Los copos de Corito

Imagen: Los copos de Corito

A sus 79 años de edad, no cambia su oficio por nada del mundo

Juan Diego Jara A.
djara@perezzeledon.net

A sus 79 años, Corito sigue vendiendo sus deliciosos copos.

Primero fue jornalero pero las circunstancias adversas lo hicieron cambiar de oficio, y como un cuñado suyo dejó botado el negocio de copos, él lo agarró. Desde entonces, los copos de Corito tienen fama de ser los mejores de Pérez Zeledón.

Horacio Quirós Marín, conocido como “Corito”, es todo un personaje en General Viejo, donde reside de toda la vida. Con 79 años de edad,  y 35 en el oficio, este singular copero cuenta que a Dios a gracias tuvo la suerte de que la gente aceptara el granizado que vende.nn”Al principio iba a San Isidro a traerme la maqueta de hielo en un saco de aserrín; duraba hora y media a pie desde General Viejo y era un costo, pero por dicha un maestro del pueblo me ayudó a hacer una carreta y el negocio mejoró”, contó Corito.

Por muchos años ha vendido granizados bajo el intenso sol; de igual manera se ha llevado sus mojadas, pero, pese a ello, se siente dichoso por el oficio que ejerce con mucho esmero.

Este buen hombre dice que en sus inicios aprovechaba los partidos de futbol, después de misa dominguera para vender copos en la plaza de General Viejo; también los sábados recorría de Miraflores hasta La Hermosa, casa por casa, para hacer su agosto y salía bastante ganancioso.

Los primeros copos los vendía a 50 céntimos solo con sirope y a 75 céntimos con leche condensada, ahora valen 600, 800 y 1.000 colones, según el tamaño.

Dejó la carreta por el carro. “Tengo clientes muy fieles que siempre me han comprado copos, y dicen que los míos son los mejores. Vieras que estuve año y medio fuera del negocio por problemas del corazón, por lo que  mi yerno me lleva a venderlos en carro”, narró.

Corito se modernizó, ahora vende sus copos en carro.

De esta forma, en la joroba del vehículo llevan la maqueta, el sirope, que por cierto es receta original de Corito,  las leches y los demás utensilios.

Este copero, viudo y padre de seis hijos, vive actualmente con una hija y su yerno.

“Uno en este oficio se topa con gente de todo, canalla, otras pura vida, otras que me dicen que por qué vendo los copos tan caros, pero bueno, lo importante es que me siento bien haciéndolo y durante estos 35 años he hecho mi clientela, incluso hay personas que vienen a mi casa a que les haga un copo porque solo les gusta los míos”, detalló.

Corito manifestó que a los chiquillos  siempre les ha regalado el copo de cortesía. “¡Qué curioso! muchos de esos niños ahora son muchachos, adultos y me saludan en la calle, y me dicen, Corito se acuerda de mí, yo les digo: que me voy a estar acordando de tanta gente”, resaltó entre risas.

Corito es ejemplo de que todo oficio es valioso siempre y cuando se ejerza por convicción, a pesar  de que se presenten dificultades en el camino hay que ponerle buena cara a la cosas, y no hay edad para trabajar con tesón, por algo dice él, que si Dios le da vida, hasta donde pueda, venderá copos.


29 junio, 2012

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