Los cambios se arremolinan durante el peregrinaje

La imagen de la Virgen de Los Ángeles.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

¿
De dónde le viene a una endeble mujer de Boruca de Buenos Aires, como de sesenta años, a la que hubo que remolcar para que no abandonara la romería, que el camino se le alivianara hasta permitirle llegar entre las primeras al altar de Nuestra Señora?

Alberto Acuña, Hugo Mora y Bernardo Céspedes.

Alberto Acuña, Hugo Mora y Bernardo Céspedes.

¿De dónde la sanación sorprendente de laceraciones y ampollas en los pies y quemaduras causadas por la ropa mojada por las que en otro momento se hubiera abandonado todo esfuerzo? ¿De dónde que un hombre al que una enfermedad en los pies lo tenía al borde de la invalidez ahora camine “normal” hasta pasar inadvertido? Las transformaciones se arremolinan, durante el peregrinaje.

No es de extrañar, entonces, que haya un grupo de familias generaleñas que año con año se entreguen a brindar asistencia a los romeros, con la convicción de que están intercediendo por algo bueno y que, al hacerlo, como efímeros mortales, atestigüen esas maravillosas manifestaciones de la Fe y el Poder Divino.

Cada romero deberá pagar una cuota de 13 mil colones, para cubrir gastos (traslado de maletas, regreso en bus, camiseta) en las oficinas de Equipos Agrícolas del Valle o de Constructora Eléctrica Mora y Mora (B° Santa Cecilia).


Ayer, domingo 21 de julio de 2013, los miembros de la comisión que se ocupa de organizar  la romería se entretenían en un convivio, en San Rafael Norte, mientras elaboraban en el trapiche el dulce de la bebida que brindarán a los romeros durante la próxima jornada.

Se reúnen con sus familias para celebrar que, al cabo de tres meses de reuniones y labores preparatorias, ya todo está listo para emprender la marcha, que comienza en la madrugada del 29 de julio.

Listo lo de la misa, que será a las cuatro de la mañana en la catedral de San Isidro de El General; designados los escoltas para los peregrinos de vanguardia y retaguardia; dispuestos los vehículos de patrullaje y asistencia, debidamente equipados, que se irán topando conforme avanza el grupo; adecuadas las escuelas y los templos de Villa Mills de Páramo, La Trinidad de Dota y El Tejar de El Guarco, donde los caminantes pasarán las noches… Todo listo para llegar a la Basílica de Los Ángeles el 1° de agosto.

Trabajo intenso en el trapiche.

Trabajo intenso en el trapiche.

Esta es una rutina que viene desarrollando el Comité, desde los años 90, en la que destaca el liderazgo de Hugo Mora, en su condición de coordinador, Alberto Acuña o, mejor dicho la familia Acuña Quirós, que asume gran parte de lo relacionado con el abastecimiento y la alimentación y Bernardo Céspedes, el hombre que camina a la par de los que se van quedando. Y la del pionero Héctor Zúñiga.

Todos los miembros del Comité –que son trece, con sus familias- tienen responsabilidades asignadas y es a Bernardo a quien le corresponde una de las más difíciles; comprobar que los peregrinos rezagados están con buena salud, asistirlos con agua, darles masaje,  arengarlos e invocar la fuerza de Dios, acompañándolos en la oración, para que les de fuerzas y coraje.

Porque a veces, también se necesita fortaleza, como ocurrió aquella vez, hace doce años, a Alberto Acuña, con aquella mujer endeble de Boruca, cuyo vestido “ralito” simbolizaba la limitación de sus recursos. En el ascenso se le negaron las piernas y comunicó la decisión de retirarse, pero Acuña la animó, tomó providencias y le recordó aquel pasaje bíblico que dice que “… los últimos serán los primeros”.

Camiseta de recuerdo de la peregrinación 2013.

Camiseta de recuerdo de la peregrinación 2013.

La señora y la nuera que la acompañaba, se amarraron con un mecate y Acuña se ocupó de remolcarlas.  Y así, amarrados los tres, fueron devorando kilómetros, paso a paso, hasta que la señora pidió que la soltaran, emprendió una caminata ágil y desapareció, hasta volver a encontrarse en la Basílica –ella y cinco miembros de la familia Acuña Quirós- con quienes se fundió en un sublime y prolongado abrazo, en que celebraron con lágrimas el recuerdo de la frase mágica que dice que  “…los últimos serán los primeros”.

Las transformaciones se arremolinan durante el peregrinaje; generalmente no tan dramáticos como los mencionados, pero siempre sorprendentes como la sensación indescriptible que causa haber completado la jornada y encontrarse ante la imagen de la Virgen y poder decirle: “Gracias, Señora”.

 

NOTA: Los gastos en la asistencia provienen de la cuota que cada peregrino debe pagar (13 mil colones por paquete), y los aportes de los miembros del Comité. Aquí destacan el agua dulce que es brindada indiferentemente a todos los peregrinos (formen parte del grupo o no), que es aportada por Alberto Acuña (25 tamugas de dulce) y los bocadillos que son tradicionalmente donados por el empresario Gilbert Fernández.

22 Julio, 2013

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