Memorias de un filántropo: Santana Esquivel

Santana Esquivel-Memorias (2)

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Ampliamente conocido por diversas generaciones, como figura pública asociada al futbol y la política, y más recientemente por su generosidad con los seres humanos menos afortunados, Santana Esquivel Ramírez ahora abre las puertas de su vida íntima, con la publicación de un libro de memorias.

“Memorias” es un libro breve, para leer de una sentada, ilustrado con diez fotografías históricas que complementan los textos directos y sin rebuscamientos literarios. Lo presentó anoche -8 de junio de 2015- en la sala de conferencias del restorán “Mangostán”, una empresa familiar ubicada junto a su casa, en San Isidro de El General.

Portada de las "Memorias". El interesado puede solicitarle el libro en su casa.

Portada de las “Memorias”. El interesado puede solicitarle el libro en su casa.

Aunque breve, “Memorias” logra dar un vistazo –sin llegar nunca al autobombo- a una historia relacionada con su exitosa vida empresarial y una buena parte del desarrollo del futbol del Pérez Zeledón épico, que sembró el simiente del equipo que ha representado al Valle de El General durante más de dos décadas, en la primera división del futbol nacional.

Narra, también, su participación en la política local y nacional, que lo llevó al protagonismo en la Asamblea Legislativa y a mantener una estrecha relación con los nombres de grandes personalidades del Partido Liberación Nacional.

No nació en Pérez Zeledón, como tantos otros forjadores del Valle de El General. Como quien dice poco, emergió de un pueblillo “feo”, llamado Carrera Buena de Zapotal, con iglesia y escuela y sin plaza futbol, a cinco horas a caballo, pasando por El Salvador y Piedades (a San Ramón de Alajuela), o por Cerrillos y San Jerónimo (a Esparza) o por Peñas Blancas (a Miramar)…

“La cocina era muy simple: se desayunaba con café, aguadulce, tortilla y bananos asados. Las comidas eran arroz, frijoles, carne de vez en cuando. En las noches se rezaba el rosario y después nos daban atol de avena o chocolate. No había radio, así que… a dormir”. “Todos éramos descalzos…”.

El libro fue presentado ante un grupo de amigos, en el Mangostán.

El libro fue presentado ante un grupo de amigos, en el Mangostán.

Llegó a El General, todavía en su infancia, porque su papá compró una finca en Peñas Blancas. Y comenzó a hacer fortuna: “…entonces juntaba café y lo secaba, para pilarlo y venderlo, a ¢0,25 el tarro de avena, en las pulperías. Lo mismo con los frijoles que recogía en vainicas, en los matones… Nos fajamos a trabajar y a los dos años ya estaba libre la finca y empezamos a comprar más fincas…”.

Terminó la educación primaria en una escuela nocturna y cursó la secundaria en el Liceo Nocturno, momento de su vida en que comenzó a involucrarse en el gobierno estudiantil, en comités de ayuda al colegio, en la dirigencia comunal y deportiva de Peñas Blancas, en el Pérez Zeledón (cuando estuvo en tercera y segunda división) y en la política.

Casado con Clara Alicia Durán Barrantes, y padre una muchacha y dos muchachos, Santana Esquivel expresa que “En lo económico, me ha ido muy bien, yo diría que demasiado bien, gracias a Dios.

Con su esposa Clara Alicia y sus hijos.

Con su esposa Clara Alicia y sus hijos.

No pasa inadvertida, en su memoria, la oportunidad que ha tenido para ayudar a sus semejantes. Menciona la donación del área verde de su casa y la labor realizada, para que la Región Brunca cuenta hoy con el Centro de Cuidado Paliativo Pediátrico Dr. Gastón Acosta Rúa.

“Ahí llegaron en ambulancias, en carros, en sillas de ruedas, otros en espumas; tenían que darles los alimentos con los dedos en la boca. Una niña con operaciones en la cabeza me abrazó por la cintura y me daba gracias por el pinto que había comido; eso duele”, relata.

Por eso, y todo lo demás, Jorge Barboza Valverde dice, en el prefacio, que espera que los lectores celebren la lectura , “…porque nos permite conocer el germen de los acendrados valores que como dirigente comunal, político, padre, esposo, hijo y hermano –en una palabra, como filántropo- le hemos conocido y reconocido siempre…” a Santana Esquivel.


9 junio, 2015

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