Multas de hasta diez pesos por “montarse en la carreta”

Félix Riveros, en Trincheras.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Las regulaciones de tránsito parecen ser más viejas de lo que el común de la gente puede imaginarse, y si bien hoy está prohibido que un borracho suba a un autobús de pasajeros o maneje en estado de ebriedad, antes también lo estuvo para quien se montara en la carreta.

Decretos ejecutivos en ese sentido, emitidos a mediados del siglo antepasado, establecían multas de uno a diez pesos a quienes infringieran las disposiciones de tránsito. Pero en aquel tiempo (y esto es una deducción del articulista), la policía llevaba una ventaja sobre el infractor: podía alcanzar fácilmente al conductor (a pie), cuya velocidad estaba limitada a la voluntad de los siempre parsimoniosos bueyes.

Aunque suene divertido, las regulaciones de tránsito eran indispensables.

Aunque suene divertido, las regulaciones de tránsito eran indispensables.

Esta es una realidad que se proyecta, como si de pronto se ingresara a una máquina del tiempo, en dos exposiciones de fotografías, mapas y textos que se viene realizando en Trincheras –San Isidro de El General- gracias a la colaboración del Archivo Nacional.

Una que se llama “Montémonos en la carreta”, y de ella se puede disfrutar pasando un vistazo a la  histórica de este medio de transporte, que fundamental para el desarrollo de Costa Rica, desde sus primeros años de vida independiente.

“Durante el siglo XIX la carreta se convirtió en el medio de transporte por excelencia, desempeñando un papel destacado no solo en la caficultura, sino también en otras esferas económicas como la producción de caña de azúcar y banano”, nos refiere el Archivo Nacional, en la sala de exposiciones de Trincheras.

Trincheras es un proyecto cultural, ubicado 100 metros al oeste del Complejo Cultural.

Trincheras es un proyecto cultural, ubicado 100 metros al oeste del Complejo Cultural.

Nos recuerda que la carreta sirvió para el acarreo de los materiales con que fue construido el Teatro Nacional y de múltiples caminos; que era la que facilitaba el acarreo de mercancías entre Puntarenas y el Valle Central; que era un medio de transporte interno –como el envío de carbón desde San Marcos de Tarrazú; que sirvió de vehículo militar durante la Guerra de 1856 y de ambulancia para el traslado de enfermos afectados por el cólera.

El momento no puede ser mejor, para recordar que, también, la catedral de San Isidro de El General fue construida con materiales acarreados desde el río en carretas de bueyes.

Su papel fue fundamental; y como el Estado siempre “está en todas”, también estableció una reglamentación que, para la época, incluía severas sanciones a los infractores:

  • Los carreteros debían ir siempre guiando por delante de los bueyes, para que la yunta no fuera culebreando por la libre.
  • Debían siempre ir inclinándose de su centro hacia la derecha, para evitar derrumbes, golpes y entorpecimientos.
  • No podían pararse con sus carretas (o bestias) sino en los puntos donde no estorbaran a los demás.
  • Tenían que evitar amontonarse en los puentes y cruzar en orden, para evitar los daños y desgracias a los que pudiera conducir la aglomeración.
El papel de la carreta fue fundamental, en todos los ámbitos de la vida de nuestros abuelos.

El papel de la carreta fue fundamental, en todos los ámbitos de la vida de nuestros abuelos.

Y, desde luego, como se dijo al principio, no podían montarse en la carreta ni conducir los bueyes, en estado de ebriedad.

La otra exposición se llama “Urbanismo en el Nuevo Mundo”, constituida por una serie de documentos –textos y mapas- mediante los cuales se ilustra el proceso de fundación de las ciudades, las leyes de población, los modelos urbanísticos y su evolución, desde la llegada de los españoles hasta el siglo XVIII.

Las exposiciones fueron inauguradas el viernes de la semana pasada –cinco de junio de 2015- y estarán abiertas al público hasta el 25 de junio. Es todo un acontecimiento histórico al que el público puede asistir gratuitamente en Trincheras (100 metros al oeste del Complejo Cultural de Pérez Zeledón), entre nueve de la mañana y seis de la tarde.


8 junio, 2015

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