de 2014, en la plaza de futbol del barrio Sinaí, en San Isidro de El General, para pasar un día de esparcimiento alrededor del tradicional concurso de papalotes.

La creatividad, el colorido, la creciente cantidad de papalotes que se dejan llevar las corrientes de aire del mediodía veraniego y algunas actividades para recaudar fondos con el fin de financiar obras de interés social, hace del concurso de papalotes una actividad una actividad atractiva.

Momentos para vivir la emoción de volar un papalote.

Momentos para vivir la emoción de volar un papalote.

Ayer se celebró la décimo sétima edición del concurso de un concurso que comenzó hace veinticuatro años, en Sinaí, desde que Marco Ney Retana comenzó a promover y participar en la organización de un evento que le recordaba sus días de niñez.

Se otorga premio al papalote más pequeñito, al más grande, al más bonito, al más colorido, al que vuele más alto, al mejor comprado en el comercio… Para otorgar los premios, los organizadores cuentan con el respaldo de los comerciantes.

La satisfacción de soltar papalotes a la voluntad del viento y después extender las cuerdas para que alcancen la mayor altura y controlar su vuelo es una experiencia que se pierde en los anales, pero en Sinaí aparece de una manera sistemática y organizada por los días de marzo.

El barrio Sinaí está ubicado al oriente de la ciudad de San Isidro, sobre unas lomas favorables a las ráfagas de viento y a ganar metros, sobre el casco de la ciudad, para alcanzar las mayores alturas. Y en el evento participan hombres, mujeres y niños que llegan a darles vida a los inanimados artefactos.

Papalotes barrio Sinaí.

Papalotes barrio Sinaí.

A lo largo de los años, el concurso de papalotes se ha realizado con un interés social. En esta ocasión, se desarrolla una serie de actividades, entre las que está el fortalecimiento de las finanzas del grupo Pro Vida, que se ocupa de rescatar y atender a los animales agredidos y abandonados, y la construcción de una aula. En todo el evento participa voluntariamente el grupo Codepaz.

Ayer, al evento de los papalotes se sumó el arribo de un piloto que viajó en parapente desde el propio cerro Chirripó, punto de partida donde Marco Ney Retana logró, hace algunos años, elevar un papalote a la altura de 2850 metros sobre el nivel del mar. En los crestones del Chirripó, mantener un papalote bajo control es extremadamente difícil, debido a las ventiscas.

Esta actividad ha venido contribuyendo en la transformación del barrio Sinaí, donde la plaza, que otrora servía de refugio a drogadictos y escondite para cosas robadas, muestra ahora diversas mejorías y sirve para el encuentro de jugadores y familias.


17 Marzo, 2014

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