Los cocos toman formas en manos de una artesana

Perico ligero.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

F
rente a la entrada al Parque Marino Ballena, en el cantón de Osa, es posible encontrar un puesto  de exhibición y venta de productos artesanales que sobresalen por la belleza, el buen sentido de las proporciones y su alto contenido de originalidad.

Son macetas colgantes, elaboradas con cocos. La parte dura de la cáscara sirve para sembrar la plantita, en tanto la parte fibrosa adquiere la forma de toda una variedad de animales, al ritmo de la herramienta manejada con habilidad y buen criterio de Juanita González Araya.

Pericos, catanos, loras... todos ruidosos.

Pericos, catanos, loras… todos ruidosos.

A la artesana, que en años anteriores trabajó como niñera para ganarse el sustento de ella y de su hija, le complace contar que con el producto de la venta de sus artesanías ha podido pagar los estudios universitarios a la muchacha, que estudia Psicología en la sede de una universidad privada establecida en Palmar Norte.

Aprendió sobre la marcha, sin que nadie le explicara. Una vez observó un monito confeccionado con cáscara de coco  y se propuso hacer uno por sus propias manos.  Quedó bonito. Luego lo fue intentando con otros animales y, con el éxito que fue obteniendo, vino el día en que se animó a dejar el trabajo que tenía, para dedicarse de lleno a la producción artesanal.

Ella se ocupa de las esculturas; el marido –José Julián Maroto- las lija, para darles el acabado. Perezosos, monos, pájaros, ardillas, tortugas… 32 figuras, en total, al mayor ritmo posible.

Juanita González y Julián Maroto.

Juanita González y Julián Maroto.

La obra de Juanita proviene de su capacidad de observación y de su facilidad para encontrar las formas. No ha llevado cursos de artesanía y tampoco de dibujo o escultura; ni siquiera observa fotografías, para darse un criterio sobre las proporciones. Observa los animales y los plasma en cocos gigantes, ayudada con semillas para los ojos y a veces para las uñas, como el jabillo que utiliza en las garras de los pericos ligeros.

Vive en Palmar y viaja hasta Bahía Ballena, a veces en vehículo propio y ocasionalmente en el bus. No vende las artesanías casa por casa, ni las ofrece con publicidad. Es que a veces, como en un cambio de año, son tantos los compradores que le llegan, que apenas da abasto para satisfacer la demanda.

Son artesanías muy originales, al menos para Costa Rica, donde es tan común encontrar productos artesanales fabricados en serie y, cuidado si no, importados desde algún país asiático.

Una lechuza sostiene una maceta.

Una lechuza sostiene una maceta.

El uso artesanal del coco es, sin embargo, muy utilizado en otros países. Con las ramas se elaboran sombreros y canastos; con el bonete (la fibra que recubre la nuez), se fabrican cuerdas, esteras, tapices y tapetes.

Pero la cáscara dura es la más apetecida por los artesanos, porque con ella elaboran un sinfín de variedades de suvenir  lindos y hasta prácticos: vasijas, salseras, collares, aretes, anillos, pulseras, ganchos de cabello, hebillas, bandejas, copas, azucareras, lámparas.

Del coco no solamente sale el disfrute del agua, la leche, el aceite y las mil y una delicias que se pueden elaborar con su pulpa. También se obtienen productos artesanales que pueden contribuir en mucho al común de la gente que se asocia a la industria del turismo.


8 Septiembre, 2013

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