Los negritos bailaron al son del acordeón

Imagen: Los negritos bailaron al son del acordeón

En Boruca de Buenos Aires

Uriel Rojas R.
urojas@gmail.com

Tradición en Boruca.

(Buenos Aires, Zona Sur) Con sus caras tiznadas de carbón, sombreros hechos de la corteza del mastate y adornados con plumas y cueros de animales propios de su entorno natural, se llevó a cabo un año más el tradicional Baile de los Negritos en Boruca de Buenos Aires, Zona Sur de Costa Rica.

Esta tradición se realiza desde hace muchos años en esa comunidad indígena y representa una mezcla de sincretismo entre lo boruca y el catolicismo religioso.
Se inicia cada 6 de diciembre a medianoche y se amanece bailando a ritmo del tambor, flauta y acordeón. Los participantes danzan a veces en forma de círculo y de repente en forma lineal, un estilo que manejan de manera muy coordinada.

Al amanecer del 7 de diciembre, a partir de las 8:00 am, los negritos reinician su recorrido por el pueblo; una ruta similar al que usan los diablitos en sus juegos de fin de año. Al llegar a cada casa, los caras negras bailan sin parar por unos cinco minutos y de vez en cuando expresan algunas frases confusas hacia el público que les acompaña y les recibe, lo que representa, -de acuerdo a unos de sus participantes-, su lenguaje al cual pertenecen, algo similar a un spanglish, aduciendo de manera irónica que ellos no son de aquí sino que vienen de allá, de un lugar muy lejano.

En épocas pasadas, esta tradición tenía un vínculo más estrecho con las actividades religiosas patronales de la comunidad, pues como describe don Chincho Mora, -coordinador de esta tradición-, ellos hasta le cantaban serenatas a la “Purísima”, estaban en la misa y luego seguían bailando.

En la actualidad, el Baile de los Negritos no aglutina tanto seguidores como lo hace el Juego de los Diablitos, pero toda la comunidad la reconoce como tradición que nos recuerdan fechas exactas de su origen, pues ha sido un legado trasmitido desde hace varias generaciones.

Cada 8 de diciembre, la comunidad de Boruca le rinde tributo religioso a su patrona llamada la Inmaculada Concepción de María, y este Baile de los Negritos recoge algunos elementos asociados a este suceso, entre ellos ‘la mula’.

Los instrumentos musicales que usan los caras negras en sus recorridos, son muy utilizados por los borucas en otras festividades culturales, las cuales destilan sonidos alegres y armoniosos.

La mula – disfraz hecho de madera y pintada también de negro- es manejada por uno de sus participantes y durante sus actuaciones realiza también movimientos similares a los demás del grupo. Los Negritos bailan en silencio y solo de vez en cuando emiten un sonido similar a una mula rebuznando. Luego, el juego se detiene y los participantes se expresan en un lenguaje exclusivo de esta tradición, por ejemplo dicen: Chiñola, Chiñola, la mura tiene ched, chí, tiene ched, lo que supuestamente en español sería, Señora, señora, la mula tiene sed, sí tiene sed. Esta petición hace que los anfitriones de cada casa que recibe a estos Negritos les brinden chicha y tamales.

Esta tradición de origen cultural mestizo, es parte del proceso inicial de la época navideña que culmina con el nacimiento del niño cada 25 de diciembre, la cuál ha sido adoptada y acondicionado a la cultura indígena boruca para fines religiosos.

En la actualidad, la organización de Los Negritos es asumida por la familia de don Porfirio González Morales, sus hijos y demás parientes cercanos, pero lastimosamente enfrenta muchos riegos de extinción, a pesar de ser un elemento que ayuda a identificar y diferenciar a los borucas de Costa Rica.


13 diciembre, 2011

Anúnciate Gratis