No preguntes por quién doblan las campanas

Servicio Aeronaval de Panamá.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Conforme el huracán Otto se aleja de territorio nacional y se disipa, podría decirse que Pérez Zeledón sobrepasó ileso el temporal de los últimos días. Salió el sol y las brumas cedieron espacio a las nubes propias de la temporada; pero hay sectores del país  donde los estragos que dejó son enormes.

Se ha hecho lo posible; pero siempre hubo daños irreparables.

Se ha hecho lo posible; pero siempre hubo daños irreparables.

Otto lanzó una coz mortífera a su paso por los cantones norteños de Upala y Los Chiles, en la provincia de Alajuela, y causó severos daños en La Cruz y Bagaces en la provincia de Guanacaste. Personas desaparecidas; casas destruidas, árboles descuajados, caminos destruidos… Las incursiones pueblos alejados y casas aisladas; el recuento, la valoración, apenas comienzan.

Nunca antes, como hoy, han tomado, en Costa Rica, los versos de Donne, inmortalizados por Hemingway: “…la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

Llamado oficial del Gobierno de la República. Tomado del perfil de Facebook del presidente Luis Guillermo Solís.

Llamado oficial del Gobierno de la República. Tomado del perfil de Facebook del presidente Luis Guillermo Solís.

El huracán tocó tierra el jueves, por territorio nicaragüense y tomó rumbo hacia el sector de Bahía Salinas –colindante entre Costa Rica y Nicaragua- en la noche de ayer. Se habían tomado todas las medidas de prevención y mitigación de desastres, en los sectores norte de las provincias de Limón y Heredia, de donde fueron desalojadas cuatro mil personas.

Pero tomó de sorpresa a los catones del norte de Alajuela y Guanacaste, donde las medidas de precaución –evacuación de los pobladores de los sectores de riesgo, disposición de albergues y provisión de alimentos y medicinas- fueron insuficientes. Dos mil quinientas personas evacuaron sus hogares.

La furia se desató a lo largo de una noche de aciaga; los vientos arrancaron árboles y tendidos eléctricos;  los ríos –y particularmente el Zapote, navegable para pequeñas embarcaciones – crecieron vertiginosamente; tomaron por sorpresa a los habitantes de la ciudad de Upala y comunidades cercanas como Bijagua; y, con dos cabezas de agua, se abrieron las compuertas del infierno.

Tres personas fallecieron, en la comunidad de Guayabo de Bagaces.

Los cuerpos de seguridad y socorro han trabajado más allá del agotamiento. (Fuerza Pública)

Los cuerpos de seguridad y socorro han trabajado más allá del agotamiento. (Fuerza Pública)

Hoy, apenas se comienzan a descubrir las dimensiones del desastre; a habilitar caminos; a buscar a  los desaparecidos; a socorrer a los refugiados y a dar los primeros pasos en las labores de reconstrucción de lo reconstruible, que siempre va a ser lenta y probablemente insuficiente.

Hay prioridades.

En tanto los cuerpos de seguridad y socorro trabajan más allá del agotamiento físico, en procura de auxilio para las personas afectadas, en otros sectores del país se están integrando brigadas de socorro, para ir a ayudar. Se requieren alimentos, ropa y dinero.

Los daños causados por el huracán Otto, así como por otro fenómeno meteorológico que se presentó en el mar Caribe, no solo afectaron a la zona norte; también a otros sectores del territorio nacional y, muy particularmente, al sureste de Costa Rica.

A decenas de comunidades está llegando la ayuda; de pueblecitos alejados y casas aisladas todavía se sabe poco o nada. (Foto del Inder).

A decenas de comunidades está llegando la ayuda; de pueblecitos alejados y casas aisladas todavía se sabe poco o nada. (Foto del Inder).

En los sectores bajos de la Península de Osa, que abarcan los cantones de Osa y Golfito, también hubo inundaciones,  caminos y puentes destruidos; fincas devastadas; animales desaparecidos. Todavía hay damnificados y comunidades virtualmente aisladas.

Si se le compara con la tragedia, Pérez Zeledón sólo salió con rasguños: pequeños derrumbes, árboles caídos y un puentecito de hamaca destruido en El Águila de Pejibaye, que tiene aisladas a tres familias.

Pero la crítica situación que vive el país demanda solidaridad; prudencia; y mucha ayuda, a través de las entidades oficiales.

 


25 Noviembre, 2016

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