La Municipalidad de Pérez Zeledón toma visos de caldera

Inquilinos del Mercado Pérez Zeledón.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

L
ejos de llegarse a soluciones en algunos asuntos espinosos arrastrados a lo largo de semanas y aún de años, el distanciamiento entre la Municipalidad y ciertos grupos de poder tiene al escenario político de Pérez Zeledón en punto de ebullición.

Que la sesión municipal de ayer, martes 23 de diciembre de 2014, fuera cerrada abruptamente por la reiterada interrupción de algunos inquilinos del Mercado Municipal, no tiene mucho de particular, porque es algo que se convirtió en la norma, y no en la excepción, durante los meses de noviembre y diciembre. Y tampoco fue extraño que se solicitara de última hora la presencia de la Fuerza Pública.

El síndico Marcelino Salas desafió al Ayuntamiento, anoche.

El síndico Marcelino Salas desafió al Ayuntamiento, anoche.

Pero a la presión que ejercen los inquilinos, por desacuerdos en el procedimiento de fijación de los alquileres de los tramos y la tabla de tarifas, se sumó anoche la ira de los síndicos, por haber quedado marginados los presupuestos de los consejos de distrito en el presupuesto municipal de 2014.

Anoche, el fuego se extendió a tres focos, ante una pregunta específica del regidor Wilberth Ureña Gamboa, acerca del presupuesto: ¿Cuáles fueron las partidas del presupuesto municipal que rechazó la Contraloría General de la República?

Tres, curiosamente, de los cuatro que han causado más controversia: la partida de 200 millones de colones para las instalaciones eléctricas del Mercado Municipal; el rubro correspondiente a las partidas destinadas a los consejos de distrito (once, de 15 millones de colones) y los 1000 millones para un palacio de cuatro pisos, propuesto por el propio Ureña, iniciativa que había encontrado resistencia en la Administración Municipal.

La presencia de la Fuerza Pública se ha vuelto algo típico. (Foto de Archivo).

La presencia de la Fuerza Pública se ha vuelto algo típico. (Foto de Archivo).

¿Qué es lo que quieren; que les llenemos el auditorio de vecinos?, preguntó Marcelino Salas, síndico del distrito Platanares, con muestras de contrariedad y enojo como no se le habían visto en el seno del Concejo.

De previo a la participación de Salas, el síndico de Pejibaye, Diego Salazar –de características tan usualmente apacibles s como las de Salas- había recriminado a la Municipalidad por un informe en que se dice que las obras comunales se están desarrollando en coordinación con las comunidades.

Salazar –y, en general- todos los síndicos, han expresado a lo largo del tiempo que los tienen marginados en las relaciones entre la Municipalidad y las comunidades, a pesar de que ellos (elegidos popularmente, por distritos) son los más legítimos representantes de los pueblos.

Esta queja sistemática de los síndicos es más fácil de entender si se parte de que tres de ellos son de partidos “de oposición” y que los demás, del Partido Liberación Nacional, nunca aceptaron la realización ni los resultados del plebiscito mediante el cual fue destituido el entonces alcalde, Luis Mendieta, en diciembre de 2010.

No se quería edificio adecuado; y la Contraloría desautorizó la partida.

No se quería edificio adecuado; y la Contraloría desautorizó la partida.

En el Concejo tampoco se ha sido visto con buenos ojos el regidor Wilberth Ureña, de pensamiento independiente y de proyección avanzada, cuyos proyectos han sido, a título general, rechazados al vuelo, a lo largo de este período gubernamental local.

En respuesta a las preocupaciones externadas durante la sesión, la alcaldesa Vera Corrales aclara que el rechazo de las partidas, en la Contraloría, no es un contratiempo importante, porque se les puede incluir en la primera modificación presupuestaria del año entrante y porque vasta con explicarle a los funcionarios de la Contraloría los detalles de cada una de ellas para que las aprueben.

En su lugar, sí habría sido aprobada en el presupuesto municipal una partida para habilitar una planta de tratamiento de basura en el distrito Daniel Flores, al cual le declaró una guerra abierta que llevará hasta las últimas consecuencias, la regidora Kemly Jiménez, por considerar que es un proyecto que se está gestando a revienta cinchas, en perjuicio directo de los habitantes del poblado de El Peje y de la inocuidad de dos ríos que se unen justamente cerca del proyectado edificio.

Nota: Las imágenes en que aparecen miembros de la Fuerza Pública son de archivo, sólo para ilustración.

En el audio, tomado de la Radio Chirripó, se puede apreciar el cierre de una típica sesión municipal en Pérez Zeledón:

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24 diciembre, 2014

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