Obispo ofrece mediar en conflicto indígena

Fray Gabriel Enrique Montero

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Fray Gabriel Enrique Montero, jerarca de la Diócesis de San Isidro de El General, se ofreció como mediador en el conflicto que se está viviendo en los territorios indígenas del sureste de Costa Rica, donde considera que se está dando un tratamiento al asunto de la propiedad de la tierra con miopía, “una total miopía”.

Considera que la Ley Indígena (No 6172 del 20 de diciembre de 1977), debe ser cambiada, porque a lo único que está llevando es a meter a los aborígenes en su propio gueto y que  el desalojo de las personas consideradas como no indígenas debe analizarse, porque “muchas veces es para hacer nada, porque son tierras baldías que no están siendo usadas para nada”.

El Obispo de San Isidro ha querido conocer la realidad que se vive en los territorios indígenas sin intermediarios.

El Obispo de San Isidro ha querido conocer la realidad que se vive en los territorios indígenas sin intermediarios.

El Obispo no ha esperado a que le den razones. Durante los últimos meses ha desarrollado una asombrosa labor pastoral, sin intermediarios, asociada a una revisión personalizada de lo que se está viviendo en las remotas  comunidades de la zona sur. Así en las aisladas comunidades indígenas; así en las alejadas poblaciones no indígenas; y así cuando se trata de inmigrantes africanos reducidos a cuadrantes de miseria.

Ha querido vivir y sentir, para abordarla, “la contrastante y delicada realidad diocesana” y una de ellas es la atención a las comunidades indígenas de las parroquias de  Golfito, Río Claro, San Vito, Boruca, Pejibaye y Buenos Aires, expresa monseñor Montero, de acuerdo con un artículo publicado en la página web de la Diócesis de San Isidro, en días recientes del presente mes de julio de 2016.

¿Cómo van a dividir familias, cómo se va a distinguir quién es quién?, se pregunta fray Gabriel Enrique.

¿Cómo van a dividir familias, cómo se va a distinguir quién es quién?, se pregunta fray Gabriel Enrique.

Para fray Gabriel Enrique, la Ley Indígena –creada con la intención de favorecer a los indígenas- lo que está haciendo es causar una gran división y mucha violencia. Precisa que hay un montón de fuerzas interactuando, grupos e intereses, y visiones ideológicas muy contrastantes y hasta de grupos étnicos muy diversos en los que no todos tienen la misma posición. Advierte que no se trata de un conflicto entre blancos contra indígenas e indígenas contra blancos, sino que, lejos de ser eso, es un problema mucho más complejo.

“Se está creando una situación peligrosa; estamos ante una situación de gran tensión social, de encuentro muy fuerte entre ciertos grupos y tendencias que están más bien redundando en daño para los grupos indígenas, como también para el resto de la población, en este caso, la no indígena”, dijo.

Está llevando una labor evangelizadora, pero quiere que también haya paz y justicia social.

Está llevando una labor evangelizadora, pero quiere que también haya paz y justicia social.

De hecho, los conflictos que repercuten directamente entre indígenas y no indígenas, ha recrudecido durante los años recientes: Tierras compradas por “no indígenas” antes de que fuera emitida la ley; familias indígenas (alentadas por fuerzas externas) que invaden esas tierras para “recuperarlas”; balaceras, garroteadas, ranchos quemados, personas golpeadas y heridas… Angustia, dolor y llanto.

El obispo de San Isidro es claro pedir cambios en los términos de la Ley Indígena, porque está creando una división que cataloga de “horrible”, ya que los mismos grupos indígenas están mezclados, y sin obviar que estos pueblos han perdido cultura, tierras y otras realidades, cosa que no niega; también se tiene que decir que han sido grupos descuidados por todos, incluso por el mismo gobierno, documenta el artículo de la Diócesis.

Esta pérdida (cultural, de las tierras y otras realidades) no da pie  “a que en nombre de una causa indígena, estén luchando por desalojar a todo el que está allí y que no es indígena, donde muchos de los cuales no son blancos sino indígenas mezclados. ¿Cómo van a dividir familias, cómo se va a distinguir quién es quién?, se pregunta fray Gabriel Enrique.

 

Nota: Imágenes tomadas del perfil de Facebook de la Diócesis San Isidro.


25 julio, 2016

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