Música para recordar y mover el esqueleto, en el Festival del Acetato

Festival del Acetato, Semana Cívica de Rescate de Valores.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Aunque suene a verdad de Perogrullo, la música clásica será clásica por los tiempos de los tiempos, pero su vigencia dependerá de que se vaya adaptando a las tecnologías que permiten llevarla a los oídos de la gente.

Hoy, en la era (posiblemente efímera) del MP3, ya van quedando pocos de los que bailaron los clásicos de mediados del siglo pasado, con tocadiscos, en reproductores de discos de acetato. Pero los pocos que quedan no desaprovechan la oportunidad de expresar sus sentimientos, cuando la oportunidad se les presenta.

Los del grupo de la tercera edad "El Cajón de los Recuerdos" no desaprovecha el momento.

Los del grupo de la tercera edad “El Cajón de los Recuerdos” no desaprovecha el momento.

Así, gritos de alegría, expresiones sentimentales y románticas; y un ambiente de antaño que transporta a tiempos idos –a muchos de los que se acercan a la esquina de “El Trapiche”- durante la Semana de Rescate de Tradiciones y Valores, que organiza la Asociación de Inquilinos del Mercado Municipal de Pérez Zeledón.

Entrar a El Trapiche, cuando el Festival de Acetato se encuentra “al aire”, es entrar en ambiente; sentir la nostalgia o mover el esqueleto, como lo estuvieron haciendo en la mañana de hoy –jueves 10 de setiembre de 2015, los del grupo de la tercera edad de Cajón, que no por coincidencia se llama “El Cajón de los Recuerdos”.

Rigoberto Abarca, recuperando del baúl de los recuerdos los discos de 33 rpm y los tocadiscos.

Rigoberto Abarca, recuperando del baúl de los recuerdos los discos de 33 rpm y los tocadiscos.

Esta es la trascendencia de una idea que Rigoberto Abarca Morales –un funcionario jubilado del Ministerio de Salud-  viene realizando desde hace tres años: Reproducir canciones clásicas de los años 50, 60, 70 y 80, de su colección de “long play”, en tocadiscos que, para los jóvenes de hoy, pueden resultar aparatos tecnológicos desconocidos.

De ahí la doble importancia cultural que tiene el Festival del Acetato de Rigoberto Abarca: la oportunidad de escuchar música que va siendo desplazada por nuevos ritmos y corazones modernizados; y apreciar ese chunche raro tocadiscos.

Discos con siete u ocho canciones por cada lado; ir acomodando la aguja reproductora sobre las canciones preferidas o levantarse a cambiar el disco cada cierto tiempo, en contraste con los diminutos y fieles dispositivos de hoy, capaces de contener –por decir una cifra real, aunque quién sabe si desactualizada- 2700 canciones.

Con los que ha ido adquiriendo en compraventas y con los que le prestan sus amigos, Rigoberto ya cuenta con una discoteca de alrededor de cuatrocientos discos de larga duración, de esos que los “antiguos” denominaban “long play” o, para sonar más distinguidos, “de 33 y ½ revoluciones por minuto”.

Los discos de acetato fueron algo inimaginable, en la evolución musical.Es parte del objetivo de la Semana Cívica: que no desaparezcan estos acontecimientos simbólicos, asociados a la identidad de cada uno de los generaleños. A lo largo de la presente semana –y hasta el sábado 12 de setiembre- en el Mercado Municipal es posible asistir las actividades que van desarrollando a lo largo de cada día.

Mañana, viernes, entre presentaciones de grupos estudiantiles y musicales, serán los concursos de desgrane de maíz a mano, pilado de leña con hacha y descascarado de arroz en pilón. Y como cierre, a las cuatro de la tarde, un concierto a cargo de la Escuela de Música Sinfónica de Pérez Zeledón.


10 septiembre, 2015

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