Gibrán Tabash: escultor de forjadores y surfistas

Surfista remonta una ola, en el Paseo de los Surfistas.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

A
brumado por la vida agitada, y si se quiere inhumana, de la ciudad de San José, un innovador artista dedicado a la escultura decidió establecerse en la pequeña y apacible comunidad rural de Quebrada Honda, en Daniel Flores de Pérez Zeledón.

Orgullosamente, posando junto a la tabla de surf.

Orgullosamente, posando junto a la tabla de surf.

Desde su taller, oculto a la vista de los transeúntes, Gibrán Tabash González, ha logrado desarrollar una obra que está trascendiendo fronteras, por la expresión, la belleza y la ubicación estratégica para causar un efecto determinante en la intención de sus patrocinadores.

Es el caso de la colección de esculturas que se puede apreciar en el Paseo de los Surfistas, en una comunidad turística del pacífico central de Costa Rica, en tributo justamente a los muchachos y muchachas practicantes del surf que han dado resonancia internacional al nombre de Jacó, cantón de Garabito.

Un surfista que remonta una ola; un muchacho que posa orgullosamente al lado de la tabla que luego le dará el poder mágico de juguetear sobre el mar infinito; una sirena como personaje central, en una fuente de los deseos  donde los turistas –como si se tratase de la mismísima Trevi- se detienen a lanzar una moneda, acaso para acariciar imposibles.

Gibrán Tabash al lado de Mirna Muñoz.

Gibrán Tabash al lado de Mirna Muñoz.

El Paseo de los Surfistas se convirtió en otro de los atractivos por los que Jacó se viene descollando, desde hace ya algunas décadas, como una de las comunidades costarricenses de mayor atractivo turístico.

Y a la iniciativa del sector privado, de crear una avenida de monumentos –tan propia de los países que aman y rinden tributo a su historia- también se viene sumando la Municipalidad de Garabito, con la incorporación de dos esculturas trascendentales: una de Jan Dankers, fundador y pionero de Jacó y la otra, por supuesto, del indio Garabito.

El Paseo de los Surfistas, en Jacó.

El Paseo de los Surfistas, en Jacó.

En Pérez Zeledón, donde reside, Gibrán es conocido por la escultura Forjadores del Valle, constituida por una joven pareja de agricultores y una yunta de bueyes y un buey y un yugo y un arado. Es la primera escultura que viene a registrar la historia de Pérez Zeledón.

Sufrida, como si se tratara de los propios forjadores, la escultura ha sido sometida a la crítica ignorante y el menosprecio. Que los bueyes son demasiado grandes y, en consecuencia, desproporcionados, en relación con el tamaño de las personas… Que es discriminatoria porque a la mujer –que lleva el arado- es discriminatoria y machista…

Al principio, hace apenas tres años, ni siquiera se había definido un lugar del parque donde no estorbara. Para protegerla de gamberros y niños inocentes, le causaron daños en el traslado a un plantel donde se le mantuvo por meses; y dada la presión ejercida sobre la Municipalidad, se le reubicó en el Parque de San Isidro, ahora sí, protegida de los intrusos. Y es –como suele ocurrir con las esculturas- un atractivo inapelable.

Ubicado en una propiedad privada, en Repunta, Pérez Zeledón.

Ubicado en una propiedad privada, en Repunta, Pérez Zeledón.

Gibrán sabe cómo son los bueyes y los campesinos; sabe que hay yuntas de bueyes grandes y pequeñas; que hay campesinos altos y bajitos. Un artista no podría esculpir una escultura ni no supiera de medidas. Pero Forjadores del Valle es así, porque así lo quiso Gibrán; como también quiso que sus esculturas fueran de papel reciclado recubierto con cemento –y no de bronce o de granito- como lo hubieran querido sus profesores universitarios.

Es un escultor joven, casado y con una hija; y como joven e innovador, apenas las va pasando. Sus ingresos dependen de que venda una escultura o una pintura. Está haciendo fama, por Garabito. La Municipalidad de Escazú ya se interesó en su obra y, con el paso del tiempo, habrá muchas otras entidades públicas y empresas privadas que demanden su trabajo. ¿Quién no quiere tener en la entrada de su pueblo o  en el portal de su empresa, una escultura que atraiga visitantes?

Se le puede localizar en «Trincheras, expresión artística», en San Isidro de El General


Mientras tanto, Gibrán sigue trabajando, aprendiendo sobre la marcha lo que no enseñan las universidades, fuera de la vista de los curiosos, para poder concentrarse. No porque no quiera conversar, porque, en su envolvente humildad, siempre está dispuesto a atender a quienes lo buscan, así se trate de una personalidad o de una comunidad marginal que necesita aliento.


13 agosto, 2013

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