En La Trocha esperan, ahora sí, respirar tranquilos

La Trocha, en Daniel Flores.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

De no presentarse más inconvenientes, los vecinos  de las comunidades aledañas a La Trocha –en el sector comprendido entre Los Chiles y Palmares, podrán, al fin, respirar tranquilos, antes de que comience el invierno.

Respirar tranquilos, literalmente, porque los trabajos inconclusos de ampliación de La Trocha –el viejo camino de los colonizadores generaleños- se convirtieron en fuente de un polvazal que ha tenido enfermos a muchos de ellos y a todos al borde de la histeria colectiva.

El camino de los colonizadores se bifurca hacia El General y Palmares.

El camino de los colonizadores se bifurca hacia El General y Palmares.

Los trabajos que quedaron pendientes tras el rompimiento de la Municipalidad con la empresa Raasa, el año pasado, tras meses de dilaciones originadas en las más diversas razones, fueron reasumidos sorpresivamente a principios del presente mes de enero por el Grupo Orosi.

A mediados de diciembre (2015), la alcaldesa Vera Corrales anunció la decisión municipal de rescindir el contrato con Raasa, debido a que no volvió a trabajar en La Trocha, sin dar explicaciones.

Informó que solicitaría al Ministerio de Obras Públicas y Transportes la necesidad de asignar los trabajos a otra empresa y lo que se esperaba era otro largo período de trámites adminstrativos, pero tras el período de vacaciones de fin de año, los vecinos observaron el arribo de otra maquinaria y otra empresa.

Los vecinos de los pueblos aledaños a La Trocha esperan que, ahora sí, concluyan los trabajos.

Los vecinos de los pueblos aledaños a La Trocha esperan que, ahora sí, concluyan los trabajos.

La Trocha es el sector de carretera que arranca en el antiguo Parque de la Madre y continúa  por los barrios Sinaí, La Lucha, Las Brisas y Los Chiles, donde se bifurca hacia el distrito General (y de ahí a Buenos Aires) por la izquierda y hasta Palmares por la derecha.

Es un camino cuya importancia quedó relegada, desde que fue construido el trecho de carretera interamericana, entre San Isidro y el puesto fronterizo de Paso Canoas, en los años cincuenta. Pero vino retomando vigencia por el crecimiento urbanístico, por un lado, y por la saturación de la interamericana por el otro.

La Municipalidad dispuso mejorar el sector rústico de carretera comprendido entre el barrio Sinaí y Palmares, en los distritos San Isidro y Daniel Flores, con recursos provenientes de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo.  A la Municipalidad le correspondería supervisar la fiscalización de los trabajos (que deberían quedar en lastre) y también asumió la tarea de pavimentarlos, por su propia cuenta, con asfalto reciclado.

Con alcantarillas y tierrita, mientras llegan las soluciones definitivas.

Con alcantarillas y tierrita, mientras llegan las soluciones definitivas.

Debieron pasar años de papeleos, antes de que se iniciaran las obras, el año pasado, y los inconvenientes no han sido pocos: Lentitud en la expropiación de algunas propiedades y atrasos por causa de las lluvias, por ejemplo. Esos inconvenientes habrían causado el desencanto de la empresa constructora que abortó los trabajos.

Se logró, a trompicones, culminar la obra en el trecho comprendido entre Sinaí y Los Chiles y más bien por desconocimiento, se ha endilgado a la Municipalidad haber hecho un mal trabajo, por el deterioro de la capa asfáltica.

Ahora, entre bocanadas de polvo, los vecinos que tienen propiedades frente a La Trocha ven la maquinaria trabajando en la habilitación provisional de las entradas a las casas, con alcantarillas y tierra; y falta el encunetado y el alcantarillado,  perfeccionar las áreas de rodaje y el definitivo pavimentado de La Trocha, aunque sea con eso que los expertos llaman “tratamiento superficial bituminoso.


28 enero, 2016

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