No hubo desalojo, pero quién sabe qué irá a pasar

Habitaciones para los campesinos en Palmar Sur.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Fuera de la ruta de Santa, en lo que fueron las bananeras del sur, unas noventa familias campesinas, que iban a ser desalojadas de las casas en que viven, pueden darse por recompensadas con haber pasado la Noche Buena bajo techo.

Hoy, 25 de diciembre de 2015, vencía el término conferido en una orden judicial para el desalojo, pero una gestión legal de la Defensoría de los Habitantes de última hora logró suspender, momentáneamente, una orden de la juez de ejecución de sentencia, Lorena María Montes de Oca Monge.

Los campesinos no fueron desalojados anoche. La evacuación se pospone al menos hasta inicios de enero.

Los campesinos no fueron desalojados anoche. La evacuación se pospone al menos hasta inicios de enero.

Entre otras cosas, Montes de Oca ordenaba al Gobierno “el segundo y último desalojo” de los campesinos, que tomara las previsiones para de seguridad y cercamiento de las propiedades y adoptara las providencias  para garantizar la integridad física de los funcionarios de la Fuerza Pública y de los guardas de los empresarios.

La acción providencial de Monserrat Solano, defensora de los Habitantes, ante la Sala Constitucional, no discute los términos de la sentencia judicial, sino que apela a un principio humanitario internacional, según el cual no se deben ejecutar desalojos en fiestas religiosas.

Y no existe celebración religiosa más a pelo, en esta encrucijada, que la conmemoración del nacimiento del Redentor, cuyos padres tuvieron que refugiarse en un establo, por falta de mejor alojamiento.

Con la disposición de acoger el recurso interpuesto por la Defensora, la orden judicial quedó automáticamente suspendida. Este giro de las cosas que se están viviendo en el sur debe haber hecho saltar de emoción al ministro de Seguridad Pública, Gustavo Mata, quien dijo al periódico La Nación sentirse muy satisfecho por la orden de la Sala, que daba gracias a Dios de que ellos (los campesinos) tuvieran una feliz Navidad y que él no estaba para desalojar personas, sino para darles seguridad.

Un proyecto habitacional vendría a dar solución a 38 de las 90 familias.

Un proyecto habitacional vendría a dar solución a 38 de las 90 familias.

Pero: ¿Qué ocurrirá en el Palmar Sur en enero de 2016, cuando hayan pasado las celebraciones de Navidad y fin de año? Existe otro recurso, interpuesto también de última hora, en que el diputado Edgardo Araya solicitó al Tribunal Contencioso de lo Administrativo suspender la evacuación de las fincas, como medida cautelar.

Se están tratando de ganar minutos y se está dando tiempo Gobierno de la República para que encuentre una solución que evite el desalojo y la consecuente agitación social de los sureños integrados en las diversas organizaciones que vienen presionando por soluciones para una zona sur, relegada al último lugar en los índices de desarrollo del país.

En lo sustancial, lo relacionado con el desalojo de los campesinos se origina en un conflicto que comenzó hace catorce años, en dos fincas del desaparecido enclave de la Compañía Bananera, ahora conocidas como Finca Chánguena (o Chánguina) y Coobasur. Un influyente empresario alega tener derechos sobre esas fincas y los campesinos defienden el derecho de vivir en las casas del cuadrante de Chánguena y trabajar en la Coobasur.

Brigadas de voluntarios ayudan levantando casas prefabricadas para uso provisional.

Brigadas de voluntarios ayudan levantando casas prefabricadas para uso provisional.

Las familias fueron desalojadas el 31 de julio de presente año, en un acto que generó en una dramática protesta en el puente sobre el río Grande de Térraba y una tensión social que llevó al Gobierno a ceder terreno –dejándolas regresar a las casas y las tierras- mientras encontraba una solución.

Pero la solución viene en carreta. Funcionarios públicos y voluntarios –con el apoyo de instituciones y una organización de interés social- vienen trabajando a paso redoblado en la construcción de un proyecto habitacional.

Pero se están construyendo casas (38) cuya calidad no es bien vista por los eventuales beneficiarios y, de toda manera, la cantidad de familias afectadas suma alrededor de noventa. Y una buena parte de los campesinos, sin trabajo asalariado, rechaza la idea de pasarse a vivir en casas carentes de tierras para trabajar.

 

Créditos: Imágenes de Osa Informativo, Rafael Méndez y la Presidencia de la República.


25 Diciembre, 2015

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