Las peligrosas arterias del San Isidro moderno

Asistidos por funcionarias del OIJ, los niños estampan su huella digital en un documento que acredita su visita a San Isidro, para una jornada de aprendizaje sobre temas de seguridad.

Carlos Monge B.
prensa@perezzeledon.net

Hace cincuenta años, los niños jugaban bola en la calle, ya asfaltada, entre el Parque de San Isidro de El General y la Escuela Central Nº 2, que luego pasó a llamarse Escuela Pedro Pérez Zeledón.  Había muy pocos carros y cuando venía uno, los niños gritaban: “Carro, carro”, y se paraba el partido.

Había tiempo para detener el juego y hacerse a un lado para que pasara el vehículo y si todavía algún niño se atravesaba en la calle, por ir a recoger la bola, el conductor se detenía, lo regañaba para que tuviera más cuidado y no pasaba nada.

Hoy, con la cantidad de carros que hay en San Isidro y con la velocidad que se desplazan, con poca visibilidad a veces y con choferes que no siempre andan de buenas, es imposible pensar en que un grupo de niños pueda armar una mejenga en plena calle. Para atravesar la calle hay que ponerse vivo.

El tránsito en las arterias céntricas, en las carreteras y aún en las calles rurales ha convertido a Pérez Zeledón, del que San Isidro es su distrito y cabecera, en el cuarto cantón de Costa Rica con más personas fallecidas en accidentes de tránsito.

Se sufre cuando muere un adulto, porque lo atropelló un carro o porque se estrelló la moto o el auto en que viajaba, pero más duele cuando fallece un niño. Sabe que no está, que sobró su comidita; que su silla está vacía, que ya no volverá; que no podrá cumplir sus fantasías infantiles de ser presidente, doctor o bombero. Todo, por un accidente.

La Municipalidad de Pérez Zeledón, liderando a un grupo de instituciones de socorro y seguridad bajo el nombre de Comité Local de Seguridad Vial, está llevando un mensaje –a la mayor cantidad de niños posible- para que tengan los conocimientos necesarios que los protejan de accidentes.

El Ministerio de Educación Pública, la Policía de Tránsito, el Organismo de Investigación Judicial, la Cruz Roja, la Cámara de Comercio, el Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Seguros y la propia Municipalidad están uniendo conocimientos y esfuerzos, con el objetivo de alertar a los niños para que no les vaya a ocurrir un accidente.

Para lograrlo, realizan una actividad anual que consiste en desplazar a una importante cantidad de niños desde sus escuelas hasta el centro de San Isidro, para brindarles charlas y folletines. La actividad se realiza entre el Parque y la Catedral.

Edgar Mena Rodríguez, funcionario del MEP que trabaja en el Colosevi, especificó que en el presente año les correspondió a las escuelas de Las Mesas, San Pablo y Las Bonitas de Platanares, Las Brisas de Cajón y La Aurora de Daniel Flores. Ayer lunes (19 de noviembre de 2012) fue la segunda actividad en dos años.

Ser niño y viajar en excursión, aunque sea a San Isidro, es una aventura. Y esta, del Colosevi, tiene la particularidad de que es motivadora. Una payasita los hace reír; las del OIJ les imprimen las huellas en un documento que ellos se llevan de recuerdo para sus casas; y otros funcionarios les suministran información mediante charlas y folletos.

Les hablan acerca de los factores de riesgo vial, sobre el alcohol en el comportamiento de las personas en las calles, la importancia de usar ropa vistosa, las sillas especiales y el cinturón de seguridad; sobre las señales de tránsito, etc.

Es la limitada forma en que el Comité Local de Seguridad trabaja con el propósito de proteger a los niños.  En las afueras de San Isidro existe un Parque de Seguridad Vial que fue construido para que los niños recibieran instrucción en un ambiente adecuado. Es como una ciudad a escala; y funcionó durante una temporada. Pero, por falta de personal de vigilancia, el parquecito quedó a expensas de los ladrones, hace varios años, y después se le descuidó y se fue deteriorando.

En la actualidad hay una funcionaria municipal, Susana Benavides, asignada expresamente al Colosevi, que se instaló en las oficinas del parquecito. Con un presupuesto ya debidamente aprobado para el 2013, el Colosevi espera restaurar y volver a poner en funcionamiento el proyecto, de tanta importancia para el cuarto cantón más poblado y accidentado de Costa Rica.
 


19 Noviembre, 2012

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