Jerry Rogers, todo un artista en Pérez Zeledón

Pintor, surfista, casanova y hasta más.

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net


Su melena mide 80 centimetros.




Su larga cabellera lo identifica como el Sansón de la era moderna, su cálida personalidad, como un tipo a simple vista buena gente y, su afinidad con el arte, como el verdadero artista que es. Hablamos de Jerry Rogers, un generaleño muy singular.

Aunque reside en La Hermosa de General Viejo, a Jerry se le puede encontrar a menudo en playa Dominical, retando las olas del mar, o en el parque central de San Isidro -durante las tardes – departiendo con los demás.Y no es que sea un vago, ¡para nada!, es que este artífice sabe vivir la vida sin complicaciones – al suave – como se dice ahora, fragmentando el ocio con el trabajo.

Autodidacta. Él se gana la vida a través del arte: pintando, y lo hace tan bien que por ello lo contratan. Ha pintado algunos murales de establecimientos comerciales y sus obras son solicitadas por galerías.


Jerry afirma que el parque es su oficina.

“A mí me interesa conocer gente y llevarme con todo el mundo. Soy un hombre relajado que pinto por instinto y vivo de ello”, acotó.

Su popularidad en el cantón obedece, no solo por su melena, sino por casanova, pues tiene pegue con las mujeres de Pérez, tanto que, ha sabido utilizar su destreza con el pincel, para retratar a algunas féminas desnudas, eso sí, a esmero de ellas.

Que más podemos decir de Rogers. Bueno que tiene 25 años, cero vicios, se traslada en bicicleta, usa panta playera y unos lentes oscuros “Rayban”. La greña la lleva desde hace 9 años, y se la lava dos veces por semana con jabón de coco. Es amante de la lectura, de la historia, biografías y, sobre todo, de cómo se originó la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, en lo artístico este generaleño ha ganado curiosos premios; quizá, el más peculiar el del Festival de Halloween Roca Verde 2007 donde se vistió de Orco (Señor de los Anillos, J.R.R Tolkien) y por sus creaciones surrealistas años atrás en el Colegio de General Viejo.


Su temple cálido lo caracteriza.

Rompe olas. Su afinidad con el mar es otra faceta que Jerry explota al máximo. Por ello además de pintor es surfista, deporte que practica desde hace 12 años con tenacidad.

“El mar es libertad, paz, belleza y lo pinto hasta en mis sueños. Aunque me he llevado varias revolcadas en todas las olas de la costa Pacífica, seguiré surfeando porque me divierto”, expresó.

No obstante, le molesta lo que pasa actualmente en playa Dominical, donde cada vez es mayor el número de flagelos sociales, así como el neocolonialismo extranjero.

Otro deporte que ejerce es el ciclismo de montaña. Precisamente en el 2006 corrió la Copa Nacional Endurance y ahora se prepara para la edición del 2008 a nivel regional.

Pese a que vive la vida apaciblemente, Jerry Rogers tiene proyecciones, y una de ellas es sacar su bachillerato para estudiar fisioterapia.

Lo cierto es que este tipazo merece un aplauso, ya que sabe sacarle el jugo a la vida, sin alarde, pero con elegancia innata.


Esas son parte de sus creaciones.


6 diciembre, 2007

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