La “Carpa” toma el matiz de un gran centro para la dignificación humana

San Isidro de El General.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Una misión de ayuda a las personas “en condición de calle” que por años funcionó los martes en una esquinita del parque de San Isidro de El General, popularmente conocida como “Proyecto Carpa”, comienza a tomas las características de un gran centro destinado a la dignificación humana.

Algunos solo están de paso; algunos logran regresar a casa.

Algunos solo están de paso; algunos logran regresar a casa.

El proyecto, atendido por un grupo de colaboradores con el liderazgo de dos perseverantes líderes, Francisca Villanueva y Ángela Vargas,  es una organización formal denominada Red para Disminuir el Sufrimiento Humano (Redish) que ha logrado superar toda una serie de etapas, muchas veces críticas, por limitaciones económicas.

Aunque las necesidades siguen siendo cotidianas, el panorama comienza a cambiar porque pronto tendrá una amplia propiedad y  podrá contar con un edificio adecuado, ya no solo para dar alimento y escuchar a las personas que en la soledad de su abandono, sino para darles oportunidad de que hagan algo producto, en el camino hacia su dignificación.

La Municipalidad de Pérez Zeledón, en efecto, acordó por acuerdo unánime ceder a Redish  el uso en precario –por el término de 25 años- ya no uno, como lo había dispuesto con anterioridad, sino cuatro lotes de más de cuatrocientos metros cuadrados cada uno.

Funciona frente a las instalaciones de la Feria del Productor Generaleño.

Funciona frente a las instalaciones de la Feria del Productor Generaleño.

Esta amplia propiedad, que en conjunto alcanza los 1500 metros cuadrados, permitirá a Redish –ahora sí- invocar el respaldo de las instituciones públicas del sector social para construir un edificio, mejorar sus servicios y permitir a sus protegidos producir al menos parte de los alimentos que consumen.

Los fines de la organización están orientados a ayudar a “las personas en condición de calle”, la mayoría de ellas afectadas por adicciones a las drogas y el alcohol, y también a aquellas que por carecer de familia no tienen siquiera con quién conversar.

Muchas de esas personas sólo de paso, por San Isidro, buscan apoyo durante unos días y, en cuanto pueden, siguen su camino. Otras  permanecen esclavizadas por la adicción y algunas logran sobreponerse a la fatalidad y regresar a sus hogares.

El proyecto ha permanecido durante años, atendiendo a personas con necesidades extremas.

El proyecto ha permanecido durante años, atendiendo a personas con necesidades extremas.

El proyecto estuvo funcionando en una carpa, levantada en las mañanas de los martes en la plazoleta de San Isidro; de ahí su sobrenombre. Ahora funciona en un edificio tomado en alquiler, frente a la Feria del Productor Generaleño. Y, en todo caso, se ha abastecido de alimentos por medio de donaciones.

Pero el propósito de sus líderes siempre ha sido contar con un local propio, con un edificio adecuado para que estas personas se bañen, se alimenten y –los que tengan fuerzas y voluntad- siembren una huerta, cuyo producto sea empleado en el abastecimiento de la cocina.

Lo están logrando. Vehementes llamados de Ángela Vargas llevaron a la Municipalidad –tanto el Concejo como la Alcaldía- a brindarle su respaldo. Le habían cedido para su uso en precario un lote de 400 metros, muy pequeño para sus propósitos; pero el Concejo acordó cederle otros tres lotes (que forman parte de un mismo conjunto), por acuerdo unánime de los ocho regidores presentes en la sesión ordinaria del martes dos del presente mes de junio de 2015.


11 junio, 2015

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