Iglesia denuncia desprecio en guetos de la zona sur

Monseñor Gabriel Enrique Montero

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

La Iglesia Católica lanzó un furioso reproche a los medios de comunicación social y a comunidad costarricense, en general, por la actitud de desprecio, cuando no de arrogancia, asumida frente al drama que están viviendo los inmigrantes africanos confinados a guetos, en la zona sur.

“Olvidados quizá por la sociedad egoísta de nuestro mundo acelerado, hoy quisiera recordar la situación que siguen viviendo nuestros hermanos migrantes en la Zona Fronteriza de Paso Canoas, tierra conocida por muchos debido a sus grandes o pequeñas compras navideñas o vacacionales…”, denuncia fray Alberto Barrios, vicario de la parroquia de Santa Marta de Ciudad Neily, en un artículo publicado en el sitio web de la Diócesis de San Isidro de El General.

La Cruz Roja Costarricense y la Iglesia Católica han estado ayudando a los africanos, a mitigar su "novela de terror".

La Cruz Roja Costarricense y la Iglesia Católica han estado ayudando a los africanos, a mitigar su “novela de terror”.

El sacerdote reconviene a la comunidad costarricense, por darle la espalda a la situación que se ha venido viviendo en Paso Canoas, “… tierra conocida por los grandes medios gracias a los efectos en la economía y la política internacional; pero desgraciadamente, tierra olvidada como drama humano ante la situación cual “novela de terror”, que durante meses no se filma sino se vive por miles de personas que con igual dignidad a la nuestra, siguen experimentando el dolor del anonimato y el olvido”.

Los inmigrantes –unos quinientos, según cifras mencionadas por fray Alberto- fueron desalojados del gueto del Campo Ferial de Paso Canoas por presión de los vecinos, y trasladados a un sector de Río Claro de Guaycará, en el vecino cantón de Golfito, donde tampoco los quieren.

Los inmigrantes están en una situación de calamidad extrema; siguen llegando, no pueden continuar sus peripecias hacia los Estados Unidos porque en Nicaragua les cierran el paso; y están a la buena de Dios y a lo que puedan ayudarles la Comisión Nacional de Emergencia, que los provee de comida (que no siempre alcanza) y la Cruz Roja Costarricense y la Iglesia, que se encargan de darles atención de primer impacto y les ayudan con el proceso de alimentación.

Los africanos fueron trasladados a otro "centro de aprehensión", ubicado en Río Claro de Guaycará, cantón de Golfito.

Los africanos fueron trasladados a otro “centro de aprehensión”, ubicado en Río Claro de Guaycará, cantón de Golfito.

El estado de salud de los migrantes es lamentable. “Muchos de ellos llegan muy deteriorados por todo el camino que están haciendo, la gran mayoría llegan muy deshidratados y golpeados en los pies, con muchas heridas y situaciones críticas”, denuncia el Fraile.

“… ellos cuentan que mucha gente queda muerta por el camino, especialmente en el cruce de Colombia a Panamá, lo que es conocido como el Tapón del Darién, siendo una de las partes más críticas de esta caminata…, dejando a muchos semienterrados o simplemente abandonados en esta área de selva”, citó el padre Alberto, en el artículo reproducido por la Diócesis.

Afirma que durante los últimos días, con la gran afluencia de africanos a la zona fronteriza, las cosas han empeorado, el cansancio de quienes sirven se hace patente, los recursos no siempre alcanzan y la tensión aumenta cada día, en tanto se sigue dando el arribo masivo de nuevos migrantes indocumentados.

Una de las facetas de Costa Rica poco rentable para los medios de comunicación nacionales.

Una de las facetas de Costa Rica poco rentable para los medios de comunicación nacionales.

“Así, lo que se vive en la Frontera Sur de Costa Rica, no es fácil; la situación ha generado ya fricción en el comercio y vecinos; recordemos que las personas que trabajan en el área fronteriza se opusieron al campo ferial, en principio, ellos indican que no es un lugar apropiado para que estas personas migrantes estén; pero lo cierto es que ya se escuchan voces de vecinos que estarían dispuestos a tomar medidas, si a más tardar el martes el gobierno no ha clausurado el Campo Ferial, trasladando a las personas a otros albergues. Lo que se espera es problemático…”, advierte el Fraile.

“… cuántos enfermos, cuántas mujeres, cuántos hombres cansados y cuántos niños con rostros tristes y miradas que gritan compasión…, la Iglesia está acá porque aquí también se debe respirar misericordia… éste es su lugar y ésta su misión”, clama el Sacerdote.

Los inmigrantes, que estuvieron durante meses y contra la voluntad de la gente en el Campo Ferial, fueron trasladados ayer al nuevo gueto de Río Claro, donde personalidades locales han dicho que no los quieren en su comunidad.

 

Créditos: Imágenes por cortesía de la Diócesis de San Isidro de El General.


5 julio, 2016

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