Negligente atención a los desechos tecnológicos

Desechos tecnológicos.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

P
or mucho que la fantasía ayude a pensar en que San Isidro de El General pueda convertirse en una comunidad carbono neutral, las posibilidades reales son insuficientes para desarrollar un programa de tratamiento a los desechos sólidos.

Y si no los hay soluciones para los desechos sólidos, en general, menos los hay para el tratamiento de los desechos tecnológicos, con el inconveniente de que contienen elementos extremadamente dañinos para el ambiente y, en consecuencia, para la salud y la vida.

Pueden causar daños irreversibles a la salud. (Foto de Rafael Monge).

Pueden causar daños irreversibles a la salud. (Foto de Rafael Monge).

Cada televisor contiene 1.5 kilogramo de productos que no se descomponen, como sí ocurre, después de cierto período, con los agroquímicos. Un monitor quebrado libera fósforo y plomo; una tarjeta madre contiene mercurio; los teléfonos celulares poseen níquel y litio; en una sola computadora hay tres miligramos de cadmio, elemento que  –una vez inhalado- produce efectos irreversibles en los riñones, el hígado y los huesos…

Por el momento, para el tratamiento de los desechos sólidos, en general,  no hay soluciones que vayan más allá que indicar a los generaleños que deben separar los desechos reciclables del resto de la basura, bajo la advertencia de que si no lo hacen van a ser sancionados con multas que –para los que menos recursos económicos tienen- pueden ser muy severas.

Las iniciativas de la Administración Municipal apenas vienen dando una solución parcial al problema que afronta ya no sólo la comunidad de San Isidro, sino una gran parte de Pérez Zeledón. La deficiencia proviene de diversas contradicciones que arrancan desde hace ya más de un cuarto de siglo, cuando la basura era cremada –con todas las consecuencias que de ello derivan- en la Finca Municipal.

No ha habido interés en buscar las soluciones.

No ha habido interés en buscar las soluciones.

Luego se dispuso de un terreno ubicado en Lomas de Cocorí, para utilizarlo como vertedero, hasta que la comunidad vecina decidió cerrar el paso a los camiones municipales, en 2011. Desde entonces, los problemas se agravaron, porque la basura que producen los pobladores de Pérez Zeledón es enviada  (y lo seguirá siendo durante 2014, conforme se desprende del presupuesto de la Municipalidad) a una planta que está ubicada a más de 200 kilómetros de distancia. Los costos son altísimos.

Una de las razones radica en que la Municipalidad se ha empeñado en utilizar un terreno ubicado en La Ceniza, en el distrito San Isidro, en el que media un estira y encoge que impide a la Administración comenzar el proyecto. Basta que un empírico indispuesto atraviese un recurso de índole legal o administrativa, para que se atrase unos meses más un proyecto en que media el interés colectivo.

Pero si la indebida atención al tratamiento de la basura es un contratiempo para un municipio mitad rural y mitad semi urbano de 140 mil habitantes, el gran problema grande es la negativa al correcto tratamiento de los desechos tecnológicos, a pesar de que hay disposiciones del Concejo para que se les lleve a un centro de acopio debidamente autorizado o que, por lo menos, los dispongan en oficinas de gestión a donde la empresa pueda pasar a recogerlos.

A los artefactos hay que alistarlos, antes de enviarlos a las plantas.

A los artefactos hay que alistarlos, antes de enviarlos a las plantas.

Probioti Soluciones Ambientales, ubicada en el barrio Laboratorio, no sólo cuenta con los permisos del Ministerio de Salud para manipular y disponer de los desechos, sino que cuenta con espacio y capacidad para almacenarlos, darles tratamiento y remitirlos a grandes plantas procesadoras ubicadas en los Estados Unidos y Canadá.

Cuenta, inclusive, con disposiciones (dos acuerdos formales) del Concejo para se recurra a ella. Pero no le están llevando los artefactos; la Municipalidad no tiene centros de gestión dónde ir a recogerlos; no hay o no se está cumpliendo una orden para que los talleres de reparación de artefactos electrónicos y eléctricos tomen las providencias necesarias  (como sí se está haciendo con los aceites lubricantes quemados) y, en el mejor de los casos, alguna gente los lleva a los puestos de campaña de Ambientados, “desmantelados” a su cuenta y riesgo, por personas que los desarman para sacarles los materiales que pueden vender.


26 septiembre, 2013

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