País obligado a perpetuar legado de Alexander Skutch

¿Conoce el libro Guía de aves de Costa Rica publicado en 1989? O mejor aún, ¿sabe algo sobre su autor, Alexander F. Skutch? Si su respuesta es no, considere informarse más sobre este científico de origen estadounidense que contribuyó por más de medio siglo con el desarrollo del país.

“Las compañías turísticas deben hacerle un monumento a Skutch”, arguyó Julio Sánchez, curador de la colección ornitológica del Museo Nacional de Costa Rica. “Gracias a ese libro, el turismo ecológico se incrementó exponencialmente”. El aporte de Skutch, quien falleció el pasado 13 de mayo a los 99 años de edad, va más allá de la ornitología -ciencia que trata de las aves- (véase recuadro: “Las favoritas de Skutch”).

Este abarca la botánica, la biología, la literatura, la filosofía y la ética, entre otros campos. De aquí que los costarricenses estamos enfrentados a un gran reto: ¿cómo perpetuar su legado?

La conservación de la famosa propiedad de Skutch “Los Cusingos”-ubicada en Pérez Zeledón- va por buen camino.

Gracias a los vínculos del naturalista con entidades internacionales-era más conocido en el extranjero que en Costa Rica-, el Centro Científico Tropical (CCT) -organización que compró su finca en 1993- realizará en junio una campaña para recaudar fondos y lanzar un ambicioso proyecto.

Este consiste en preservar el bosque de la propiedad-el cual está rodeado de áreas cultivadas-y crear un corredor biológico que lo una con otras zonas protegidas.

Otra de sus metas es convertir su casa de bahareque y tejas en un museo donde los visitantes puedan ver los instrumentos que Skutch utilizó en sus investigaciones, y organizar un tour histórico que transporte al público al mundo del naturalista.

Herencia intelectual

En cuanto a su obra literaria, muchos conocedores consideran que esta debe ser traducida al español para una mejor difusión y apreciación (incluye más de 40 publicaciones, la mayoría disponible solo en inglés).

“Sería muy interesante que los niños leyeran Un naturalista en Costa Rica como libro de texto ya que este describe como era la Costa Rica de antaño”, sugirió Rosa Elena Montero, coordinadora de la red de reservas del CCT.

Mas expertos como Sánchez opinan que el mercado para varios de los libros de Skutch es limitado pues estos solo son de interés para científicos u ornitólogos.

Pero, ¿quién o quiénes se encargarán de continuar con su obra? La mayoría de los conocedores coinciden en que deben ser varias personas dado a que Skutch abarcó muchos y diferentes campos.

“Ahora usted tiene un especialista para cada área”, explicó Daniel Briceño, director de la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica (UCR). “Las personas ya no son tan amplias como Skutch”.

No solo no son tan amplias, sino que no son tan versátiles. Para Rodrigo Gámez, director general del Instituto Nacional de Biodiversidad, solo alguien que quisiera llevar un estilo de vida como el que llevó Skutch, ajeno a todas las comodidades urbanas, podría realizar ese tipo de investigaciones.

“Ahora el éxito se mide por el nivel de ingresos, por eso pocos jóvenes querrán llevar una vida inmersos en la naturaleza”, lamentó Gámez.

Por suerte, los expertos ya arrojan nombres de sucesores dignos: Sánchez, del Museo Nacional, y Gilbert Barrantes, profesor de la UCR. Para ellos, al igual que para otros jóvenes ornitólogos, la tarea de perpetuar el legado de Skutch no será fácil pues no pueden caer en investigaciones superficiales.

Además, deben publicar más y propiciar una mayor coordinación con los entes gubernamentales.


Fuente: Capital Financiero
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31 mayo, 2004

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