Líderes generaleños retoman la idea de una revolución agraria

La foto es de atacori.co.cr

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net 

L
a cercana relación que han mantenido los líderes agrarios de Pérez Zeledón con el presidente electo, Luis Guillermo Solís, y el compromiso del próximo mandatario con la búsqueda de instrumentos que le permitan combatir la pobreza, vuelve a poner en el tapete el concepto de una “reforma agraria integral”, para el Valle de El General.

Aspiran, como lo afirma Luis Román Chacón, secretario general de la Unión de Productores Independientes y Actividades Varias (Upiav), a lograr una transformación de los campos generaleños, más allá del tradicional concepto de redistribución de la tierra.

Con excepciones, en Pérez Zeledón hay una "justa distribución de la tierra".

Con excepciones, en Pérez Zeledón hay una «justa distribución de la tierra».

Significa, en otros términos, esperar del próximo Gobierno de la República el largamente respaldo esperado para agricultura, su industrialización y su comercialización, con el apoyo de las nuevas tecnologías. Es el camino que han seguido países que en su momento fueron infinitamente más pobres que Costa Rica y que ahora se encuentran en los niveles más altos de desarrollo y bienestar social de la tierra.

Durante siglos, la economía de Costa Rica fue eminentemente agrícola, actividad que sigue siendo importante para un amplio sector de la población; pero nunca se llegó a establecer una reforma agraria planificada, con un destino específico. Japón y los denominados tigres asiáticos sí lo hicieron, apuntando hacia la agroindustria (y la industria, en general.

Pérez Zeledón produce toda una gama de productos agrícolas, la agroindustria es débil.

Pérez Zeledón produce toda una gama de productos agrícolas, la agroindustria es débil.

Y cuando emergieron las nuevas tecnologías, dieron un giro firme, de manera que lograron amalgamar las tres etapas que Costa Rica más bien ha ido aplicando espontáneamente y sin dirección. Viejos datos estadísticos indicaban que Taiwán, por ejemplo, había pasado de un ingreso per cápita de mil quinientos dólares anuales en los años 50, a veintidós mil dólares anuales en los inicios del presente siglo, mientras Costa Rica ha mantenido un ingreso per cápita histórico algo superior a los ocho quinientos mil dólares (aún con las exportaciones de componentes tecnológicos).

La idea de una revolución agraria no es nueva, entre los líderes de las organizaciones campesinas locales. Se ha hablado sobre la necesidad de industrializar los granos básicos, el cacao, los vegetales, los azúcares…; de darle valores agregados a la producción agrícola, en general; y de colocar sus productos en mercados que paguen precios justos.

Se han tenido logros, pero no lo suficiente para que permeen hacia toda la comunidad agrícola y tampoco para levantar la economía local. Hoy, con los propósitos del Mandatario electo y los ímpetus de los líderes locales, el concepto de “reforma agraria integral” está volviendo a tomar vigencia.

 CRÉDITOS: La foto de entrada es de atacori.co.cr

16 abril, 2014

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