Ir a la ciudad de los rascacielos cuesta poco

Imagen: Ir a la ciudad de los rascacielos cuesta poco

Panamá, una opción turística al alcance de los ticos

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net

La cinta costera de seis carriles sobre la Avenida Balboa se extiende hasta Punta Paitilla.

Una vez me dijo un amigo: “Solo los que tienen plata salen del país; además, en Costa Rica hay muchos lugares por conocer”. Solo le debatí lo primero.

Mi país es hermoso; no lo dudo, y verde por doquier. Sin embargo, la experiencia de expandir horizontes y aprender de otras culturas, incluso tan cerca de la nuestra, resulta ameno e interesante, y hasta más barato que aquí.Quienes han visitado Panamá estarán de acuerdo conmigo, el vecino país es un destino turístico accesible al bolsillo de la mayoría de los costarricenses. Muchos van de compras a David, Colón o Ciudad  de Panamá por la diferencia de precios en relación con Costa Rica.

No obstante, si su deseo no es ir de compras, tan solo conocer los rascacielos más altos de Latinoamérica en una cosmopolita urbe similar a Miami, no lo piense mucho y déjese ir.

Ojo, tampoco necesita buscar una agencia de viajes para hacerlo vía terrestre, cualquier tico puede llegar a Panamá City por su cuenta.

El desarrollo inmobiliario no cesa en Ciudad de Panamá.

Aquí una opción relajada, tipo ‘mochilera’.  Si bien, existen empresas autobuseras que lo llevan hasta ese destino desde San José el viaje se torna muy agotador, pues son más de seis horas hasta la frontera y luego otras siete horas hasta la capital canalera. Si piensa ir en vehículo propio, tome sus precauciones, porque las autoridades locales lo detendrán en diversos tramos de la vía, y le podrían amargar el paseo. Además, se necesita que el carro esté en óptimo estado e ir acompañado con dos choferes más porque son muchas millas de recorrido.

Si comienza la travesía desde San Isidro de El General, en el cantón de Pérez Zeledón, quizá sea menos pesada. Hay un bus de Tracopa que sale a las 4:45 a.m. y llega tipo 10 a.m. a Canoas ya que esa ruta va parando cada rato y pasa por Buenos Aires y Palmar Norte (deja y recoge pasajeros) y todo el camino hasta el copete de gente. Si no le molesta hacerlo de esa manera, puede ir en vehículo propio hasta la frontera y buscar un lugar donde guardarlo.

Tras efectuar los trámites migratorios de rutina y cruzar la frontera están las busetas que por dos dólares lo llevan hasta David. El trayecto dura una hora, pero en comparación con el viaje en Tracopa, se va más cómodo y con aire acondicionado.

En los buses de David a Ciudad de Panamá no es permitido consumir alimentos.

David es una ciudad tranquila, bonita, más desarrollada que San Isidro de El General en infraestructura. Se recorre fácilmente, tiene su mall, tiendas, restaurantes y el parque Cervantes de gran belleza. El hospedaje es barato y se puede pasar una placentera noche.

En la terminal de David se toman los buses hacia Ciudad de Panamá, salen cada hora, el costo es de 15 dólares (unos 7 mil colones), el viaje dura de seis a siete horas pero en primera clase: doble piso, aire acondicionado, baño, televisión, hay confort, huelen rico y no va gente de pie.

Si el plan es viajar por aire, hay vuelos diarios de David a Ciudad de Panamá. Solo que hay que reservar el tiquete con anticipación. El costo es de 110 dólares y en 35 minutos aterriza en la capital.

Pero volviendo a los buses, cabe destacar que no permiten consumir alimentos dentro. Ojalá las líneas autobuseras ticas imitaran el ejemplo, pues así no habrían malos olores. El bus hace una parada de 30 minutos en Santiago de Veraguas para que los pasajeros llenen el estómago.  

El trayecto es una recta infinita, al asomarse por las ventanas se ve ganado, planicies, tierras áridas , plantaciones de piña, luego se pasa por la provincia de Coclé, y cuando se empieza a subir, es señal de que se está cerca de la ciudad.

Al atravesar el imponente Puente de las Américas se evidencia el Canal de Panamá, una magnánima obra de arte en ingeniería, inaugurada en 1914 por estadounidenses y que desde 1999 pasó a manos del Gobierno panameño.

Los rascacielos superan los 250 metros de altura.

Para llegar a la ciudad hay que atravesar dicho puente, y al fondo se divisan los rascacielos. Ya en la  terminal nacional se toman taxis. Aconsejo hospedarse en la avenida Perú, ahí se encuentran hoteles bonitos y baratos. Por ejemplo por una habitación para tres personas se pagan 42 dólares por noche (unos 22 mil colones) entre tres (7 mil colones).

