Hoy no hay misa y los altares lucen sin manteles, sin cruz y sin adornos

Catedral de San Isidro de El General.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net  

H
oy, Viernes Santo, es un día “diferente” en la liturgia católica, porque no se celebra misa en ningún templo del mundo y, en su lugar, los altares lucen sin manteles, sin cruz, sin velas y sin adornos. Se recuerda la muerte de Nuestro Señor, Jesucristo.

Hoy es un día para la más profunda reflexión.

Hoy es un día para la más profunda reflexión.

En este día, viernes 18 de abril de 2014, el primero de los tres de la Pascua, en San Isidro de El General los rituales y las escenificaciones de los acontecimientos que condujeron a la más grande transformación religiosa, espiritual y social de la humanidad, comienzan a las ocho de la mañana.

El programa incluye una primera hora de laudes, desde las ocho hasta las nueve de la mañana, momento en que comienza la escenificación del Pretorio y el Vía Crucis por las calles de San Isidro. A las tres p.m., el Sermón de las Siete Palabras, en la catedral; a las cuatro oficios y a las 5:30, la procesión del Santo Entierro..

Se recuerda la muerte de Jesús, inicio de los más importantes acontecimientos que ha vivido la humanidad.

Se recuerda la muerte de Jesús, inicio de los más importantes acontecimientos que ha vivido la humanidad.

Este es un día para la más profunda reflexión: “La tarde del Viernes Santo presenta el drama inmenso de la muerte de Cristo en el Calvario. La cruz erguida sobre el mundo sigue en pie como signo de salvación y de esperanza”, nos recuerda la Diócesis de San Isidro.

Agrega: “Con la Pasión de Jesús, según el Evangelio de Juan, contemplamos el misterio del Crucificado, con el corazón del discípulo Amado, de la Madre, del soldado que traspasó el costado. Juan, teólogo y cronista de la pasión nos lleva a contemplar el misterio de la cruz de Cristo como una solemne liturgia. Todo es digno, solemne, simbólico en su narración: cada palabra, cada gesto”.

… Como dignidad y solemnidad parecía darle, en aquellos tiempos del San Isidro de nostalgia, el acompañamiento que daba la Filarmonía de Pérez Zeledón al Santo Entierro, en que “El duelo de la patria” invitaba, propiciaba y conducía a la más profunda reflexión.

La Filarmonía era parte del Santo Entierro.

La Filarmonía era parte del Santo Entierro.

El Duelo de la Patria, un Himno a la Tristeza, es de origen costarricense pero de proyección universal.  Lo escribió Rafael Chaves Torres, durante los días de agonía de su amigo Tomás Guardia, y se le ha interpretado, por la solemnidad de sus acordes, durante los entierros del Rey Alfonso XXII de España, el presidente francés Francois Carnot y la Reina Victoria de Inglaterra.

Hoy es un día “diferente” para la comunidad católica del mundo. Los sacerdotes van vestidos de rojo, con el color de la sangre, entran en silencio, se postran en el suelo, la comunidad se arrodilla y, después de un espacio de silencio, inicia la oración.

CRÉDITOS: La foto de entrada es de la Diócesis de San Isidro de El General; la histórica, por cortesía de Sergio Barrantes.

18 abril, 2014

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