Impotencia ante las quemas de cañales

Piscina del Polideportivo de Pérez Zeledón.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

La rebeldía de algunos productores de caña, que se niegan a acatar el Reglamento para Quemas Agrícolas Controladas, tiene como agua para chocolate a una significativa cantidad de habitantes del Valle de El General y en jaque a las autoridades.

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Aunque las quemas para la limpieza de las plantaciones están prohibidas durante las horas día, algunos productores siguen prendiéndoles fuego, principalmente durante los sábados y domingos, cuando los funcionarios públicos se encuentran fuera de la jornada laboral.

Las quemas están prohibidas durante las horas del día, pero hay productores rebeldes.

Las quemas están prohibidas durante las horas del día, pero hay productores rebeldes.

Un alto porcentaje de productores de caña se niega a solicitar los permisos que exige el Reglamento, emitido en conjunto por los ministerios de Agricultura y de Ambiente y son uno que otro los que desatacan el horario de quema, comprendido entre las cuatro de la tarde y las siete de la mañana, cuando el humo sube y baja sin causar mayores daños, debido a la temperatura.

La situación de hoy dista mucho del drama que se vivía en los años 70, cuando el Valle de El General desaparecía bajo una nube de humo, de la manera en que ocurre en las ciudades con gran polución.

Pero en un día como ayer –domingo 14 de febrero de 2016- se hizo visible la incomodidad de los habitantes, a través de la red social Facebook, democratizante como nunca del derecho a la libre expresión, con acceso a las masas.

Además de los efectos a la salud, la limpieza y el medio ambiente, se suma el peligro de propagación.

Además de los efectos a la salud, la limpieza y el medio ambiente, se suma el peligro de propagación.

Así se supo, por ejemplo, que la piscina del Polideportivo de Pérez Zeledón fue cerrada durante el fin de semana, para proteger a los usuarios de la sorprendente cantidad ceniza negra esparcida por el viento, proveniente de algún cañaveral incendiado.

La molestia por el cierre de la piscina ejemplariza la queja generalizada entre las personas que viven en sectores influenciados por las corrientes de aire que llevan el humo y la ceniza a casas y comercios, que lo penetran todo, causa ahogo en las personas más sensibles y ensucia ropa, muebles y pisos.

La caña es uno de los más importantes rubros de la economía de Pérez Zeledón y Buenos Aires. Hay setecientos productores cuyas familias dependen de la caña; pero este es un producto frágil, propenso a plagas (como los jobotos) las enfermedades (como la roya rosada) y los vaivenes de los precios, entre otros.  Con tantas dificultades, prohibir la quema o exigir la mecanización es impensable, por la debacle.

Además, en lo conducente, la Sala Constitucional ha dicho, por voto unánime, que “…la práctica de quemas controladas es una labor agrícola que se desarrolla a nivel mundial y que, analizada desde un punto de vista técnico, es consecuente con el principio de desarrollo contenible”.

Para cuando las autoridades llegan, ya el cañal está quemado y los culpables han desaparecido.

Para cuando las autoridades llegan, ya el cañal está quemado y los culpables han desaparecido.

El Estado ha procurado controlar la producción, mediante las quemas reguladas; incluye sanciones y, en algunos casos excepcionales, ha llevado a productores desobedientes a los tribunales de justicia.

Pero los controles son mínimos, si se parte de que un alto porcentaje de los productores se niega a obedecer el reglamento y una pequeña (ínfima) parte, desafía a las autoridades prendiendo fuego a los cañales durante las horas de veda.

Uno de los problemas con que se encuentran los funcionarios del Ministerio de Agricultura es la rapidez con que se quema la caña. Para cuando llegan al lugar de donde sale la columna de humo ya el cañaveral está quemado.

Pero así como las nuevas tecnologías de la información democratizan el derecho de los ciudadanos a quejarse, también les permiten documentar las denuncias.  Si les toman fotografías o videos a los pirómanos, podrán respaldar la desigual batalla que libran los funcionarios contra las perjudiciales y potencialmente peligrosas quemas agrícolas.

 

Créditos: La imagen de entrada (piscina) es del Comité Cantonal de Deportes; la que muestra fuego, de Nancy Abarca; la de humo, de Pamela Vargas y la de la columna de humo de Fabián Vargas. Evidencian la protesta de ayer.


15 febrero, 2016

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