Óscar López Morales, el gran líder de pueblo

Imagen: Óscar López Morales, el gran líder de pueblo

Numerosos cargos ha ocupado este apasionado dirigente, deportista, político, comerciante y aventurero

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net

Óscar López Morales

Cuando Óscar López Morales arribó a San Isidro de El General en 1958 ya había sido centinela del periódico La Prensa Libre, conserje en el Hospital San Juan de Dios, contador del Estado Mayor y comandante del Ministerio de Seguridad Pública (MSP).

Y ya cimentado en este místico valle, en la década de los sesenta y setenta, se desempeñó como comerciante, fue fundador y presidente del Comité Cantonal de Deportes, fungió como regidor y jefe político, como gerente de Mutual la Vivienda, entre otros cargos que hoy por hoy lo acreditan como un gran líder de pueblo. Con 88 años y rebosante de prolífica energía, nos recibió en su casa de habitación, en San Isidro, donde muy cordial, sereno y con voz pausada nos relató sus vivencias, cargadas de interesantes acciones, que aún no cesan.

La vida de don Óscar se teje alrededor de una fecunda historia que merece ser contada y sabida, principalmente para quienes nos vanagloriamos de ser generaleños, pues su valioso aporte al cantón de Pérez Zeledón no puede pasar desapercibido.

Aunque nació en Matagalpa, Nicaragua, (hijo de padre de costarricense y madre nicaragüense), a los 16 años decidió venirse para Costa Rica en busca de nuevos horizontes y es así como comienza a forjar su destino en la tierra que desde niño soñó conocer.
 
“Mi papá era medio atorrante y se casó en Nicaragua. Anduvo por diversos países hasta que conoció a mi mamá que era nicaragüense y ahí sentó cabeza. Crecí en Matagalpa, en una casa de piso de tierra, paredes de barro y techo de teja. Mi papá era un médico que con hierbas curaba a la gente”, comentó don Óscar.

Recién llegado a Costa Rica, unos amigos de la familia lo acogieron en Heredia, donde el joven Óscar permaneció una temporada corta mientras encontraba trabajo.

Trabajó en todo. Tras laborar como guarda, en La Prensa Libre, y como conserje en el Hospital San Juan de Dios, donde conocería a una estudiante de enfermería, quien sería su esposa, se graduó de auditor y contador en la Escuela Comercial Minerva.

“Estuve preso porque no era simpatizante del Gobierno Calderonista, y conmigo estuvieron el doctor Escalante Pradilla y José María Zeledón. A todo el grupo del hospital nos metieron a la cárcel. Cuando terminó la guerra, nos echaron afuera, volví a mi trabajo al hospital y alguien me dijo que en el Estado Mayor necesitaban un contador y fui a trabajar ahí cuando el país comenzó a convertirse en la Segunda República”, relató López Morales.

Con José Figueres en el Gobierno, a don Óscar se le presentó la oportunidad de  trabajar en el MSP, donde llegó a ocupar el cargo de comandante mayor por diez años.

Sin embargo, atribulado del ajetreo capitalino y lleno del ímpetu aventurero que heredó de su padre, decidió cambiar el rumbo de su vida. Es así como emprendió la travesía hacia el Valle de El General en 1958, ya que se había dado cuenta que un tal Virgilio Cuadra vendía una pequeña librería, por lo que cruzó el Cerro de la Muerte dispuesto a probar suerte.

Su esposa y sus hijos tres hijos María Mayela, Oldemar y Óscar se quedaron en Barrio México pues no podían arriesgarlo todo y por cinco años fueron testigos de los viajes que su padre hacía cada cierto tiempo de San Isidro a San José y viceversa.

Arribo. Tras siete horas de extenuante viaje, bajó de la cazadora, sacudió la maleta atiborrada de polvo y comenzó a caminar por las escabrosas callecillas del pueblo. A un costado de la iglesia divisó el letrero que decía Librería Minerva…. don Óscar no lo pensó dos veces y se la compró a don Virgilio.

“Era una oportunidad para tener algo propio. A mí me dieron las prestaciones que fueron 17.000 colones en aquel tiempo por laborar en el MPS y en 8.000 colones compré la librería, pero tuve que abastecerla de mercadería”, aseveró.

Como el negocio fructificó, se trajo a su familia para San Isidro, donde cimentaron un nuevo hogar. Pronto don Óscar se fue afianzando en el pueblo y por su esforzada personalidad  fue ganando adeptos de líder.

De esta manera se metió en el deporte, ya que de jovencillo siempre le había gustado y porque cuando laboraba en el MSP integraba un equipo de baloncesto en la Primera División denominado “Fuerza Pública”.
 
Aquí conformó el Comité Cantonal de Deportes, del cual fue presidente durante el período de 1958 -1964, formó equipos de fútbol y baloncesto.

“Lo único que teníamos era un equipo de fútbol de canchas abiertas llamado “San Isidro” que se encontraba en tercera división, en la lucha por llegar a la segunda. Ese conjunto lo integraban muchachos positivos, buenos con el balón, tanto, que competían con otros cantones del país, siendo Puriscal el rival de duras batallas”, manifestó con nostalgia este personaje.

Su experiencia en altos cargos del Gobierno le permitió a don Óscar ostentar en San Isidro de El General el liderazgo. Prueba de ello fue que en la administración de Francisco Orlich se desempeñó como regidor y jefe político del ayuntamiento, en donde desarrolló importantes proyectos en beneficio del cantón.

“Siete años consecutivos fui ejecutivo municipal (jefe político/alcalde), cargo en el que impulsé  el mejoramiento de caminos, la construcción de la tapia del actual estadio, así como la consecución del lote y diseño de la Feria Ganadera. Recuerdo que hubo molestia de la gente porque cerramos el estadio y como la cancha era del pueblo, decidimos dejar los portones abiertos. Además, yo impulsé el asfaltado a la calle a Pejibaye. Trabajamos mucho en estrecha relación con el Ministerio de Obras Públicas para el mejoramiento de caminos, y como todos los inviernos  se hacían unos barriales, apenas terminaba entrábamos con maquinaria a limpiar los caminos para que la gente pudiera transitar tranquilamente”, dijo.

López Morales añadió que en aquellos años el presupuesto era escaso, lo cual les impedía poner en marcha obras necesarias para el cantón, no obstante, a pesar de ello, el servicio de recolección de basura se dio de buena manera.

Posterior a su cargo de jefe político en la Municipalidad de Pérez Zeledón, don Óscar pasó a ser gerente de Mutual la Vivienda, sin dejar de lado el negocio familiar y otras ocupaciones en las que siempre alcanzó el título de líder y fundador. Tal es el caso de la Cámara Junior, el Club de Leones y el Colegio de Contadores Privados de Costa Rica, de todas esas organizaciones fue presidente.

Don Óscar ahora vive tranquilo, todavía hace deporte; es amante del tenis, y afirmó que seguirá sirviendo a su país hasta que su intrépido corazón, paladín y aventurero deje de latir.

 


10 Agosto, 2009

Anúnciate Gratis