Mollejones sirve de ejemplo para que Asadas estén alertas

Cuando las bombas no dieron abasto hubo que achicar con baldes. (Cortesía de Evelyn Lizano).

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net  

Los daños que sufrió el acueducto de San Antonio/Mollejones, que abastece de agua a 21 comunidades de los distritos de Platanares y Pejibaye, Pérez Zeledón, pusieron a prueba la capacidad de una Asada para atender un contratiempo de significativas consecuencias; pero lo logró, en diez días de batalla campal.

El problema vino porque un tubo madre de acero, instalado a seis metros de profundidad por debajo del río se rompió, al finalizar el mes de enero de 2013, sin que todavía se sepa por qué. La presión se redujo al punto de que el agua no pudo llegar a las comunidades de mayor altitud. Todavía nadie se explica por qué dentro del tubo había arena, además de piedras cuyas dimensiones les hubieran impedido, del todo, pasar por los filtros.

De suerte que la Asociación Administradora del Acueducto Integrado de San Antonio/Mollejones tenía un ahorro de 20 millones de colones que le sirvió para contratar servicios de dragado y bombas de achique y demás servicios. Además, Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillado (AyA)  tenía en bodega un tubo sobrante del Acueducto de Orosí (que abastece a una gran parte del área metropolitana del Valle Central) para sustituir el que se dañó. El valor del tubo: un millón de colones. Se fue el ahorrito.

Lo demás fue trabajar a un ritmo intenso, los propios administradores y vecinos de la Asada apoyados por especialistas enviados desde San José, para reparar la tubería y responder al llamado urgente de las comunidades y,  más específicamente, de los Ebais, los CEN-SINAI y los centros educativos, en las propias vísperas de inicio del curso lectivo de 2013.

Trabajaron desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche, llevando agua a las casas mediante camiones cisterna y reparando los daños. Agua, de donde se pudiera. Y cuando las bombas de achique –en el lugar de las reparaciones- no daban abasto, los propios funcionarios se metían a sacar agua con recipientes, para poder seguir trabajando, comenta Evelyn Lizano, jefa de la Región Brunca de la Subgerencia de sistemas Comunales en Gestión de Asadas.

El acueducto de San Antonio/Mollejones entró en funcionamiento hace apenas diez años y quedó a cargo de la Asada durante la segunda administración de Oscar Arias Sánchez. Es enorme, si se toma en cuenta que algunas de las comunidades beneficiadas son poco pobladas y tan alejadas como China Kichá.

El 13 de noviembre de 2008, a la Asada de San Antonio/Mollejones se le declaró de utilidad pública para los intereses del Estado. Entre sus obligaciones está administrar,  operar y conservar en buenas condiciones el acueducto, de acuerdo con las disposiciones y Reglamentos que al respecto emita el AyA.  Parte de la buena administración tiene que ver con el adecuado cobro del servicio, para contar con reservas para ampliaciones o, como en el caso específico, para reparaciones.

También debe obtener la participación efectiva de la comunidad, en la construcción y mantenimiento del acueducto y realizar y colaborar con otros organismos, en programas y campañas de índole educativas relacionadas con el uso racional y la sostenibilidad del sistema de acueducto.

Muchos habitantes de las comunidades afectadas habían descartado las fuentes primarias –pozos, acceso a quebradas- de donde se abastecían de agua y el restablecimiento del servicio era urgente.

Debido al daño en el tubo, en un lugar incómodo justamente junto al lecho del río, a la Asada de Mollejones le tocó una prueba de fuego. El servicio quedó restablecido, pero sigue bajo observación, hasta que se corrobore  que las tuberías madre soportan la fuerte presión del agua.
 


11 febrero, 2013

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