La destrucción de una fila montañosa: el desarrollo inmobiliario en la Costa

Comunicado de prensa

Por este medio, hacemos llegar a la opinión pública nacional nuestra preocupación por los daños ambientales que está causando el proceso de urbanización turística en el cantón de Osa, específicamente en la región entre Dominical y el río Térraba, y denunciar la destrucción ilegal del bosque de la Fila Costeña, cadena montañosa que corre a lo largo del litoral a escasa distancia del mar. La Fila Costeña, es una región de gran valor biológico y ecológico para nuestro país. En sus bosques, ya muy fragmentados y aislados a la parte más alta de la fila montañosa, se encuentran muchas especies de plantas endémicas, así como una mezcla rica de la biodiversidad del bosque seco y del bosque húmedo del Pacífico costarricense. Ha sido catalogada como un corredor biológico por el MINAE, y es un manto que protege de la erosión al litoral costero, donde encontramos grandes riquezas de vida marina, como el Parque Nacional Marino Ballena.

Estos bosques son cruciales para la protección de las nacientes, que alimentan de agua a la región. La zona boscosa ofrece protección frente a desastres naturales, como los huracanes. En parte el Huracán César fué menos severo en esta zona gracias a la cobertura boscosa. Finalmente, son tierras frágiles con grandes pendientes, cuyo desarrollo llevará a derrumbes y erosión como la que hemos visto reiteradamente en distintas zonas del país.

Estas montañas, por su proximidad a la costa, ofrecen vistas espectaculares sobre el bosque y el mar por lo cual son de gran interés residencial y turístico. Ahora están siendo promovidas por desarrolladores para la lotificación, construcción de terrazas, ampliación y apertura de caminos, en flagrante contradicción con la legislación vigente que define la protección de los bosques, del
suelo y del agua. La maquinaria aplana el terreno, abre terrazas y sedimenta el suelo en decenas de proyectos urbanísticos, impulsados por alrededor de 25 empresas inmobiliarias, la mayor parte de ellas propiedad de inversionistas extranjeros. Los sedimentos originados de estas obras inmobiliarias forman arte ahora de la carga erosiva que está sepultando los corales del Parque Marino Ballena, cuya sobrevivencia parece estar condenada a la extinción, según lo han revelado científicos de la Universidad de Costa Rica.

Este proceso ilegal está llevándose a cabo en algunos casos a espaldas del MINAE, que no cuenta con los recursos para vigilar la zona, pero que en algunos casos ha presentado denuncias ambientales ante la Fiscalía de Osa, y ha decomisado en tres ocasiones maquinaria de estos proyectos. En otros casos, los desarrolladores han obtenido los permisos a partir de una falsa declaración sobre el uso del suelo o de la magnitud de la obra que se proponen realizar, que las autoridades encargadas no verifican. Finalmente, hay situaciones en que los desarrolladores han sido investigados y condenados por la destrucción ilegal del bosque. Como consecuencia han sido multados, pero el monto del pago es ridículo en relación a las ganancias de los proyectos de desarrollo.

La Fila Costeña merece una mejor suerte que la destrucción y apropiación a la que está siendo sometida. Las comunidades locales, y la opinión pública nacional, deben exigir a la Municipalidad de Osa, al MINAE, al INVU y al ICT acciones más decididas dirigidas a la aplicación estricta de la legislación vigente. Pero ante la avalancha inmobiliaria, respaldada por negocios de millones de dólares, los bosques y potreros arbolados de la Fila Costeña sólo podrán ser efectivamente resguardados con la creación de nuevas áreas de protección, y por medio de un plan de ordenamiento cantonal que limite el desarrollo urbanístico en los bosques y aguas de este patrimonio natural de nuestro país.

Firman

Programa de Investigación Osa-Golfo Dulce, Universidad de Costa Rica

Fundación Neotrópica

Asociación Amigos de la Naturaleza de Pacifico Central y Sur (ASANA)


15 Febrero, 2007

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