La Historia de Costa Rica empieza en Pérez Zeledón

juan santamaria

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

M
añana, lunes 27 de abril de 2015, se suscribirá el contrato de impresión de un libro escrito en Pérez Zeledón, que cambiará la perspectiva o por lo menos ampliará el conocimiento hasta límites imaginables, de lo que fue la batalla que libró Costa Rica contra los filibusteros.

Es todo un documento de arriba de las 700 páginas, con el título “Diccionario bibliográfico del filibusterismo”, que resume los resultados de investigaciones realizadas por el generaleño Yamil Jiménez Tabash, a lo largo de trece años, en el Archivo Nacional de Costa Rica y en bibliotecas de Nicaragua y los Estados Unidos.

Aprovechó sus viajes a los Estados Unidos para profundiar en los hechos del 56.

Aprovechó sus viajes a los Estados Unidos para profundiar en los hechos del 56.

El Diccionario bibliográfico del filibusterismo será publicado próximamente (dependerá de las posibilidades de la editorial) como libro bandera, de una serie de documentos de la historia patria.

Promete introducir un cambio total de la perspectiva que se tiene de la Batalla de Rivas, de la imagen inducida a lo largo de las décadas, de un pelotón de costarricenses, del que se desprende un joven costarricense con uniforme de cadete francés –Juan Santamaría- que prende fuego un mesón y obliga a los filibusteros a emprender la fuga.

De un ejército de cuatro mil hombres enviados a Rivas –rescata Jiménez- regresaron ochocientos. Unos cayeron en el frente de batalla; otros muchos murieron por causa del cólera; había sectores de los caminos que estaban cubiertos de cadáveres; y quienes regresaron al interior del país contagiaron la enfermedad.

Tan alto fue el costo de la guerra contra los filibusteros, que por causa del enfrentamiento armado y el cólera, en Costa Rica murieron diez mil personas, la décima parte de su población.

La Batalla de Rivas tuvo un altísimo costo en vidas y también en lo económico y político.

La Batalla de Rivas tuvo un altísimo costo en vidas y también en lo económico y político (foto de huellasculturales11).

Jiménez, pastor y conferencista –líder de la iglesia Casa del Banquete- aprovechó sus viajes a los Estados Unidos, a dictar conferencias, para visitar las bibliotecas y documentar la historia más épica y tradicionalmente concebida como la más gloriosa de Costa Rica.

Y aunque quisiera soslayar el tema, porque considera que 160 años después de los acontecimientos sigue desatando muchas pasiones, no lo declina. Estima que Costa Rica tuvo que pagar un precio altísimo para impedir el dominio de William Walker, no solo en vidas; también en lo económico y lo político.

Recuerda que Juan Rafael Mora, para financiar la campaña, exigió a los hacendados fuertes contribuciones, algo que le granjeó enemistades que, a la postre, tendría incidencia en su ejecución; que la pobreza y el dolor llegaron a límites alarmantes; que el Estado costarricense se endeudó por primera vez; que el Mandatario censuró el envío de cartas, desde la zona de combate hasta el Valle Central, para evitar que trascendieran las dimensiones de la devastación.

 

Imagen que ubica en el tiempo la guerra contra los filibusteros.

Imagen que ubica en el tiempo la guerra contra los filibusteros.

El Diccionario bibliográfico del filibusterismo redime de las gavetas los nombres de 4.700 filibusteros, que llegaron a pelear en Nicaragua y Costa Rica, procedentes de 23 naciones y diversos continentes.

Y no se diga de  personajes como Walker –el periodista, abogado y médico- que lideró a los filibusteros, ni del genio de Cornelio Vanderbilth –el empresario que transformó a los Estados Unidos con una red de ferrocarriles. Ahí aparecen los nombres de personajes como el primer Jefe del Servicio Secreto de los Estados Unidos o del que disparó el primer cañonazo en sangrienta la Batalla de Gettisburg.

Todo, en aras de establecer un control empresarial y político estadounidense: Se necesitaban cinco estados, para hacer mayoría, que dieran apoyo a los intereses esclavistas de los confederados; se necesitaba la “la ruta de paso” por la vía del río San Juan (desde el Atlántico) hasta San Juan del Sur (en el Pacífico) para facilitar el transporte de pasajeros, mercancías y, entre ellas, el oro que salía de California…

Jiménez trae a recuerdo la expansión de las trece colonias del nuevo mundo anglosajón hacia el oeste, con sus viajes de cuatro o seis meses, por entre tierras hostiles; la necesidad de una alternativa que les evitara bajar hasta Cabo de Hornos, con los consecuentes riesgos de naufragios y ataques de piratas… La Batalla de Rivas no es sólo una batalla; es una página, en un capítulo de guerra.


26 abril, 2015

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