Liceo Unesco se lució con sus chinamos

Imagen: Liceo Unesco se lució con sus chinamos

Una vez más los estudiantes de décimo y undécimo año de ese centro educativo demostraron civismo

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net



18 chinamos (11 de décimo y 7 de undécimo) engalanaron la actividad

San Isidro de El General. Olía a chorreada con natilla, pero también a tamal asado,  a cajeta de coco,  y a arroz con leche. El ambiente era propicio para un sorbo de agua dulce. Se podía divisar una masiva aglomeración, más que eso, un panorama pintoresco: 18 ranchos típicos muy propios del tiempo de nuestros abuelos.

El mayor regocijo emanó cuando los artífices del apacible entorno eran los estudiantes de décimo y undécimo nivel del Liceo Unesco, quienes con el firme propósito de rescatar los valores y costumbres de los campesinos de antaño, demostraron una vez más civismo con su tradicional actividad Los Chinamos. Ellos confeccionaron ranchos típicos  y con atuendos y ricas comidas engalanaron el gimnasio de la institución el miércoles 10 de setiembre y dieron la bienvenida a profesores,  población estudiantil, egresados, padres de familia y público en general.

Con nombres autóctonos como El Chinchorro,  El Achantado, La Quebrada de los Chanchos, El Boyero, La Cajuela, La Charanga, entre otros, atraparon la atención de los presentes.

David Chinchilla Arias, profesor de Estudios Sociales y coordinador de la actividad, comentó que la realización de los chinamos les llevó muchos días de trabajo, y hasta madrugadas.



Prof. David Chinchilla Arias, coordinador de Los Chinamos

“Mucho empeño pusieron los alumnos para que el evento fuera todo un éxito, y eso nos llena de satisfacción, porque revela que las nuevas generaciones tienen amor por la patria y por las costumbres que nos heredaron nuestros abuelos”, acotó.

Identidad. Con traje típico y vendiendo cajetas en su chinamo El Camapucha, Hellen Fonseca, estudiante de undécimo año (sección 3-B), señaló que la actividad permitió unir al grupo y, sobre todo, fortalecer el fervor patrio.

“Participar en esto es demasiado cansado, pero se disfruta. Ha sido muy bonito porque son experiencias que se viven una vez. Es como retomar las costumbres que se han perdido”, dijo.

Por su parte Sofía Bermúdez, del chinamo El Torete (sección 8-A) aseveró que el evento  es muy agradable, ya que representa el antecedente costarricense.

Aunque la creatividad fue contundente en cada uno de los 18 chinamos, se escogieron los cuatro mejores. En décimo, La Cajuela obtuvo el primer lugar  y El Achantado el segundo.  En undécimo, El Chinchorro se adjudicó el primer puesto y El Boyero el segundo. Los ganadores recibieron además un premio en efectivo.

Esta actividad que se realiza desde 1997 por iniciativa del Departamento de Estudios Sociales y Cívica, representa un encuentro con las raíces costarricenses.


11 Septiembre, 2008

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