La tradición de los boyeros es para muchos años

Boyeros, San Isidro de El General.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Una vez más, el desfile de boyeros del Día de San Isidro Labrador deja la sensación grata de que los agricultores no van a abandonar a las ciudades. Su herencia se transmite a hijos y familiares, que no sólo se regocijan de viajar en una carreta, sino que también se empeñan en conducir a los bueyes.

La presencia juvenil e infantil ha sido notoria, en un día como hoy, domingo 15 de mayo de 2016: jugar con los caballitos jardineros, montar a lomo de búfalo y subir a un toro tan grande como manso, vestir trajes campesinos… y esto es válido para niños y niñas, muchachos y muchachas.

Los niños no solo quieren andar en carreta; también conducir los bueyes, como lo hacen los papás.

Los niños no solo quieren andar en carreta; también conducir los bueyes, como lo hacen los papás.

Y ni qué decir de los adultos, que se congratulan de tener carretas, obras de arte –revestidas, muchas veces, de acontecimientos históricos, como ocurre con la de Alberto Quirós, un agricultor de San Ramón Sur, distrito Río Nuevo.

Es una carreta que llegó a San Isidro de El General en los años 60, importada directamente por Narciso Romero desde Sarchí, a solicitud de José María Cordero. Costó, puesta en San Isidro, 225 colones, según afirma Quirós.

Romero era importador de carretas, y el interesado tenía que pasar a recogerla en San Isidro. Es una carreta que estuvo muy bien conservada, a lo largo de los años, en Miravalles.  Antes de Alberto Quirós, sólo tuvo a José María Cordero como dueño.

Luego, Quirós compró un sobrecajón, con el único fin de pasear a los güilas. Para las labores agrícolas tiene otra carreta, con ruedas de automóvil (que se hunden y se dañan menos que las de madera y hierro).

Los inquilinos del Hogar Betania pasaron noches en vela, esperando que llegara el desfile de boyeros.

Los inquilinos del Hogar Betania pasaron noches en vela, esperando que llegara el desfile de boyeros.

Llama la atención que el sobrecajón no esté pintado, como el resto de la carreta, pero Quirós tiene una buena explicación: se lo prohibieron, porque está hecho de una madera tan buena, que si lo pintara lo echaría a perder.

No es material de relleno; la carreta es una joya. Quirós ha rechazado ofertas de hasta cinco millones de colones, de gringos que quieren tenerla como atractivos turísticos. Pero no hay contraofertas; no se vende.

Como Quirós, al desfile llegaron otros setenta boyeros, algunos con sus carretas, casi todas cargadas de entusiastas familiares, desde Cartago y Dota, desde diversos pueblos a veces muy alejados de la ciudad, donde siguen siendo una maquinaria indispensable. Por la topografía de Pérez Zeledón, y mientras haya agricultores, seguirán existiendo carretas de bueyes.

Una jornada de mucho trabajo para el padre Luis y monseñor Gabriel Enrique.

Una jornada de mucho trabajo para el padre Luis y monseñor Gabriel Enrique.

El desfile, espectacular, sin lluvia. Boyeros acompañados por algunos jinetes (a los caballistas se les reserva un día aparte), la mansedumbre de los búfalos, los caballitos jardineros que enloquecen a los niños y desorbitan los ojos de los adultos, las motocicletas y los vehículos antiguos.

Un vehículo “Chevrolet/National de 1928 que debe valer una millonada… la magnificencia de las Harley Davidson… la carrosa de la Uisil… dúo dinámico del padre Luis Picado y monseñor Gabriel Enrique Montero, amenizando y bendiciendo a los boyeros…

Estas fiestas patronales, de San Isidro Labrador culminan mañana, lunes. Pero, para quienes se perdieron la oportunidad de disfrutarlas, el fervor por el santo patrono, con sus generaleños y sus agricultores, continúa y se volverá a conmemorar el año entrante.


15 Mayo, 2016

Anúnciate Gratis