Manifestación en tribunales de Pérez Zeledón

Vestidos de negro y con globos blancos, la mayoría de ellos, los funcionarios judiciales de Pérez Zeledón sumaron a los de San José su voto de protesta por lo que consideran una intromisión de la Asamblea Legislativa en el Poder Legislativo.

Carlos Monge B.
prensa@perezzeledon.net

Sin paralizar las labores de sus despachos, representantes de diversas dependencias del Poder Judicial se congregaron hoy, en el lobby del edificio de los tribunales de justicia de Pérez Zeledón, para apoyar la manifestación que sus similares realizan en San José, por la no reelección del magistrado Fernando Cruz Castro.

Tras la decisión de 38 diputados a la Asamblea Legislativa de no reelegir al magistrado Castro en el cargo que venía desempeñando desde hacía ocho años, ha habido una reacción masiva.

Un recurso interpuesto por el diputado Luis Fishman (Partido Unidad Social Cristian) permitió al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Luis Paulino Mora, reinstalar al magistrado, mientras se da el pronunciamiento, pero las reacciones continúan.

Hoy, 22 de noviembre de 2012, los funcionarios judiciales de San José se congregaron para manifestarse y tuvieron el respaldo solidario en Pérez Zeledón. Ya el Tribunal de Pérez Zeledón había enviado un comunicado público y la reunión de hoy, en que los funcionarios generaleños, vestidos de negro y con globos blancos, cantaron el himno nacional y dijeron una oración, fue por convocatoria del Consejo de Administración del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur. En el frente del edificio, ubicaron un lazo negro.

Los generaleños lanzaron un manifiesto en que consideran la decisión de la Asamblea Legislativa como “una flagrante amenaza e irrespeto al principio constitucional de la independencia judicial.

En el documento, reconocen la potestad de la Asamblea para decidir sobre la reelección o no de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y consideran que sus decisiones deben ser tomadas a la luz de los principios establecidos por la Constitución Política, la jurisprudencia y los precedentes de la normativa interna de la Asamblea Legislativa.

Pero consideran que en un régimen democrático, como el costarricense, la actitud adoptada por algunos miembros de la Asamblea Legislativa incurrieron en un “ejercicio abusivo, prepotente y hasta beligerante”.

Expresan que la intención de darles un mensaje a los magistrados, para que se alineen al poder político, constituye una intromisión del poder político en el ámbito jurisdiccional, una decisión injustificada y arbitraria y una clara intención de sumisión del Poder Judicial al Poder Legislativo.

El Consejo de Administración instó, asimismo, a los magistrados y demás funcionarios del Poder Judicial, a los abogados y estudiantes de Derecho, a los funcionarios de otras instituciones del Estado y a los ciudadanos, en general, a que se pronuncien en apoyo de la independencia del Poder Judicial.

 NOTA DEL REDACTOR

La descomposición política que vive el país, expresada en investigaciones sobre supuestos actos irregulares en el uso de las contribuciones para la campaña política, la corrupción pública mediante las contrataciones viciadas y los nombramientos en puestos clave de personajes cuestionados, además de la sorpresiva y desacertada no reelección del magistrado Fernando Cruz Castro, demandan la convocatoria, urgente, a una asamblea constituyente.

Costa Rica está entrando en una ingobernabilidad peligrosa. El problema político repercute en todos los ámbitos. El mundo ha cambiado, pero la Constitución Política no; está obsoleta; debe ser revisada a fondo y transformada de raíz.

Uno de los tantos asuntos que se deberán revisar, es el de las elecciones de diputados a medio período, por dos razones: una, para que el país corrija (o respalde) el rumbo del Gobierno y, dos, para corregir a la Asamblea Legislativa, y evitar, así, las mancuernas perniciosas.

La no reelección de don Fernando Cruz Castro es inaceptable, por don Fernando y por el magistrado. A don Fernando lo conocemos desde sus inicios en el Poder Judicial y en su contra, como del “juez de hierro” Claudio Cruz Zaniboni, su padre, ningún justo podrá expresar una palabra. Pero salimos en defensa de don Fernando, que con su estatura le basta. Lo hacemos por el magistrado. ¿Cómo hubiéramos sido, si a don Fernando Baudrit, don Fernando Coto Albán y don Edgar Cervantes (sin menosprecio por otros magistrados presidentes de quienes tenemos menos referencias) les hubieran cercenado sus últimos ocho años y quizá lo mejor de su magistratura?


22 noviembre, 2012

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