Macario, como Horacio, nunca morirá del todo

Representantes del grupo Generaleños por Siempre, la APSE y la Junta Administradora del cementerio de Palmares, develan la placa que honrará por siempre el nombre del primer maestro que hubo en el Valle de El General.

Carlos Monge B.
prensa@perezzeledon.NET

Como el poeta Horacio, Manuel Macario Monge Zúñiga no morirá del todo. Una placa que conmemora su paso por la vida y la contribución que dio en los primeros pasos de la enseñanza, en Valle de El General, fue develada hoy sábado 10 de noviembre de 2012, en la entrada al cementerio de Palmares, en Daniel Flores de Pérez Zeledón.

Pero, a diferencia de Horacio, Macario no escribió pensando que su obra la iban a recordar, como se está haciendo hoy, después de su fallecimiento. Murió abatido por la trágica enfermedad del alcoholismo, en lo que hoy es La Hermosa, distrito de El General y si se le recuerda, a 105 años de su fallecimiento, es por un artículo que un día escribió su discípulo Joaquín García Monge.

La placa en que “El pueblo de Pérez Zeledón agradece y reconoce el trabajo insigne del maestro pionero”, fue instalada a sugerencia del historiador Claudio Barrantes Cartín, por iniciativa del grupo Generaleños por Siempre y con el apoyo de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza, sede regional 09, y la Fundación Tía Cuca, pro ayuda a Costa Rica.

El gesto es un abono a una enorme cuenta que tiene la comunidad de Pérez Zeledón con la historia. Son prácticamente invisibles los reconocimientos a los pioneros de todas las épocas, desde los agricultores que zanjaron las primeras abras y los maestros que siguieron a don Macario y desde los industriales de la tenería y el barro de teja, y los que entregaron sus vidas por el respeto al derecho ajeno, hasta todos los que fueron incorporando a la sociedad, a veces con grandes sacrificios, los adelantos del mundo.

Manuel Macario fue el primer educador remunerado que trabajó en lo que hoy es Pérez Zeledón. Había sido educador en Desamparados y Tarrazú y quizá por librarse del alcoholismo, se desplazó a El General, en 1904.

Conforme lo ubica el historiador Barrantes, el educador se estableció en el sector comprendido entre el General (hoy comunidad de General Viejo) y Palmares de Daniel Flores. Ubica la modestísima escuela, acaso de techo pajizo y paredes de madera redonda (si las tenía) muy al estilo de la arquitectura de entonces, y siempre a la vera del río General, el sector de La Hermosa. Así hubo de ser, con su maestro y su escuelita, el primer santuario de la educación que se conoció en el Valle.

De acuerdo con sus investigaciones, Barrantes estima que los restos de Manuel Macario Monge Zúñiga debieron ser depositados en el cementerio de lo que hoy es Daniel Flores. Había pedido, durante la celebración del Octogésimo Primer Aniversario del cantón de Pérez Zeledón, que instalaran una placa de reconocimiento al educador, si no en su sepultura, sí al menos en un lugar de privilegio en el camposanto o en algún otro lugar adecuado donde se honrara su memoria.

Representantes de la Junta Administradora del Cementerio de Palmares manifestaron su satisfacción por contar con el privilegio de mantener un reconocimiento perpetuo al maestro. Es una linda placa, sobre un bien elaborado pedestal que, además, viene a contribuir con el embellecimiento del camposanto en que está la Junta Administradora.


13 Noviembre, 2012

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