Hasta los regidores se ablandan ante una necesidad imperiosa

Barrio Valverde

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Al cabo de una de las desgastantes y prolongadas disputas, características del Concejo de Pérez Zeledón, los regidores aprobaron, por mayoría, el visado por excepción de un plano que una vecina del barrio Valverde, de San Isidro de El General, solicitó por necesidad.

La mayoría de los argumentos amparados a un supuesto marco legal y a una imaginaria manipulación de las recomendaciones de la Comisión de Vivienda y Patrimonio de la Municipalidad se derrumbaron, cuando una regidora reconsideró el voto negativo que había emitido, “para poder librar la conciencia… pese a lo que se me venga encima”.

La vecina del barrio Valverde necesitaba el visado del plano de un lote al que le faltaban quince metros cuadrados para alcanzar la superficie de 200 que establece el Plan Regulador, como única alternativa para conseguir una vivienda dónde mitigar los padecimientos de un hijo que necesita cuidados paliativos.

El caso fue sometido a votación dos veces. En la primera sólo hubo dos regidores que votaron a favor de la autorización del plano; en la segunda, la balanza se inclinó con cinco a favor y tres que se plantaron contra el visado.

¿Qué hizo el Concejo al tomar una decisión tan fuera de lo común? En principio, hacer lo que le corresponde como órgano colegiado: adoptar una decisión política cuando el marco legal limita la acción de los órganos administrativos.

El visado estuvo a un pelo de que lo rechazaran, por desconocimiento de la ley, el obstinado apego a la letra y hasta el propio desconocimiento –en casos excepcionales- de los temas que se llevan a conocimiento del Concejo Municipal. Así se desprende de los argumentos expresados por los propios regidores durante el reciente debate en que estuvo de por medio el visado del plano solicitado por doña Magaly Salazar Cascante.

El dilema se origina en que, en circunstancias parecidas, a veces se recomienda rechazar el visado de un plano y a veces se recomienda aprobarlo. Se dio el caso, en noviembre del presente año 2012, en que se rechazó la aprobación de un plano porque faltaban apenas unos centímetros para la medida del Plan Regulador, pero eso era algo que el interesado podía corregir. A veces no existe esa posibilidad, como en el caso de la vecina del barrio Valverde.

El regidor Fernando Umaña Salas (PRN) manifestó que se tiene que partir de que el Plan Regulador es una ley que se debe acatar y que si un plano llega al Concejo es porque no fue  autorizado en el Departamento de Catastro. Pidió, inclusive, un criterio técnico de la Procuraduría o de la Contraloría General de la República en que “se defina si es competencia del Concejo Municipal pasar por encima a la Ley del Plan Regulador”.

El regidor Gilberto Monge Ortiz (PAC), otro de los que votaron en contra la autorización del plano, consultó por qué el personal de Catastro (de la Municipalidad), como profesionales o técnicos en el tema, no emitían un criterio para proceder a la votación.

El regidor Freddy Barrantes (PUSC) manifestó que hay cosas que el Ingeniero recomienda que se voten a favor y no se hace, mientras que hay otras en que sugiere que se voten negativamente y se votan positivamente. Dijo que se debería hacer una reunión con todos los topógrafos, para decirles que no enviaran más de esos planos.

Felipe Mora Molina (ML), miembro de la Comisión de Vivienda, indicó que si ese y los demás dictámenes se retiraban, iba a presentar su renuncia a la comisión. Enfatizó en que antes de emitir un dictamen, la Comisión se reúne con el topógrafo municipal para conocer el criterio técnico.

Aunada al criterio de su compañero de Comisión, la regidora Virginia Camacho Torres (PLN), explicó que la única tierra que tenía la solicitante eran los 185 metros en que se le presentaba la posibilidad de construir.

Explicó que la Comisión recomendaba otorgar el visado porque la señora realmente lo necesitaba, debido a que es madre de un niño que padece microcefalia y parálisis cerebral infantil. “La madre necesita hacer trámites para un bono; es lo único que tiene para hacer su casa en este pequeño lote”, dijo Camacho.

Más adelante expresó que si el caso no era suficiente para que los regidores pudieran dictaminar y ayudar para que la señora pudiera contar con un bono de vivienda –por miedo- estaba llegando a la conclusión de que los miembros de la Comisión de Vivienda estaban pintados.

Pero hubo un cambio súbito en la actitud del Concejo. Tras las explicaciones y las advertencias de Camacho y Mora, la regidora Cira Obando Granados (PLN), manifestó que desconocía el caso planteado en el dictamen, que ahora se daba cuenta de que se trataba de un caso que merecía especial atención, porque el niño en referencia es atendido en Cuidados Paliativos. Dijo que esos casos se deberían explicar y solicitó que la Comisión de Vivienda volviera a presentar el dictamen, “para poder liberar su conciencia”, votando el dictamen favorablemente, “pese a lo que se me venga encima”.

Todo era, nada más, que los regidores conocieran en detalle el caso (ya que no confían de lleno en las recomendaciones de la Comisión de Vivienda) y tomar una decisión política, que es para lo que fueron llamados. Hasta el rígido Derecho Romano escrito (sobre el que se sustenta el Derecho que se aplica en Costa Rica) da márgenes a los jueces para justipreciar y fijar sanciones (si es lo que corresponde) entre bandas.


28 diciembre, 2012

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