Música: Un instrumento para entender a Dios

Gary Sancho Esquivel

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Imagine usted dar un salto desde Pérez Zeledón hasta un ambiente místico de Ohio, donde la primera gran experiencia es cantar El Mesías, de Hendel, en un coro integrado por músicos virtuosos y dirigido por algunos de los profesores más selectos del mundo, como ocurrió a Gary Sancho.

La oportunidad de encontrarse de buenas a primeras en una misa, enfocada en Dios, pero sin las particularidades de los tradicionales rituales conocidos, fue la primera de una serie de vivencias experimentada Gary Sancho Esquivel, un joven estudiante de la Escuela de Música Sinfónica de Pérez Zeledón, en el pasado mes de julio de 2016.

Estudiantes de contrabajo de prestigiosas escuelas, entre ellas la Sinfónica de Pérez Zeledón.

Estudiantes de contrabajo de prestigiosas escuelas, entre ellas la Sinfónica de Pérez Zeledón.

Gary, vecino de San Vito de Coto Brus establecido en Pérez Zeledón para poder profundizar en los estudios musicales, tuvo el privilegio de vivir en los Estados Unidos un mes de fuertes experiencias transformadoras, desde encontrarse en un ambiente de rigurosos estudios bíblicos y musicales, hasta compartir con los estudiantes de música más selectos de diversas partes del mundo y recibir lecciones de maestros de prestigio mundial.

Cuando se tienen la aptitud y la actitud –además de una estrella personal en el firmamento- las manifestaciones celestiales van llegando en cadena. Inició los estudios musicales en San Vito, gracias a que el programa del Sistema Nacional de Educación Musical del Ministerio de Cultura, creó una escuela en el sector de La Arbolada (camino a la colonia Gutiérrez Braun).

Lo descubrió Danilo Castro, profesor de contrabajo y chelo y director de las orquestas Elemental e Infantil, de la Escuela de Música de Pérez Zeledón, durante un concierto del SINEM/San Vito en conjunto con una orquesta sinfónica de Panamá. Y de ahí la cristalización del sueño de Gary, de trasladarse a Pérez Zeledón a estudiar en la Escuela de Música Sinfónica.

Gary se trasladó a estudiar en la Escuela de Música Sinfónica de Pérez Zeledón gracias al apoyo de su familia.

Gary se trasladó a estudiar en la Escuela de Música Sinfónica de Pérez Zeledón gracias al apoyo de su familia.

Seis meses después de que se estableció en Pérez Zeledón, se concretó otra oportunidad a la que tienen acceso solamente los estudiantes de música más exclusivos de la Tierra: participar en el festival de orquestas “Master Works”, con una beca completa, en la que “solo” tuvo que cubrir los gastos de transporte.

Cuando se tienen la aptitud y la actitud, además de una estrella, solo hay que darle tiempo al tiempo. El maestro Danilo Castro explica que la oportunidad que tuvo Gary comenzó con el proyecto de José Figueres Ferrer de crear una Escuela de Música Sinfónica, hace décadas.

Gary con los maestros Greg Dugan (izquierda) y Tom Sperl.

Gary con los maestros Greg Duggan (izquierda) y Tom Sperl.

Al programa de culturización de Figueres acudieron profesores de música de enorme renombre; de entre ellos emergió el nombre de Greg Duggan –un músico de contrabajo de prestigio mundial- que le dio clases a Danilo y de cuya relación profesor/alumno surgió una amistad.

De ahí que a la Escuela de Música Sinfónica de Pérez Zeledón se le tome en cuenta en el Master Works, otorgándole la oportunidad de recibir dos becas. La (única) opción del momento era proponer al sobresaliente cotobruseño, quien, a la postre, presentó y ganó el exigente examen que lo catapultó al festival de orquestas.

Fue una experiencia difícil de explicar. Un mes entero para sentirse bienvenido –a pesar de la exigencia del más alto nivel- gracias a la actitud de los seres humanos que acuden a un festival de esa índole.

Compartir con estudiantes de diversas partes del mundo; convivir con un grupo de jóvenes estadounidenses  (comunicándose con el inglés que aprendió en el colegio) que lo hicieron sentir como el más amado de los seres humanos; tratar con profesores comprensivos, paternales, como Greg Duggan…

Gary Sancho y su profesor de contrabajo, Danilo Castro, hablan sobre la invaluable experiencia de participar en el campamento Master Words.

Gary Sancho y su profesor de contrabajo, Danilo Castro, hablan sobre la invaluable experiencia de participar en el campamento Master Works.

Y estudiar música y la Biblia. Ensayos de complicadísimas obras musicales del repertorio clásico, de mucha exigencia, pero sin dejar que se sintiera a gusto; sesiones de diez a doce horas; estudiar la Biblia diariamente;  y entender cómo es que la música es un instrumento para entender y servir a Dios… cómo es que la música contribuye a hacer el bien en el mundo… y cómo es que, con la música, se puede ayudar a las demás personas, aun cuando se encuentren en situaciones de vida muy complicada.

Y cómo es que la música –esta es la aspiración del profesor Danilo Castro y de la Escuela de Música- va a ayudar a Gary a abrirse las puertas en una universidad estadounidense, para continuar con sus estudios académicos y musicales.

Un mérito más de la Escuela de Música Sinfónica, un proyecto de la Universidad Nacional.

 

Créditos: Imágenes tomadas del perfil de Facebook de Gary Sancho.


2 Agosto, 2016

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