Los mercaderes de la salud odian expedientes digitales

Ramón Castro, administrador del hospital Dr. Escalante Pradilla; Víctor Hugo Morales, de Conges; Luis Román Chacón, de la Upiav  y Yolanda Tenorio y Jairo Francisco Monge, del Sinae.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

N
o solo en el hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla siguen transportando los expedientes clínicos, a veces tan rechonchos como diccionarios de la Real Academia, terciados o en carretillas; es una antiquísima práctica que está deteriorando los servicios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) hasta lo inimaginable, en casi todos los hospitales del país.

El problema es mayor cuando se observa que no hay soluciones a la vista, debido a que existe una clara y manifiesta oposición –aun en la Asamblea Legislativa- contra los expedientes digitales, a los cuales se considera como un instrumento de control que metería en cintura a más de uno.

Víctor Hugo Morales, del Consorcio para la Gestión de la Economía Social en Costa Rica (Conges) y Jairo Francisco Monge, secretario adjunto del Sindicato Nacional de Enfermería (Sinae) fueron coincidentes en que a los expedientes digitales –que vendrían a agilizar y mejorar la atención hospitalaria- no los quieren en la Caja, porque también sirven para controlar lo que hacen los médicos y sus subalternos, desde el horario en que trabajan hasta la atención que dan y las medicinas que recetan.

Tiene enemigos

El sistema electrónico es bombardeado desde todos los ángulos imaginables, desde los médicos que dicen que no saben manipular una computadora y la complejidad del desarrollo de programas, hasta los altos costos de los equipos. Hoy por  hoy, en los trabajos de cuello blanco, el que no tiene conocimientos de cómputo o no consigue trabajo o se jubila.

El licenciado Monge recordó que un grupo de diputados paralizó un proyecto de ley para financiar el sistema electrónico de la CCSS, que iba con viento en popa, bajo el argumento de que no se deben utilizar en él recursos del Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel).

Un sistema de control de este tipo se convertiría en un centinela permanente en los esfuerzos que se lleguen a realizar en la institución para evitar “conflictos de intereses”, como que haya médicos que alternan su trabajo en la CCSS y en empresas privadas o que vaya a desmantelar el enjundioso negocio de los biombos.

Morales, Monge y Yolanda Tenorio, secretaria general del Sindicato Nacional de Enfermería, han venido acuerpando a la Unión de Productores Independientes y Asuntos Varios (Upiav), organización que aglutina a once mil trabajadores en Pérez Zeledón, en sus esfuerzos por exigir un mejor servicio de salud en el hospital Escalante Pradilla.

Ellos, junto con Luis Román Chacón, secretario general de la Upiav  y otros dos representantes de la organización de trabajadores, presentaron el 27 de febrero de 2013 recién pasado un informe sobre las condiciones en que viene funcionando el hospital Escalante Pradilla y un listado de soluciones, a la presidenta ejecutiva de la Caja, Ileana Balmaceda.

La lista no es tan larga

En el informe decían, por ejemplo, que el promedio de espera para una cirugía es de seis años y para la atención de un especialista de nueve años y se mencionaban impresionantes listas de espera.

Habría que verlo, porque a la larga ya algunos se murieron y otros han preferido pagar en consultorios privados y la lista no sea tan larga. Además, se estima que a una cantidad importante de ellos se les pueden practicar cirugías en los hospitales de San Vito, Golfito, Ciudad Neily o Puerto Cortés, y dejarle a San Isidro sólo las operaciones que demandan especialistas y equipos especializados que no tienen los otros centros médicos.

En eso están. Hay un planteamiento del  Sinae  para comenzar a trabajar en un proyecto de “transparentización” de las listas de espera, que comenzaría a funcionar en abril con el apoyo de voluntarios. De hecho, en el hospital ya se viene trabajando en la depuración de las listas, con el apoyo de estudiantes universitarios, según comunicó Ramón Castro, administrador del Escalante Pradilla.

La búsqueda de soluciones a las deficiencias de la atención hospitalaria en Pérez Zeledón se viene dando en dos frentes, uno total sobre la base del informe una Comisión de Notables, que propone “10 medidas para comenzar a ordenar la Caja” y otro de alcance regional, que demanda soluciones específicas para el hospital Escalante Pradilla y concede tiempo a la Caja hasta el 27 de marzo para que dé respuestas aceptables.
 


11 marzo, 2013

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