Hogar Betania maniatado por traspaso de un terreno

Los alimentos no faltan en el Hogar Betania, pero las necesidades siguen siendo muchas.

Carlos Monge B.
prensa.perezzeledon.net

¿Sino o abandono? En Pérez Zeledón hay una cantidad no registrada de adultos mayores que viven en estado de abandono y aunque existe gente de buena voluntad que se dedica a ayudarles, hay situaciones institucionales que se entraban inexplicablemente.

La Asociación Hogar Betania ha venido trabajando en procura de esa ayuda que, como seres humanos, demandan los más necesitados entre los necesitados. Cuenta con un edificio cedido por la Municipalidad, pero el uso en precario le impide recibir aportes de otras instituciones para introducir mejoras que dignifiquen la estadía de gente que no tiene mucho a donde ir, por su condición económica, por su edad y porque no tienen a nadie.

El espacio del terreno y el edificio es amplio, para la veintena de personas a las que se puede atender, pero la disposición del espacio no. Los residentes tienen que dormir y llevar lo que queda de sus vidas en espacios compartidos. No es de extrañar, entonces, que a la mejor hora de descanso, haya que encender luces e invadir los salones para atender alguna situación de enfermedad o emergencia.

El Hogar Betania  se mantiene mayoritariamente con donaciones; los alimentos no faltan, aunque el dinero sí escasea y la Administración y los miembros de la Asociación tienen que correr, cuando se trata de cumplirles las obligaciones laborales a los profesionales que tienen que permanecer ahí, por existir mandatos legales que lo exigen.

Hay gente caritativa que dona alimentos e inclusive dinero, con lo cual se cubre (con no poca dificultad) alrededor de un 85 por ciento de los gastos del Hogar. Otro 15 por ciento lo aporta el Consejo Nacional para la Persona Adulta Mayor (Conapan) con fondos del Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf).

Ruth Rodríguez, presidenta de la Asociación, y Rosibel Delgado, administradora del Hogar Betania, coinciden en la necesidad de remodelar el edificio, incluyendo un pabellón que está fuera de servicio, para que los adultos mayores tengan espacios más privados, ojalá individuales.

Todo sería tan fácil como que la Municipalidad traspase el terreno a nombre de la Asociación. Se necesita una ley, para este tipo de donaciones, pero ya el diputado Gustavo Arias tiene el camino andado para que el proyecto sea tramitado con fluidez, en la Asamblea Legislativa. Una vez que la propiedad esté a nombre del Hogar Betania, entonces, la Junta de Protección Social podrá girarle el dinero que se necesite.

Hay, inclusive, un acuerdo del Concejo para traspasar el terreno, pero –qué raro- los trámites no caminan. Hubo, inclusive, un proyecto de ley que (así de fácil) “se perdió” en la Municipalidad.

Al Hogar Betania llega la gente, con o sin cáncer, sin pensión y sin herencia, que no tiene dónde ir a morir. Hay hombres y mujeres a quienes nunca, ningún familiar ni pariente, vuelve a ir a visitar. Hay gente que necesita atención psicológica; hay gente que necesita apoyo físico; hay gente que necesita atención clínica; y todos –y esto es una verdad inapelable- exigen y merecen compasión.

No todo se le puede atribuir al karma de los desdichados; la sociedad –representada en sus instituciones- también tiene una responsabilidad.
 


4 diciembre, 2012

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