Indígenas atrapadas por su propia cultura


Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

La Red Local de Vigilancia de la Salud (Redlovis) de Pérez Zeledón sospecha que en las comunidades indígenas de la Región Brunca se manifiesta una extendida presencia de enfermedades de transmisión sexual, entre la población femenina; pero nada se puede hacer para evitarlo.

Las estadísticas muestran que ciertas enfermedades de transmisión sexual se dan más en las mujeres que los hombres, pero el fenómeno se presenta a la inversa –con cifras conmovedoras- en las comunidades indígenas, donde la incidencia es muy visible entre los hombres y prácticamente inexistente entre las mujeres.

Las estadísticas se explican en que las mujeres acuden más a buscar atención médica.

Las estadísticas se explican en que las mujeres acuden más a buscar atención innstitucional. Tienen menos capacidad económica para ir a consultorios privados.

Por cada veinte hombres portadores de una enfermedad como la gonorrea sólo hay como media mujer, indicaba la doctora Jeannette Torres, a funcionarios de hospitales y clínicas institucionales y representantes de clínicas, laboratorios y farmacias privadas, durante un foro celebrado en el Hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla, de San Isidro de El General, el miércoles de la semana pasada (19 de agosto de 2015).

¿Cómo se explica este fenómeno? No hay explicación, como no sea porque los indígenas no permiten que las mujeres sean examinadas por los médicos. Uno de los profesionales asistentes a la reunión recordó que durante una crisis causada por cierta enfermedad diarreica, los hombres no permitían que a las mujeres les tomaran muestra para determinar si la estaban padeciendo o no.

Frente a este fenómeno, y aunque se tenga una razonable certeza de que las mujeres están padeciendo enfermedades tan molestas y desagradables, y estén sufriendo por ellas, es nada lo que puede hacer el sistema de salud costarricense para evitarlo.

Los datos correspondientes a 2015 sólo incluyen el primer semestre.

Los datos correspondientes a 2015 sólo incluyen el primer semestre.

Las comunidades indígenas son intocables, y el Estado virtualmente no puede intervenirlas, debido a los convenios internacionales existentes, coinciden los médicos. Inciden, en esta aparente contradicción, los convenios que protegen a las comunidades indígenas, pero también los que apelan a los derechos humanos.

Un fenómeno también importante, pero menos crítico que el que se presenta con las poblaciones aborígenes, es el de las trabajadoras del sexo, a quienes tampoco se les puede exigir el “carné de salud”, en aras de los derechos humanos.

Algunas de ellas acuden a examinarse periódicamente; pero no son todas. Las otras declinan hacerlo porque, para llegar al consultorio médico, deben hacerlo por entre el resto de los pacientes, algo que las hace sentirse mal porque (por sus atuendos característicos) son fácilmente identificables e indefectiblemente juzgadas.

Cuentan a su favor con que, entre las que sí acuden a realizarse exámenes médicos, la incidencia de enfermedades venéreas es sumamente baja. Pero, entonces, surge una pregunta maliciosa: ¿Por qué hay tanta incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre los agricultores?

¿De dónde adquieren el VIH los agricultores?

¿De dónde adquieren el VIH los agricultores?

Las estadísticas revelan (ya no se diga con enfermedades como la sífilis o la gonorrea, sino con el aterrorizante síndrome causado por el VIH) que la mayor incidencia se da entre las personas privadas de libertad (21%), seguida muy de cerca por los agricultores (19%). ¿De dónde lo toman, los agricultores?

Otro grupo, por “ocupación”, afectado fuertemente por el síndrome, es el de las mujeres de hogar; aunque no escapan al contagio de VIH “los desocupados”, o personas sin un quehacer definido, los saloneros  y hasta jóvenes colegiales.

La Red de Vigilancia de la Salud hace lo que puede; trabaja intensamente; analiza, conoce, profundiza, alerta. Pero fundamental, en la batalla contra las enfermedades de transmisión sexual, -según acentúan las autoridades médicas- es la actitud que tenga cada persona, cuando se trata de extremar todas las medidas de precaución posibles y de acudir a solicitar atención médica ante la menor sospecha de contagio.


24 Agosto, 2015

Anúnciate Gratis