Edificios altos, muy altos. Ciudad de Panamá es una cosmopolita urbe que tiene los rascacielos más altos de Latinoamérica. La concentración de la riqueza es evidente en esos ápices. El panorama urbano es impresionante, con los bancos mundiales asentados en la ciudad, las vías de cemento y sin un solo hueco. Definitivamente, el auge inmobiliario vertiginoso.

Lo primero que debe hacer en su estancia en Panamá City es caminar por la avenida Balboa, por su isleta central y sus anchos malecones, con la vista de edificios de más de 250 metros de altura, ubicados en las penínsulas artificiales de Punta Paitilla y Punta Pacífica. De lo que sí hay que tener cuidado es del acelerado flujo vehicular, los choferes son más intensos que en San José.

Otra recomendación es evitar taxis. No hace falta hablar, pues solo con el andar reconocen que uno es tico y quieren cobrar más de la cuenta. La mayoría de taxistas son muy usureros. Cobran hasta 10 dólares para ir al Canal o 12 dólares para la Calzada de Amador. En la medida de lo posible evítelos, ya que la experiencia en bus es buena, sobre todo si viaja en los ‘diablos rojos’ o en la ‘chiva parrandera’.

Las ruinas de Panamá Vieja.

Por ejemplo, si va a los moles, en la avenida Balboa puede tomar los buses por 25 centavos. Precisamente los moles que debe visitar son el Albrook, Centro Comercial Los Pueblos, cerca del Aeropuerto Internacional Tocumen,  Multiplaza y Metro Mall. Los precios en estos son parecidos a los de la frontera, quizá un poco más caros, porque dicen que cobran un impuesto de más. Entre todos, se recomienda Los Pueblos para ir de compras.

Otro destino de paso obligatorio es Panamá Vieja, un sitio arqueológico de relevancia mundial, que encierra vestigios de los antiguos pobladores y las ruinas de la primera ciudad española fundada sobre el litoral pacífico canalero.

También el casco antiguo, sitio Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Es una pequeña península, donde se pasa gratos momentos. Ahí se encuentra el Teatro Nacional, la Presidencia de la República, la Catedral Metropolitana, la Municipalidad, entre otras edificaciones de arquitectura colonial.

El mirador del Puente de las Américas, el mirador de la ciudad desde la cumbre de una montaña y la Calzada de Amador, donde está la marina y hay una amplia gama de discotecas y restaurantes, son otros lugares turísticos de la ciudad canalera.

Si quiere disfrutar de la vida nocturna en Panamá, la Calle Uruguay es una excelente opción, con suficientes bares, restaurantes y discotecas. Lo bueno es que no se permite fumar en ninguno de estos locales.

El Puente de las Américas y el Canal.

El Canal. Hay que ir a Miraflores, una terraza desde donde se ve el ingreso de los diversos barcos que surcan las aguas  por un sistema de esclusas que funcionan como elevadores y suben las embarcaciones al nivel del cauce del canal. Los barcos cruzan sus 80 kilómetros de longitud en unas 10 horas que permiten la unión de los océanos Atlántico y Pacífico.

El canal es la minita de oro para Panamá, quizá por eso es que no ‘apretan’ tanto con impuestos al pueblo y muchas cosas son más baratas que en Costa Rica, como los carros.

Como en todas las ciudades del mundo, hay que andar con cuidado, pero la verdad es más segura que San José. De igual manera, Panamá tiene sus partes feas, como donde viven los ‘ghettos’, personas hacinadas en apartamentos maltrechos y sucios con ropa tendida. Es peligroso pasar por ahí, sobre todo por las pandillas.

En este tipo de apartamentos viven los ghettos en Panamá, pandillas delincuenciales.

El panameño es reservado y respetuoso. Tiene un toque de seriedad, pero es de trato cordial. La comida en Panamá es barata y muy buena. La cerveza también, en un supermercado cuesta 40 centavos, (unos 200 colones).

Para el viaje de retorno, lo mejor es viajar de noche, antes de que despunte el alba ya estará en David. Ahí vuelve a tomar las busetas y en la mañanita está ingresando a Tiquicia.

Así es que no lo piense, si ha tenido ganas de visitar el país vecino, aliste maletas apenas tenga chance, y si le interesa saber, yo fui con 500 dólares que me alcanzaron para una semana, y hasta pude comprar los regalos de Navidad para la familia en Canoas ya de vuelta.


10 enero, 2012

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