Generaleños no deben descuidarse ante el fenómeno de El Niño

El Niño, Pérez Zeledón.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

L
as características topográficas y la disponibilidad de agua permiten a Pérez Zeledón encontrarse en una situación ventajosa, en relación con otros sectores del país, frente a una nueva manifestación del fenómeno meteorológico conocido como El Niño.

Los funcionarios brindan charlas a los productores agroalimentarios.

Los funcionarios brindan charlas a los productores agroalimentarios.

Pero no es razón para que los generaleños se descuiden; las medidas de mitigación y las recomendaciones de las instituciones científicas y gubernamentales y las directrices gubernamentales son válidas para todos los productores nacionales relacionados con el sector agroalimentario.

Conforme se ha venido pronosticando, El Niño debería haberse establecido por estos días de junio de 2014 y se habría de extender hasta el mes de diciembre y es preciso que agricultores y ganaderos tomen medidas, para evitar los daños que pueda causar la sequía en ciertos sectores del país y el exceso de lluvias en otros.

Informes del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) transmitidos por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) indican que, por las circunstancias del accidente meteorológico, en julio y agosto las lluvias serán significativamente más bajas en toda la región del Pacífico. Se estima que disminución de lluvias en relación con temporadas normales, ya alcanza el 40 por ciento en Guanacaste.

Hay toda una lista de recomendaciones para los agricultores.

Hay toda una lista de recomendaciones para los agricultores.

En el sentido inverso, para las partes bajas costeras de la Zona Norte y el sector costero de la Vertiente del Caribe, los meteorólogos pronostican condiciones muy lluviosas y posiblemente un temporales o “llenas”.

Estas variaciones climatológicas afectan sensiblemente la producción y el rendimiento final y pueden facilitar la expansión de enfermedades y malezas. La sequía suele ser especialmente devastadora en Guanacaste, donde se necesitan fuentes de agua y el almacenaje de forrajes para el ganado. En el centro y el sur del país, los principales afectados son los productores de arroz.

Pero el fenómeno afectará a todo el sector agroalimentario y el ministro de Agricultura y Ganadería, Luis Felipe Arauz, ya giró una directriz para que las instituciones agropecuarias acudan con planes de capacitación que permitan prevenir y mitigar los impactos que pueda causar El Niño.

Se necesitarán reservas de forrajes y fuentes de abastecimiento de agua.

Se necesitarán reservas de forrajes y fuentes de abastecimiento de agua.

Es una directriz para facilitar el desarrollo de programas de capacitación que fortalezcan la capacidad del sector agropecuario sobre perspectivas del clima y su impacto. Incluye la realización de talleres regionales para facilitar el acceso a informes sobre perspectivas climáticas y mejorar la capacidad de respuesta ante los fenómenos meteorológicos.

Las instituciones del sector agroalimentario están enviando a los productores recomendaciones para minimizar los efectos de El Niño y, en general, de los cambios climáticos. Alguna se ellas son:

Recomendaciones generales para los ganaderos

  1. Desparasitar, vitaminar y suplementar los animales.
  2. Disminuir la carga animal.
  3. Descartar animales con problemas sanitarios, de fertilidad, producción y edad.
  4. Trasladar animales a zonas donde exista disponibilidad de alimentos.
  5.  Aprovechar los rastrojos.
  6. Eliminar de plantas indeseables, plantas tóxicas y espinosas que se mantienen verdes aun en la época de sequía, ya que su consumo por los animales puede ocasionar la muerte.
  7. Hacer uso del material vegetativo de las cercas vivas para alimentación.
  8. Vigilar y tratar de inmediato el aparecimiento de diarreas y neumonías, para evitar su deshidratación y muerte.

Recomendaciones generales para los agricultores

  1. Seleccionar cultivos y variedades tolerantes a sequías.
  2. Utilizar coberturas vegetales, especialmente leguminosas, para ayudar a mantener la humedad y la fertilidad del suelo.
  3. Utilizar prácticas de mínima labranza para propiciar la humedad en el suelo y la materia orgánica.
  4. Realizar prácticas de conservación de suelos, para aumentar su capacidad de infiltración y su rendimiento, reducir la evaporación mediante un adecuado manejo de las aguas de escorrentía, y aplicar prácticas de riego que ahorren agua.
  5. Revestir o impermeabilizar los canales de riego, controlar la vegetación acuática, para reducir el consumo y filtraciones de agua, un 10-15 % del agua se pierde por el mal estado de los canales y tuberías.
 CRÉDITOS: Fotos de los agricultores proporcionadas por el MAG.

20 junio, 2014

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