Karen, de feria en feria, con un éxito indiscutible

Artesanías Bisutería Karen (3)

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

B
ien trabajadas –con el empeño, la dinámica y la satisfacción que Karen Valverde Morales imprime su micro empresa de bisutería- las artesanías demuestran ser una actividad rentable y placentera.

Karen es una de esas artesanas –integrante Artecori, Asociación de Artesanas de Lomas de Cocorí- a quien se le encuentra en “todas” las actividades que concentran cantidades importantes de potenciales clientes, al frente de un puesto de bisutería donde, casi por obligación, se van deteniendo los transeúntes.

De feria en feria. Aquí, en San Isidro, durante la Primera Feria de Productores.

De feria en feria. Aquí, en San Isidro, durante la Primera Feria de Productores.

Así, es posible encontrar un stand de “Bisutería Karen” en el Festival de las Esferas o la Feria Brunca Emprende, como en El Trapiche (la esquinita del Mercado Municipal de Pérez Zeledón, donde se suele instalar un trapiche por los días de la Semana Cívica.

O, también, en el parque de San Isidro de El General, cuando hay una actividad festiva o en Pejibaye, San Antonio de Pejibaye o Concepción de Daniel Flores…

El éxito está en ella, por esa dinámica que la hace parecer incansable, por la atención que brinda a los clientes y, ante todo, por la alta calidad de sus productos, por los que los clientes que la conocen regresan, ya para mostrarle ya una pulsera que ha usado durante años y sigue como nueva, ya para comprarle alguna otra.

Y es que dan ganas de comprarle toda su amplia gama de productos: aretes, pulseras, collares, en metal y cuero, con cristales checos y de Murano, piedras turquesas y ágatas, de cascajo… productos todos comprados en San José, porque no los hay en Pérez Zeledón.

Es difícil resistirse a la tentación de comprar una pulsera o una cadenita.

Es difícil resistirse a la tentación de comprar una pulsera o una cadenita.

Utiliza productos de calidad, pero también se ocupa de que las trancas y las argollas, por ejemplo, sean tan bien elaboradas, que no se abran con facilidad.

Un curso de dos meses, aprobado hace diez años, le bastó para conocer las técnicas que ha ido perfeccionando y a las cuales ha ido agregando creatividad y gusto. De ahí el atractivo por el que, en un evento como la Feria Brunca Emprende, celebrada en Palmar de Osa en el recién pasado mes de abril de 2015, los transeúntes se van deteniendo, ya para comprarle, ya para indagar sobre sus productos.

“Siempre me va bien, gracias a Dios”, afirma Karen, con muestras de esa enorme satisfacción de ayudarle a su marido en la manutención de la casa, y de tener a tres güilas estudiando: la mayor, en el Colegio, llevando la carrera de Turismo; el de en medio en la escuela y la pequeña en el kínder.


6 mayo, 2015

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